La inquilina Capítulo 41
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Capítulo 41

A cabo alquilando un Corolla.

Cuesta más de lo que quería gastar, pero tampoco será tan grave si lo devuelvo antes del final del día, cosa que debería poder hacer. De todos modos, va todo a cargo de mi tarjeta de crédito y la factura tardará en llegar dos semanas más. Ese es un problema para el Blake del futuro.

Ya pasa de la hora del almuerzo cuando consigo salir a la carretera. Hay más tráfico de lo que esperaba, pero voy todo lo deprisa que me atrevo a circular en una autopista. No pierdo de vista el GPS de mi teléfono, y mi corazón se acelera a cada kilómetro que recorro.

Tal vez, cuando todo esto haya terminado, podríamos irnos los dos de Nueva York. Volver a empezar en un sitio nuevo, donde el coste de la vida no sea tan demencial. Es decir, suponiendo que pueda recuperarla.

Por eso estoy aquí. Para averiguar qué se propone Whitney y conseguir que Krista se ponga otra vez de mi lado.

Y también para averiguar de quién son esos dedos que hay en mi cocina.

El GPS me guía hasta una casa de color amarillo claro con una cerca que rodea en parte el jardín delantero.

Es pintoresca, el tipo de casa en la que cualquier niño estaría encantado de criarse con un montón de hermanitos y quizá un perro o dos.

Cuesta imaginar que alguien que ha crecido en un hogar semejante se haya convertido en una persona como Whitney.

Aparco junto a la acera, cerca de la casa. Tardo unos minutos en mentalizarme, pero luego me bajo del coche y camino hasta la puerta principal. Está pintada con un tono amarillo más reluciente que el del resto de la casa; demasiado reluciente, de hecho. Casi cuesta mirarla.

Musito una breve oración y luego toco el timbre. Y espero.

Tras un minuto, está claro que no va a venir nadie. Miro alrededor, por si alguien está observando, y luego atisbo por la ventana contigua a la puerta. El interior parece a oscuras. No hay nadie en casa.

Vuelvo a recorrer el sendero hasta donde se encuentra el buzón. Echo otro vistazo en derredor y lo abro. Miro la primera carta del montón y leo que va dirigida a Jeannette Cross.

Eso significa que esta es la casa. Aquí es donde se crio Whitney Cross y donde sus padres siguen viviendo.

Bueno, me ha costado dos horas llegar hasta aquí, así que no voy a irme sin hablar con alguien. A menos que se hayan ido de viaje, supongo que volverán antes de que anochezca.

Regreso al coche alquilado para esperar.

Me echo atrás en el asiento y cierro los ojos un momento.

Estoy cansadísimo, pero no voy a poder dormir.

Me resultaría imposible, sobre todo porque, cada vez que cierro los ojos, veo esos tres dedos con las uñas pintadas de rosa en la bolsa de papel marrón.

¿De quién serán esos dedos? Esta pregunta me obsesiona.

Y entonces se me ocurre una idea que me provoca un escalofrío por toda la columna.

¿Podrían ser de Krista?

No, no es posible. La he visto esta mañana; luego he vuelto a casa y he encontrado los dedos en la cocina.

Sí, vale, he vuelto a pie y sin prisas, pero es imposible que en ese lapso de tiempo Whitney haya matado a Krista, le haya cortado los dedos y los haya escondido en la cocina. Es físicamente imposible.

¿Verdad?

No, no. No puede ser. Esos dedos estaban…

O sea, no tengo duda de que estaban en fase de descomposición.

Así que, incluso si Whitney hubiera hecho lo imposible, esos dedos no podrían ser los de Krista.

Aunque, por otro lado, tampoco es que los haya examinado muy bien.

Lo único que he visto claramente es el esmalte de uñas, que resultaba ser del mismo rosa algodón de azúcar que he observado que llevaba Krista esta mañana cuando estaba despegando las galletas de la bandeja.

Cojo el teléfono con dedos temblorosos y tecleo un mensaje para ella:

¿Estás bien?

Krista no tiene que responderme. No tiene que hacer nada, salvo mirar el mensaje, de manera que yo vea la marca de «leído».

Pero la marca no aparece. La aplicación ni siquiera indica que haya recibido el mensaje.

Vale, estoy poniéndome paranoico. Sí, estoy seguro de que esos dedos eran de mujer, y sí, el esmalte de uñas era del mismo tono que el que llevaba Krista, pero no veo aun así cómo podrían ser de ella. Krista está bien. La acabo de ver esta mañana. Está bien .

Y, si no es así, mataré a Whitney con mis propias manos.