BLOQUE 2
Poco después del mediodía, Marcos volvió a llamar.
Había encontrado un correo antiguo de Pablo.
Era de dos años después de la restauración.
El asunto decía simplemente:
“La piedra.”
El cuerpo del mensaje era mucho más importante:
“He encontrado la referencia que faltaba. No es una lápida reutilizada. La cambiaron después. Cuando pueda te enseño.”
Clara lo leyó en voz alta.
No había archivos adjuntos.
Marcos encontró un segundo mensaje enviado dos días después:
“No la guardo aquí. Mejor así.”
No sabían qué era exactamente aquello que Pablo no quería guardar en su casa o en su lugar habitual de trabajo.
Podía ser una fotografía.
Podía ser una copia.
Lo importante era que Pablo había encontrado una referencia suficiente para descartar por su cuenta la reutilización simple.
Y esa certeza aparecía antes de la llamada desconocida que más tarde lo inquietó.
La cronología volvía a desplazarse.
Primero Pablo encontró algo que consideró decisivo.
Después decidió mantenerlo fuera de su entorno inmediato.
Solo más tarde alguien consiguió su número y empezó a hacer preguntas.
Clara comprendió que necesitaban hablar con su familia.
Santiago localizó un contacto profesional público de Laura Mena.
Clara la llamó.
Se presentó como restauradora y explicó que estaban revisando una intervención en la que Pablo había trabajado años atrás.
Al principio, Laura respondió con naturalidad.
Su hermano estaba en Burgos.
Había hablado con él cinco días antes.
No tenía previsto viajar.
Tampoco era habitual que mantuviera el teléfono apagado durante tanto tiempo.
Cuando Clara mencionó la intervención de 2017 en la Catedral, Laura reconoció el asunto.
Pablo había hablado de una sepultura donde encontró algo extraño.
Tiempo después había mencionado un nombre.
Fernando.
No le explicó de dónde lo había obtenido.
Sí le contó que había realizado copias de cierta documentación.
Y que no quería guardarlas en su piso.
Clara se quedó inmóvil.
El viejo correo de Pablo adquiría otro sentido.
“No la guardo aquí. Mejor así.”
Laura no sabía dónde había dejado aquellas copias ni si se las había entregado a otra persona.
Según ella, Pablo decía haber abandonado la investigación.
Pero no lo había hecho de verdad.
Seguía preguntando por personas vinculadas con una familia antigua.
Clara preguntó si Laura podía acercarse al piso.
Tenía llave.
Antes de que lo hiciera, Clara decidió contarle una parte que ya no podía ocultar.
Habían recibido un mensaje extraño pidiéndoles que dejaran de revisar la intervención de 2017.
No era una amenaza directa.
Pero desconocían quién lo había enviado.
Laura cambió de tono.
—¿Cree que esto tiene relación con Pablo?
Clara no quiso mentir.
—No lo sabemos. Pero por eso la estoy llamando.
Laura iría con su marido.
Clara le pidió que no entrara si observaba algo anormal desde el exterior y que, si encontraba signos objetivos de que alguien hubiera accedido al piso, llamara a la policía.
La pregunta de Laura llegó después de unos segundos.
—¿Tengo que hacerlo ya?
Esta vez la posibilidad no sonó exagerada.