Lunes, 13 de agosto de 2012
En cuanto los vio cruzar la carretera, Bruno supo que iba a tener problemas.
La cara del más pequeño le sonaba de los bancos del parque.
Solía estar con otros chicos mayores que él, y se pasaban toda la tarde esnifando pegamento y buscando pelea.
Él siempre era el encargado de provocarla.
No recordaba muy bien su nombre: Johnny, Dany; eso era, Dany, así era como le llamaban. El otro no sabía quién era.
No podía fallar. Nicolae observaba sentado en el banco al otro lado de la calle junto a Chucky. Bruno seguía a prueba, estaba a punto de dar el gran salto. Por eso era tan importante no cometer errores.
Se saludaron con un ligero choque de nudillos. Eran dos, pero estaba claro que sería Dany el que llevara la voz cantante.
—No he dicho que no lo pueda conseguir. Pero a ti de eso no te voy a vender, y menos aún aquí.
—¿Y qué tienes?
—Ya lo sabes. No me hagas perder el tiempo. Me estás tocando los cojones —le dijo Bruno con voz amenazante, mientras le apuntaba a la cara con la colilla del cigarro.
—¡Uh! Me das mucho miedo —le respondió Dany soltando una carcajada y chocando la mano con la de su amigo.
No tuvo tiempo para darse cuenta de cómo el puño de Bruno se estrellaba contra su rostro. Aturdido y sorprendido, tampoco adivinó el segundo golpe. El que le derribó.
—Déjalo ya —intervino Chucky, que se había acercado hasta donde estaban por orden de Nicolae—. ¡Que lo dejes, coño! —gritó, apartando a Bruno de un empujón; tuvo que emplearse a fondo para evitar que siguiese dándole patadas en la cabeza a Dany, que estaba en el suelo.
Bruno se quitó a Chucky de encima y se chupó la sangre de los nudillos.
—¿Y tú qué coño miras? ¡Aire! Y llévate a la maricona esa. Que todavía os mato a hostias a los dos.
El otro chico levantó no sin esfuerzo a su amigo y los dos salieron corriendo, temerosos de que Bruno intentase hacer cumplir su amenaza.
Bruno estaba exultante. Nicolae se levantó del banco y le hizo un gesto con la mano. Las cosas empezaban a marchar estupendamente. Seguro que pronto habría novedades.
Se abrazó con Chucky y encendió otro cigarro. Quedaba mucha tarde por delante. Pensó en ir a casa de Mario. Sí, eso es lo que haría: ir al piso de su amigo.