La hora de nadie (Casos de Mara Cid 3) Capítulo 4. El suelo mojado
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Capítulo 4. El suelo mojado

Encontraron a Noelia mientras Mara comprobaba el acceso de personal. Un empleado salió de lavandería llamando al jefe de noche y soltó la sábana que llevaba al ver a los agentes.

Noelia yacía junto a una pila industrial sobre una lámina de agua. Una cesta volcada y varias toallas formaban un arco a su alrededor.

En un bolsillo llevaba apagado el móvil; en el delantal, la tarjeta personal y la maestra. Los tres efectos quedaron fotografiados y precintados.

Mara se detuvo en el umbral. Los primeros auxilios no ofrecieron resultado. Cuando el personal sanitario confirmó la muerte, comenzó el trabajo que no debía mezclarse con el intento de salvarla.

—Se habrá resbalado —dijo el jefe de noche—. Aquí pierde agua una conexión.

Rubén señaló una señal amarilla plegada contra la pared.

—¿Siempre la guardan así cuando el suelo está mojado?

El hombre no respondió.

Mara observó los zapatos de Noelia. Las suelas estaban húmedas, pero no había agua bajo una parte del hombro. Alguien había mojado el suelo después de que el cuerpo ocupara aquel espacio, o el agua había avanzado de una forma que tendría que explicar la inspección.

El carro de lencería estaba a tres metros. A simple vista parecía completo. Un fragmento de pintura azul aparecía junto a un desagüe.

Mara pidió que nadie reparase la fuga ni retirase ropa. También hizo separar a quienes habían entrado antes de la llegada policial.

El jefe volvió a mirar el cuerpo.

—Fue un accidente —repitió.

La palabra llegó antes que cualquier pregunta.