LOS ÚLTIMOS MESES DE JOSÉ ANTONIO #4
El sumario del juicio que pondría fin a la vida del Jefe de Falange se abrió el 3 de octubre de 1936.
En aquel procedimiento judicial se acusaba a José Antonio de un delito de rebelión de acuerdo con lo establecido en los artículos 237 y 238 del Código de Justicia Militar por haber apoyado el alzamiento.
Sin embargo, José Antonio no era el único procesado; en esa causa fueron también juzgados Miguel Primo de Rivera ―hermano de José Antonio―, Margarita Larios ―mujer de Miguel Primo de Rivera― y tres funcionarios de prisión que fueron acusados de haber colaborado con los falangistas para facilitar la
liberación de José Antonio.
El juicio fue ejecutado por un tribunal popular, cuyos miembros eran elegidos por los partidos del Frente Popular, bajo la supervisión de tres magistrados de carrera.
Ante tal situación se decidiría el futuro del jefe de Falange y sus familiares.
Así, el 16 de noviembre comenzaba la vista oral del juicio en la cual José Antonio se negó a contar con la asistencia de un letrado y decidió ser él quien ejerciera tanto la defensa propia como la de sus familiares.
El juicio no fue sencillo. Se desarrolló en cuatro extensas sesiones que mantuvieron en vilo tanto a la prensa como a los acusados.
Magistrados y miembros del jurado popular eran ambos conscientes de la endeble acusación de rebelión frente a una persona que había entrado en prisión cuatro meses antes del alzamiento.
Por eso, le trasladaron al Gobierno de Largo Caballero la posibilidad de conmutar la pena de muerte por la cadena perpetua.
Sin embargo, el Gobierno de la República, que venía de haberse negado a dejarle en libertad a cambio de la liberación del hijo de Largo Caballero, no iba a desperdiciar la ocasión de que se produjera por fin tal asesinato.
También Valdés Casas ―gobernador civil de la provincia de Alicante― intentó evitar la ejecución de la sentencia.
Empezaba a vagar el fantasma de la culpabilidad entre quienes sabían que estaban cooperando en la injusticia de matar a un hombre honrado.
No obstante, todos estos esfuerzos por suspender o alterar la condena, igual que los otros tantos que les precedieron, quedaron en vano.
Así, tras una larga deliberación, la noche del 17 de septiembre de 1936 los jueces habían emitido su veredicto.
Miguel Primo de Rivera fue condenado a treinta años de prisión.
Su mujer, Margarita Larios, se sometía a la pena de seis años de prisión.
José Antonio Primo de Rivera era condenado a la pena de muerte.
En realidad, no se había producido la ejecución de una sentencia.
Se había legalizado el asesinato de un hombre que luchó por el más noble sueño de la Patria, el Pan y la Justicia.
En palabras de José Antonio: «Mi sueño es el de la patria, el pan y la justicia para todos los españoles, pero preferentemente para los que no pueden congraciarse con la patria porque carecen de pan y de justicia».
Apenas salían los primeros rayos de sol de la mañana del 20 de noviembre de 1936 cuando, finalmente, se llevó a término el fallo de la sentencia.
El pelotón de la cárcel de Alicante ponía fin a la vida de José Antonio.
Ni siquiera su fusilamiento estuvo exento de polémica.
Tanto Ramón Serrano Suñer como Joaquín Martínez Arboleya66, que dijo ser testigo de la ejecución, compartían la versión en la que el pelotón de fusilamiento, compuesto por ocho miembros de la CNT,
llevó a cabo un abuso de su posición de poder para enseñarse con José Antonio en los últimos segundos de su vida.
Ambos cuentan que, tras propiciarle un primer disparo en la pierna, el jefe del pelotón se acercó a José Antonio para regocijarse de él, obligando a un hombre moribundo a que gritara «¡Viva la República!»
. José Antonio, haciendo gala de una entereza que solo cabe en alguien que ama su nación por encima de la vida misma, levantó la mirada con una dignidad impropia de quien contempla a la muerte, miró a los ojos de su ejecutor y dejó como últimas palabras: «¡Arriba España!» .
Sea o no cierto tal testimonio, aquel 20 de noviembre fue asesinado José Antonio Primo de Rivera a la temprana edad de 33 años.
Un hombre al que la historia ha tratado como un golpista pero que, sin embargo, trazó el último plan para salvar a España de la inminente catástrofe a la que estaba sometida.
Uno de los últimos políticos honrados que vio nuestro país.
