La inquilina que nunca existió Capítulo 24
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Capítulo 24

El pasillo era un caos.

Pacientes desorientados salían de las habitaciones mientras el personal intentaba contenerlos. Los rociadores habían empezado a funcionar. Agua fría caía del techo.

Sara iba delante con la tarjeta de acceso. Sofía sostenía el abrecartas contra la espalda de Daniel. Lucía y Clara avanzaban de la mano.

—Por aquí -dijo Daniel al llegar a una escalera.

—La torre norte está al otro lado -respondió Lucía.

—Han cerrado el corredor principal.

—O quieres llevarnos con tu padre.

Daniel miró a Clara.

—Existe un pasillo de servicio en la segunda planta.

Subieron.

Cada escalón despertaba una imagen en Clara. La escalera de Inés. El cuerpo al pie. Daniel inclinándose sobre ella. Durante días se había esforzado por imaginar la caída; ahora comprendía que su mente la había superpuesto a otra.

Lucía cayendo contra la mesa en 2005.

Inés cayendo por los escalones en 2026.

El mismo hombre observando.

En la segunda planta, Daniel empujó una puerta gris. Detrás había un puente cubierto que comunicaba con la torre.

La niebla ocultaba el jardín.

A mitad del puente, las luces se apagaron.

Daniel golpeó a Sofía con la espalda y echó a correr. Sara intentó sujetarlo, pero él rompió el cable contra una barandilla.

—¡Elena! -gritó Lucía.

Daniel atrapó a Clara antes de que llegara a la puerta de la torre. La inmovilizó contra el cristal y le apoyó un fragmento de cable en el cuello.

—Que nadie se acerque.

Lucía se detuvo.

—Déjala.

—Tú empezaste esto.

—Tú me empujaste.

—Fue un accidente.

—No. El accidente fue que sobreviviera.

Daniel apretó el cable. Clara sintió el metal cortar su piel.

—Te di una vida -le susurró él-. Sin mí habrías crecido huyendo con una mujer obsesionada.

—Crecí vigilada por un hombre obsesionado.

—Te amé.

—Amabas la versión de mí que no podía recordarte.

Algo se quebró en su rostro.

—Podemos salir de aquí. Los dos.

—¿Después de Sofía? ¿Después de Inés?

—Inés me atacó.

—La empujaste.

—Intentó destruirlo todo.

Clara oyó un leve pitido en el bolsillo de Daniel. Su teléfono seguía grabando. Sara lo había activado durante el forcejeo.

Necesitaban más.

—¿Y Lucía? —preguntó—. ¿También intentó destruirlo todo cuando la empujaste?

—Solo quería el bolso. No sabía que perdería el equilibrio.

—Luego me amenazaste en la clínica.

—Mi padre dijo que, si seguías acusándome, acabaríamos los dos encerrados. Yo tenía veintidós años.

—Y treinta y cuatro cuando te casaste conmigo.

Daniel guardó silencio.

La puerta de la torre se abrió detrás de él.

Julián apareció con una pistola.

—Apártate, hijo.

Daniel no obedeció.

—Está grabando.

Julián disparó al teléfono dentro de su bolsillo.

El impacto hizo girar a Daniel. Clara se soltó y cayó al suelo. Lucía se lanzó sobre Julián. El segundo disparo rompió uno de los cristales del puente.

Sara arrastró a Clara hacia la torre.

Sofía golpeó la mano de Julián con el extintor. La pistola cayó por el hueco del cristal y desapareció en la niebla.

Daniel miró la sangre extendiéndose por su costado.

—Papá...

Julián no lo miró.

Corrió hacia la torre.

—El servidor -gritó Lucía-. Va a quemarlo.