La historia de la Guerra Civil que no te cuentan DE LA POSGUERRA AL MILAGRO ECONÓMICO #7
88%

DE LA POSGUERRA AL MILAGRO ECONÓMICO #7

Eso que nos oprime a todos es un aspecto de España, intolerante, reaccionario, antiliberal, pero no situado en ningún lugar de nuestra geografía…

este régimen vino con la ayuda fervorosa y aun heroica de los navarros; lo manda un gallego; lo apoyan los banqueros vascos y catalanes; y en su alto personal político y diplomático predominan vascos y catalanes…

De modo que pintar el régimen actual como una opresión del País Vasco y Cataluña por los españoles es burlarse de la gente.

Junto a estas mentiras, se han introducido también medias verdades algo mejor construidas.

Se dice muy a menudo que las mujeres no podían abrirse una cuenta bancaria sin contar con el consentimiento del marido.

Lo que se pretende con esto es proyectar en Franco, una vez más, un machismo extremo y absoluto que pareciera que no existía antes de él.

Los propagandistas del Régimen del 78 llevan décadas obcecados en convertir a Franco en el origen de todos los males.

Para ello, introducen la sutil trampa de omitir el contexto, repetir el titular y aprovecharse del razonamiento presentista que invade el imaginario colectivo.

Si a uno le dijeran que en la España de Franco las mujeres no pudieron abrirse cuentas bancarias sin la autorización del marido, a cualquiera nos parecería una barbaridad.

Lo extraño es que no se comente que esta posibilidad tampoco existió durante la Segunda República.

Pero hay más, la España de Franco no fue la única sociedad patriarcal durante el siglo XX.

En Francia, las mujeres pudieron abrir una cuenta bancaria sin necesidad de contar con el consentimiento de sus maridos en 1965; en Italia, el permiso llegó en 1975, el mismo año que en España; en Bélgica, se concedió esta posibilidad en 1976; en Suiza, paraíso de la libertad y de la neutralidad,

las mujeres pudieron abrir sus cuentas bancarias sin la autorización del marido a partir de 1985.

Además de estos, existen otros tantos mitos, mentiras y medias verdades.

El objetivo de toda esta arquitectura propagandística no es otro que el de generar confusión.

En la sociedad del siglo XXI seguimos pensando que el mantra que proclama aquello de «dato mata relato» se cumple, pero por desgracia no sucede así.

En plena era de la posverdad, en los tiempos en los que engañar a alguien es más fácil que convencerle de su error, los datos adquieren un rol secundario.

Es mucho más efectivo repetir eslóganes facilones e intentar que la audiencia no repare demasiado en ellos.

Si yo le dijera que «España tiene que luchar por la búsqueda y el avance en la garantía de derechos y libertades», probablemente una gran cantidad de españoles me aplaudirían.

Un grupo más reducido, los más escépticos, me preguntarían qué implica aquello de garantizar derechos; qué tipo de derechos, con qué tipo de obligaciones.

Si yo reconociera que esta frase no es más que un paraguas bajo el que escondo la regularización masiva de medio millón de inmigrantes en un perfecto timing electoral, quizá muchos de los que antes me aplaudían, ahora cambiarían de parecer.

Con la historia en general ―y el franquismo en particular― se ha repetido esta estrategia hasta la saciedad.

El objetivo de los propagandistas ha sido convertir palabras como «dictadura» o «fascismo» en armas de destrucción letal.

Da igual lo que se pretenda contraargumentar; en el momento en el que se utilizan, quedan revestidas de una verdad demoledora que sobrepasa a todo aquel que se interponga en su camino.

Son palabras cuyo único objetivo es generar confusión y, en consecuencia, anular el debate.

En términos kantianos, podríamos decir que la sociedad del siglo XXI ha convertido aquellos términos en imperativos absolutos.

Como norma general, el que los pronuncia no busca establecer un debate honesto, ni un contraste de fuentes, ni el estudio del rigor de los datos, ni la explicación de los motivos del milagro económico de los años sesenta.

Lo único que busca es ganar un debate sin tener siquiera que participar en él.

Por la parte que nos toca a los que preferimos actuar de otra forma, solo nos queda recordar aquello que ya no aparece en los libros de historia.

Recordar la España de Franco como lo que fue: un régimen de casi cuarenta años tremendamente pragmático que supo aprovechar la coyuntura política, social, económica e internacional de cada momento para adaptarse a ella del mejor modo posible.

No todo fue sencillo; es tan ingenuo pensar que Franco no se equivocó nunca como sostener que fue una hidra de tres cabezas que solo hizo mal a España.