Una de las mentes más brillantes que ha tenido nuestro país en los últimos tiempos.
Una persona cuyo talento, elegancia y educación fueron capaces de cautivar incluso a sus adversarios.
Así lo expresaba José Giral, presidente del Gobierno del Frente Popular, cuando no le quedó más remedio que reconocer la atrocidad que habían cometido: «Se vio el proceso rápidamente, se le sentenció a muerte y se le fusiló. Fue, a mi juicio y también al de Azaña, un grave error;
podía haberse esperado y quien sabe…»
67. Hoy solo nos queda honrar su memoria.
La memoria del último hombre bueno. La memoria de un mártir de la Guerra Civil.
La memoria de alguien que, pese a haber sido condenado a muerte, dejó como legado las más nobles palabras que un hombre puede dirigirle a su Patria.
Ojalá fuera la mía la última sangre española que se vertiera en discordias civiles. Ojalá encontrara ya en paz el pueblo español, tan rico en buenas cualidades entrañables, la Patria, el Pan y la Justicia.
Testamento de José Antonio Primo de Rivera (24 de abril de 1903 - 20 de noviembre de 1936), mártir de la Guerra Civil.
* * *
40
José Antonio (Biografía apasionada), Felipe Ximénez de Sandoval, 1976.
41
«José Antonio, en la universidad». Artículo publicado originalmente en Nueva Fundación n.º ٢٣, Juan Velarde Fuertes.
42
José Antonio. El hombre, el jefe, el camarada, Francisco Bravo, 1940.
43
«La hora de los enanos». Diario La Nación, José Antonio Primo de Rivera, 18 de mayo de 1930.
44
La fragua. ¿Amanecerá en España?, José de Orbaneja, 1980.
45
De frente a un nuevo año, José Antonio Primo de Rivera, 27 de agosto de 1934.
46
Norma programática de la Falange; los veintisiete puntos de la Falange, José Antonio Primo de Rivera, noviembre de 1934.
47
Crisis del liberalismo, diario ABC, José Antonio Primo de Rivera, 22 de marzo de 1933.
48
Diario El Sol; tirada del 31 de octubre de 1922, en Madrid.
49
Diario La Libertad; tirada del 5 de julio de 1925, en Madrid.
50
Las sangrientas cinco rosas, Manuel Felipe de la Mora Villar, 1971.
51
Todos fueron militantes de Falange a excepción de: José Ruiz de la Hermosa, que era jonsista; Vicente Pérez Roríguez que, sin ser miembro de la organización política, fue el capataz de la revista de F.
E. y Ángel Abella García, que no perteneció a Falange, pero acudió a un acto de la FE de las JONS en el Teatro Calderón de Valladolid el 4 de marzo de 1934 en el que sería herido de muerte.
52
Todos los acontecimientos de violencia sufrida por Falange Española están documentados en la Cronología de la Falange (1931-2004).
53
«La voz del Jefe desde el calabozo», José Antonio Primo de Rivera, 14 de marzo de 1936.
54
Carta a los militares, 17 de julio de 1936.
55
Carta del 27 de junio de 1936 (atribuida a José Antonio Primo de Rivera).
56
Carta del 24 de junio de 1936, José Antonio Primo de Rivera.
57
Caferino Maestú entrevistado por elmunicipio.es (I parte), 25 de marzo de 2015.
58
José Antonio nunca apoyó el alzamiento contra la República. Carta abierta a José María García de Tuñón Aza, Josele Sánchez a través de la Fundación José Antonio Primo de Rivera.
59
Cuando José Antonio intentó parar la Guerra Civil; diario ABC ― Jorge Trías Sagnier, 20 de noviembre de 2020. ambién citado en la Gaceta FJA, núm. 353 ― Febrero de 2022.
60
Carta a Diego Martínez Barrio, José Antonio Primo de Rivera, 9 de agosto de 1936.
61
José Antonio: realidad y mito, Joan Maria Thomàs, 2017.
62
El alma del 21, Juanjo Crespo Esbert, 2022.
63
Carta a Francisco Largo Caballero, Paco Largo Calvo, 20 de septiembre de 1936.
64
Falange en la guerra de España, Maximiano García Venero, 1967.
65
Guerra y Vicisitudes de los Españoles, Julián Zugazagoitia, 1940.
66
Porque luché contra los rojos, Joaquín Martínez Arboleya, alias «Santicaten», 1961.
67
Ciencia y política: José Giral, Francisco Javier Puerto Sarmiento, 2015.