La hora de nadie (Casos de Mara Cid 3) Capítulo 31. La oferta
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Capítulo 31. La oferta

Alma llegó a comisaría con el teléfono apagado dentro de una bolsa de tela.

—Me esperaba al salir de casa —dijo.

Laura había aparcado frente al portal, sin conductor ni abogado. Le ofreció un contrato indefinido en el hotel, ya no con Brisa Sur. Sólo debía firmar una declaración que corregía la hora a la que salió la noche del crimen.

Rubén encendió la grabadora.

—¿Qué hora decía?

—Las once treinta y cinco. Antes de que Noelia muriera.

Alma abrió en su móvil una fotografía del documento. Laura también le había enviado el archivo en PDF después de marcharse. El texto afirmaba que había abandonado el hotel por la salida de proveedores con un impermeable rojo y que Noelia seguía viva en la lavandería.

—¿Laura la amenazó? —preguntó Mara.

—No. Me habló de mi hija. Dijo que un horario fijo me permitiría verla más.

La oferta estaba diseñada para parecer ayuda. Laura no formuló ninguna amenaza explícita que Alma pudiera repetir ante un juez.

—¿Firmó algo?

—Le dije que necesitaba leerlo. Me dio hasta mañana.

Mara pidió una copia forense de los mensajes y comprobó que Alma tuviera un lugar donde pasar la noche. Ella rechazó protección, pero aceptó cambiar de ruta y avisar al llegar.

Antes de irse, sostuvo la bolsa contra el pecho.

—Un trabajo fijo era lo que Noelia llevaba años pidiendo.

Mara miró la fotografía de la declaración.

—Por eso se lo ofreció a usted.