La inquilina Capítulo 16
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Capítulo 16

P um!

¡Pum! ¡Pum!

Alzo los ojos y suelto un gemido. Sea lo que sea ese ruido, parece proceder de arriba, justo por encima de mí. Miro el techo, deseando que deje de sonar y que pueda volver a dormirme.

¡Pum! ¡Pum, pum, pum!

Me siento en la cama, rechinando los dientes. Krista está a mi lado, del todo dormida, pero es que ella se acuesta con tapones en los oídos porque dice que ronco. Así que permanece tan feliz, ajena a este ruido que me está atormentando.

¡Pum!

Ha pasado una semana desde que me enfrenté con Whitney por el asunto del detergente y, aunque seguimos conviviendo, no puedo decir que nos estemos llevando bien.

Cada vez que nos cruzamos en la sala de estar o de camino al baño, me lanza una mirada furiosa.

Krista dice que debería disculparme, aunque no sé de qué tendría que hacerlo.

¿En serio debo pedirle perdón por reaccionar ante su grosería?

Al menos, mi erupción parece haber mejorado. Pero a costa de tener que limpiar la lavadora cada vez que pongo una colada, porque no me fío de que ella no esté usando limoneno.

¡Pum! ¡Pum!

Y ahora, al parecer, ha encontrado un nuevo modo de atormentarme.

¿Qué demonios está haciendo ahí arriba? ¿Una clase de zumba? ¿Un partido de balonmano? ¿Un baile tradicional irlandés? ¿Y por qué lo está haciendo a la una de la mañana?

¡Pum!

Ya está. No aguanto más.

Me levanto de la cama, casi levitando de rabia.

Estaba durmiendo solo con calzoncillos, así que me pongo una camiseta.

Me gusta dormir con la menor cantidad de ropa posible, con la esperanza de que haya suerte, aunque por desgracia las cosas han estado bastante apagadas en ese terreno desde que Whitney se mudó aquí.

Se suponía que tener un inquilino me aliviaría en parte el estrés que me provocaba pagar las facturas, pero la verdad es que ahora me siento más nervioso que nunca.

Salgo del dormitorio y me voy directo a las escaleras que llevan al último piso.

En cuanto llego a la escalera, sin embargo, los golpes se interrumpen de repente.

Yo ya no los oigo, al menos. Aun así, no doy media vuelta hacia mi dormitorio.

Whitney tiene que saber que lo que esté haciendo a la una de la madrugada, sea lo que sea, no es de recibo.

Sigo adelante hasta llegar a su puerta, donde, en efecto, aún se ve luz por debajo. La aporreo con el puño una y otra vez hasta que por fin se abre. Whitney está con sus diminutos shorts de pijama y una camiseta. No lleva sujetador, pero no me siento excitado en lo más mínimo.

—Blake. —Sus labios se curvan en una sonrisa—. ¿A qué debo el placer de esta visita a altas horas de la noche?

—Estás haciendo demasiado ruido —le espeto—. Es la una de la madrugada y estoy intentando dormir.

Ella pestañea con aire inocente.

—Lamento decírtelo, pero yo estaba sentada en la cama leyendo en silencio.

Estiro el cuello para mirar por encima de su hombro, aunque no sé muy bien qué estoy buscando. ¿Zapatos de claqué? ¿Un animal salvaje que tiene metido en su habitación? Todavía no sé qué estaba haciendo ahí dentro, pero no importa. Tiene que parar.

Aprieto los dientes.

—Tú modera el nivel de ruido a partir de las once, ¿vale?

—No es culpa mía si sufres alucinaciones con los ruidos, Blake.

¿Alucinaciones con los ruidos? ¿Qué demonios está diciendo? Los golpes se oían claramente desde nuestro dormitorio. No me los he imaginado.

De ningún modo.

Whitney ladea la cabeza.

—No tienes una pinta muy atractiva, Blake. Quizá deberías intentar dormir más.

—Gracias por el consejo. —Tengo que reprimir la sarta de groserías que estoy tentado de lanzarle—. Como he dicho…, sea lo que sea lo que estabas haciendo, para.

Ella tiene una expresión divertida en la cara.

—Entendido, jefe. ¿Nada más?

—No, nada más.

—Fantástico.

Y me cierra la puerta en las narices.

Bajo con pasos fatigados los escalones hasta mi dormitorio.

Todavía noto el corazón acelerado por haberme despertado de sopetón y por mi tropiezo con Whitney.

Tendré suerte si consigo volver a dormirme en la próxima hora.

Lo único que puedo decir es que, si los ruidos empiezan otra vez, no respondo de mis actos.