Capítulo 8
El pasadizo desembocaba en el sótano de una tienda vecina.
Clara avanzó a cuatro patas entre tuberías, telarañas y cajas húmedas, guiándose por la luz del teléfono. Detrás de ella oyó un golpe, luego otro. No supo si era Aurelio cayendo o la trampilla abriéndose.
Encontró una puerta metálica y empujó con el hombro. Salió a un cuarto lleno de maniquíes desnudos. Una alarma comenzó a pitar.
Corrió.
Sofía la esperaba en el bar. Al verla cubierta de polvo, cruzó la calle.
—¿Qué ha pasado?
—Llama a una ambulancia. Hay un hombre dentro.
Los bomberos llegaron antes que la policía. Rompieron la puerta de la relojería y sacaron a Aurelio inconsciente. Tomás no estaba. Tampoco había rastro de la bolsa que había llenado el local de humo.
Clara vio al anciano desaparecer dentro de la ambulancia con una mascarilla de oxígeno. Un agente intentó retenerla, pero Sofía se identificó como su abogada y prometió llevarla a declarar al día siguiente.
En el coche, Clara le contó lo que había dicho Aurelio.
—Eso convierte a Vera en tu madre biológica -dijo Sofía.
—Lucía. Vera era un nombre falso.
—Y a Inés en tu tía.
Clara apretó la golondrina.
—¿Sabes qué es lo peor? Que no siento que Inés no fuera mi madre. Siento que ha muerto dos veces. La mujer que me crió y la mujer que yo creía conocer.
Sofía condujo en silencio.
—No puedes volver con Daniel.
—Necesito entrar otra vez en el piso.
—Han intentado matarte.
—Han intentado asustarme.
—Aurelio está en una ambulancia.
—Dijo que buscara el sonido detrás de la pared.
Sofía golpeó el volante con la palma.
—Esto no es una película.
—Lo sé. En una película la policía creería a la protagonista.
—Marcos nos creerá.
—Entonces llámalo. Pero no le des la dirección hasta que encontremos lo que Vera escondió.
Regresaron a San Dimas a las nueve de la noche. Dejaron el localizador de la llave dentro de un taxi que se dirigía al aeropuerto y subieron por la escalera.
La puerta del 4A estaba cerrada. Clara llamó dos veces.
—Alma.
Nadie respondió.
El 4B parecía intacto. Sofía fotografió cada habitación antes de que tocaran nada. Después apagaron los teléfonos y escucharon.
El frigorífico. Las tuberías. Un ascensor distante.
—¿Qué clase de sonido buscamos? -preguntó Sofía.
—Un reloj que sonaba como un pájaro.
Revisaron los armarios, las cajas y las estanterías. En el dormitorio, Clara encontró una grieta vertical detrás del cabecero. Al acercar el oído, percibió un tictac.
Apartaron la cama.
La pared tenía un pequeño panel disimulado bajo el papel pintado. Clara introdujo la punta de la golondrina en una ranura. El panel se abrió.
Dentro había un reloj de juguete con forma de mirlo.
Sofía lo sacó. En la base aparecían seis ruedas numeradas. Clara introdujo la secuencia del papel: 3-17-8-4-2-9. La última rueda hizo clic.
El pájaro abrió el pico.
Una llave diminuta cayó sobre la palma de Clara.
Registraron el hueco, pero estaba vacío. Entonces Sofía iluminó el interior desde abajo.
—Hay otra cerradura.
La llave encajó en una placa metálica. Al girarla, parte de la pared se desplazó hacia dentro. Detrás había un armario estrecho, construido en el espacio entre los dos apartamentos.
Contenía una grabadora de casete, tres cintas y una caja de archivo precintada.
Clara introdujo la primera cinta.
Una voz femenina llenó la habitación.
"Me llamo Lucía Montes. Uso el nombre de Vera porque el mío ya está en sus informes. Si esta grabación aparece, significa que Julián ha decidido borrarme."
Clara dejó de respirar.
La voz era idéntica a la suya.
"Inés, si me ocurre algo, saca a Elena de Madrid. No permitas que Soria vuelva a tratarla. Ella vio quién entró aquella noche. Cree que lo ha olvidado, pero los niños nunca olvidan de verdad. Solo aprenden a esconder el recuerdo donde los adultos no pueden encontrarlo."
La cinta siseó.
"Elena, si eres tú quien escucha esto, quiero que sepas algo. No te abandoné."
Clara sintió la mano de Sofía sobre la espalda.
"Y no debes confiar en Daniel. Él estuvo aquí."
La grabación se cortó.
En el pasillo, la puerta del apartamento se cerró.
Clara y Sofía se miraron.
No estaban solas.