La hora de nadie (Casos de Mara Cid 3) Capítulo 34. Una muerte rentable
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Capítulo 34. Una muerte rentable

El informe económico cerró la cifra. Desde la muerte de Rosario Mena, dieciocho meses antes, Brisa Sur había facturado su puesto en más de cuatrocientos turnos. La nómina asociada regresaba a la empresa por una cuenta controlada por César.

El hotel pagaba el servicio completo. Diecisiete trabajadoras cubrían el trabajo de veintidós y regalaban, además, la última hora.

En el servidor de Recursos Humanos apareció un correo de Noelia enviado seis días antes de morir.

Laura, ¿por qué sigue fichando Rosario si la enterramos el año pasado?

Noelia no recibió respuesta. El registro de auditoría del servidor demostraba que Laura abrió el mensaje y lo reenvió tres minutos después a César con el asunto URGENTE . Esa misma tarde consultó el expediente personal de Noelia y descargó sus horarios.

Rubén calculó la cantidad facturada por el puesto fantasma. Superaba los treinta mil euros.

—Eso explica el fraude —dijo—. Y da un motivo.

Mara guardó el correo en la carpeta de indicios.

—Un motivo explica por qué convenía callarla. Todavía necesitamos demostrar quién decidió hacerlo.