La Inscripción Oculta (El secreto de la Catedral de Burgos: Tomo I) BLOQUE 3
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Laura tardó cuarenta y siete minutos en volver a llamar.

Durante ese tiempo nadie consiguió concentrarse del todo.

Cuando el teléfono sonó, Clara respondió inmediatamente.

Laura estaba en el portal con su marido.

Desde fuera todo parecía normal.

Subieron juntos.

La puerta no mostraba daños.

Laura llamó antes de abrir.

No hubo respuesta.

Tenía acceso habitual al piso y utilizó su llave.

Clara mantuvo el teléfono en altavoz.

Adrián y Álvaro permanecían junto a ella.

Al principio, Laura no vio nada extraño.

El salón estaba ordenado.

Había papeles sobre una mesa.

También fotografías de la Catedral.

Cuando llegó al despacho, su voz cambió.

—Hay cajones abiertos.

Álvaro hizo una seña inmediata.

Clara le pidió que saliera.

Laura quiso comprobar si faltaba algo.

—Después. Ahora cierre la puerta y espere fuera.

Pocos segundos más tarde confirmó que ella y su marido estaban nuevamente en el pasillo.

No había señales visibles de entrada forzada.

Pero el despacho no estaba como Pablo solía dejarlo.

Álvaro tomó la decisión que ya no podían posponer.

Avisó a la policía.

Clara y Adrián se dirigieron al edificio, aunque no entrarían sin autorización.

Dos agentes llegaron antes.

Laura explicó cuándo había visto a su hermano por última vez y que el desorden del despacho no era normal.

Uno de los policías preguntó a Clara por qué una restauración podía relacionarse con aquella ausencia.

Clara mostró el mensaje anónimo.

El agente comprobó que no contenía una amenaza directa y preguntó si habían recibido otros.

No.

Tampoco sabían que alguien los hubiera seguido.

El piso no presentaba indicios evidentes de una entrada forzada.

Eso no permitía saber si el desorden respondía a una búsqueda o a otra explicación.

Pablo no estaba allí.

La situación seguía siendo una ausencia preocupante.

Nada más podía afirmarse.

La policía comenzó a verificar sus movimientos recientes y pidió a Clara que conservara el mensaje.

Después uno de los agentes quiso entender qué había ocurrido en la Catedral.

Clara explicó que bajo la inscripción visible habían encontrado una fase epigráfica anterior.

Pablo Mena había sido uno de los primeros restauradores que documentó uno de aquellos trazos.

El agente volvió a mirar el mensaje.

—¿Y ahora alguien les pide que dejen de investigar ese trabajo?

—Sí.

Dicho de aquella manera, frente a alguien completamente ajeno a los archivos y a la restauración, el cambio de escala resultó evidente.

Ya no estaban únicamente ante un problema histórico.

Clara y Adrián esperaron fuera mientras los agentes continuaban en el piso.

Poco después Laura salió acompañada por uno de ellos.

Llevaba una bolsa transparente.

Dentro había una fotografía.

Clara reconoció la sepultura incluso antes de acercarse.

La imagen era antigua.

Sobre la zona donde ellos habían reconstruido la identidad previa, alguien había dibujado un círculo.

Junto a él, Pablo había escrito una única palabra:

FERNANDO.

Clara miró a Adrián.

La policía todavía no sabía qué significaba aquella fotografía.

Ellos sí.

Pablo había llegado mucho más lejos de lo que había contado.