Sin embargo, los resultados son incuestionables, por mucho que tantos lo nieguen.

Desde la construcción de los grandes pilares industriales del INI y las obras hidráulicas que aún vertebran nuestro territorio, hasta la consolidación de un sistema de Seguridad Social y una clase media propietaria que sirvieron de red de seguridad para el futuro,

el régimen forjó una estructura administrativa y económica de la que el país es heredero directo.

Esta modernización técnica y material, impulsada por la eficiencia de los tecnócratas y protegida por un marco legal que buscaba la estabilidad orgánica, permitió que una nación otrora aislada y agraria alcanzara una esperanza de vida y una potencia industrial de primer orden mundial.

Al final, el legado de aquellas décadas no fue solo el de un orden institucional rígido, sino el de una sociedad que, habiendo superado el duelo fratricida,

se encontró preparada para caminar por sí misma sobre los cimientos de hierro y hormigón que el tiempo se encargaría de esconder con el manto de la historia.

Aquel tiempo fue el hierro que dobló la voluntad de un siglo para que, sobre las cicatrices del pasado, el futuro no tuviera más remedio que florecer.

Eso es lo que nunca te contaron del franquismo.

* * *

90

Entrevista a Francisco Largo Caballero, diario La Prensa, 21 de febrero de 1936.

91

Discurso de Indalecio Prieto el 24 de julio de 1936, en Madrid.

92

Pérdidas de la Guerra, Ramón Salas Larrazábal, 1977.

93

Los datos exactos de la Guerra Civil, Ramón Salas Larrazábal, 1980.

94

Diario de un genio, Salvador Dalí, 1963.

95

Al margen del tono sarcástico, testimonios como el de la hija de Franco ―Carmen Franco― revelan que, en realidad, Franco fue siempre un hombre estrictamente puntual.

De este modo, explica, el retraso en su llegada a Hendaya fue debido al mal estado en el que había quedado la red ferroviaria española tras la Guerra Civil.

96

Nombre de las fuerzas armadas unificadas de la Alemania nazi entre 1935 y 1945.

97

Entrevista a Juan José Sanz Jarque del 15 de febrero de 2013 para el diario ABC.

98

Diario de Lidia Osipova, 1941 a 1943.

99

Esta pieza fue concebida como un solemne homenaje a los voluntarios españoles que combatían en el frente ruso, naciendo con la vocación de ensalzar la gesta de la División Azul.

Su estreno oficial tuvo lugar el 8 de diciembre de 1941, en el marco de un Festival-Homenaje celebrado en el Teatro Calderón de Madrid.

La composición contó con una factura artística de primer nivel, uniendo la lírica de los escritores José María Alfaro y Agustín de Foxá con la partitura del maestro Juan Tellería.

Tras su exitosa presentación, la obra quedó recogida para la posteridad en el cancionero Himnos y Canciones publicado en 1942.

100

Pérdidas de la guerra, Ramón Salas Larrazábal, 1977.

101

Salvar la memoria: una reflexión sobre las víctimas de la Guerra Civil, Ángel David Martín Rubio, 1999.

102

Los 50.380 asesinatos comunistas en Italia, la represión posbélica, Juan E. Pflüger, 2015.

103

France; The Tragic Years 1939-1947, Sisley Huddleston, 1955.

104

Fondo Documental del Instituto Nacional de Estadística (INE), Anuario 1957.

105

Los cinco españoles premiados con el Nobel de literatura son José Echegaray (1904), Jacinto Benavente (1922), Juan Ramón Jiménez (1956), Vicente Aleixandre (1977) y Camilo José Cela (1989).

De los cinco, solo se exilió Juan Ramón Jiménez.

Tanto Benavente como Aleixandre y Cela permanecieron en la España de Franco.

Por su parte, José Echegaray no llegó a vivir el franquismo, pues falleció antes de la Guerra Civil.

106

Transformación y crisis de la institución matrimonial en España, CEU-CEFAS, 1976.

107

Informe del Consejo de la Juventud de España, 11 de agosto de 2023.

108

Ley 40/1964, de 11 de junio, de Reforma de la de Arrendamientos Urbanos.

109

Aunque la fecha oficial de la muerte de Franco es el 20 de noviembre de 1975, muchos testimonios de trabajadores de El Pardo señalan que, en realidad, Franco falleció uno o dos días antes,

pero mantuvieron su muerte en secreto durante esos días para hacerla coincidir con la fecha en la que fue fusilado José Antonio Primo de Rivera, también un 20 de noviembre.