BLOQUE 3
Marcos permaneció con ellos más de dos horas.
Después de la conversación, recorrió junto a Clara el sector intervenido en 2017.
Intentó reconstruir la posición de las luces y el punto donde Pablo había detectado la incisión.
Nada contradijo los partes conservados.
Eso era importante.
No aparecía ninguna señal de una intervención clandestina.
El equipo de 2017 había actuado dentro de un procedimiento técnico ordinario.
Lo excepcional vino después.
Pablo siguió investigando.
Marcos señaló el lugar donde recordaba haber visto la marca.
También creyó recordar otro trazo más arriba.
Clara le preguntó si estaba seguro o si la superficie actual condicionaba su memoria.
Marcos dudó.
—No puedo asegurarlo.
Adrián asintió.
Era una respuesta mucho más útil que una falsa certeza.
Cuando terminaron, Marcos les dio la dirección de Pablo.
Álvaro, que había seguido parte de la conversación, fue claro.
Podían intentar localizarlo y pedirle que hablara con ellos.
Nada más.
Si no respondía, no debían entrar.
Y ante cualquier indicio objetivo de que algo estuviera mal, correspondía llamar a la policía.
Clara y Adrián llegaron al edificio cuando empezaba a oscurecer.
La explicación sencilla seguía siendo posible.
Pablo podía haber viajado o haberse ausentado durante unos días.
Su nombre continuaba en el buzón:
P. Mena.
Clara llamó por el interfono.
No hubo respuesta.
Lo intentó nuevamente.
Nada.
Una mujer mayor salió del edificio.
—¿Buscan a Pablo?
Clara asintió.
La mujer dijo que hacía cuatro o cinco días que no lo veía.
Eso tampoco demostraba nada.
Pablo viajaba ocasionalmente.
No sabía si había salido con equipaje ni podía asegurar que el piso estuviera vacío.
Les comentó que creía que tenía una hermana cerca, aunque no sabía su nombre.
Clara y Adrián agradecieron la información y se marcharon.
No tenían derecho a hacer otra cosa.
Aquella noche, ya en su habitación, Clara recibió un mensaje desde un número desconocido.
No había saludo.
Tampoco firma.
Solo una frase:
“Dejen la intervención de 2017 donde está.”
Clara permaneció mirando la pantalla.
Podía tratarse de una provocación.
Incluso de una broma.
Pero el remitente sabía exactamente qué estaban investigando.
No mencionaba a Fernando.
No hablaba de la sepultura en general.
Se refería a 2017.
Clara hizo una captura y llamó a Adrián.
Él respondió al segundo tono.
Después de escuchar el mensaje, le pidió que no contestara y que conservara todo tal como había llegado.
—Ya hice una captura.
—No borres nada.
Clara volvió a mirar la pantalla.
—Alguien sabe que estamos revisando la intervención de Pablo.
Adrián tardó un instante.
—Eso sí podemos decir.
La precisión que otras veces la tranquilizaba ya no produjo el mismo efecto.
Hasta entonces habían trabajado con rastros antiguos y consultas documentales.
Ahora alguien se había puesto en contacto directamente con ellos.
Y conocía exactamente el punto desde el que intentaban reconstruir la historia.