Capítulo 32. El papel
La declaración preparada por Laura contenía un detalle que Alma nunca había hecho público: el impermeable rojo tenía roto el cordón de la capucha.
Alma no lo mencionó en su primera entrevista. La policía había precintado la prenda al recibirla y las fotografías aún no se habían incorporado a ninguna copia de las diligencias accesible a las partes.
—Pudo verlo antes —dijo Rubén—. El abrigo colgaba en el vestuario.
Mara pidió que trajeran a la responsable del ropero. La mujer recordó que el cordón se rompió aquella misma semana. Noelia intentó arreglarlo durante un descanso y terminó guardándolo en un bolsillo interior. Desde fuera, la capucha parecía intacta.
Volvieron a leer el texto de Laura: Vestía el impermeable rojo, reconocible por la falta de uno de los cordones .
—No describe lo que mostró una cámara —dijo Mara—. Describe una prenda examinada de cerca.
El documento llevaba el membrete de Recursos Humanos, pero los metadatos del archivo adjunto señalaban a un despacho laboral externo. El abogado de Laura podía alegar que recibió el dato de otra persona.
Mara llamó a Alma.
—Cuando Laura le enseñó la declaración, ¿le explicó quién la había redactado?
—Dijo: «He puesto exactamente lo que vi».
La frase quedó registrada. Seguía sin situarla junto a Noelia, pero estrechaba el pasillo.
Mara solicitó una orden para examinar el correo y los archivos de Laura.