La heredera del halcón EL TEMPLO DE LA CURVA INFINITA
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EL TEMPLO DE LA CURVA INFINITA

El Circuito Internacional de Shanghái es una obra de arquitectura extraordinaria, diseñada para poner a prueba los límites de los monoplazas. El trazado tiene una forma única basada en el carácter chino Shang (上 ), que significa «ascender» o «por encima».

Shanghái recibe a los pilotos con un cielo gris, una mezcla de humedad que hace que el asfalto se sienta aceitoso. No es el calor sofocante del desierto, sino una pesadez que se filtra bajo el mono ignífugo.

Debido a las enormes tribunas que cruzan la pista como puentes, el sonido de los motores se amplifica y rebota, creando un eco ensordecedor que exige comunicaciones por radio cortas y precisas.

El ambiente se sentía eléctrico; todos los ojos del mundo estaban puestos en Imperi y sus nuevos reclutas. Dante caminaba de un lado a otro consultando su tablet, con la misma intensidad que el hombre que entró en la cafetería de Asolo.

Los fans chinos rugían en las gradas y Vanessa comprendió que esto era, finalmente, lo real.

—¿V, quieres que te ayude con algo? —preguntó Joshua, ocultando sus propios nervios.

—No, todo irá bien. Somos un gran equipo —respondió ella con firmeza.

Dante dejó todo de lado y se acercó a ellos con un aire casi paternal.

—Este es su momento. Pase lo que pase en la pista, yo sigo confiando en ustedes. ¿Está claro? —sentenció él.

Vanessa tocó su brazo y él colocó su mano sobre la de ella; un gesto cargado de una emoción que solo ellos compartían. El asfalto estaba a 22 °C.

Desde la vuelta 5, Vanessa sintió la vibración el caracol infinito estaba destruyendo su neumático izquierdo.

[RADIO HALCON] —Ingeniero, el graining es severo. El monoplaza no quiere rotar en el vértice.

[RADIO DANTE] —Recibido, Halcón. Cambia al mapa de diferencial 4 y desplaza el balance de frenada hacia atrás. Pichón, cubre el hueco.

Dante mantenía la calma. Rosso Corse intentaba meter el morro, pero Joshua se posicionó de forma quirúrgica, sacrificando su velocidad para dejar a Vanessa con aire limpio.

[RADIO JOSHUA] —V, te limpié el aire.

[RADIO DANTE] —Halcón, estamos en nivel crítico SOC-1. Si no recuperas energía ahora, te quedarás sin potencia en la horquilla y Sterling te adelantará como a un poste.

Vanessa apretó los dientes. El asfalto de Shanghái se sentía pesado, como si el coche estuviera sumergido en miel.

[RADIO HALCON] —Copiado, Dante. Iniciando lift and coast en la curva 13.

Vanessa soltó el acelerador mucho antes de lo normal. Sintió la inercia empujar su cuerpo mientras los indicadores del volante pasaban de rojo a verde brillante la batería succionaba energía del movimiento. Por el retrovisor, vio el auto de Silver Arrow acercarse peligrosamente.

[RADIO DANTE] —Aguanta, Halcón. Deja que se acerque; estás llenando el tanque eléctrico. En la recta principal, cuando él agote su batería, tú tendrás el override listo.

Vanessa no veía la energía, pero sentía el cambio en la vibración del motor.

El auto ya no era una bestia desbocada, sino un organismo ahorrador.

Al llegar a la recta de 1,2 km, esperó. Sterling activó su batería primero, ganando metros, pero a mitad de camino su auto empezó a parpadear se había quedado seco.

[RADIO HALCON] —¡Ahora, Dante!

Vanessa hundió el pie y activó el botón de adelanto.

La descarga de 350 kW fue un latigazo en su columna; pasó a Silver Arrow, como si este estuviera estacionado.

Eso era la Gestión Extrema saber cuándo ser una tortuga para terminar siendo un proyectil.

En la vuelta 56, la bandera a cuadros cayó sobre el chasis de los Imperi Vanessa P1, Joshua P2.

En el box no hubo celebraciones efusivas. Dante simplemente cerró la laptop. —Eficiencia confirmada. Nos vamos a Japón —sentenció Dante.

Los pilotos se abrazaron y rieron, cansados, felices y extasiados.

No sabían ni dónde ponerse en ese momento.

Todo el equipo comenzó a guardar el equipo mientras los médicos llegaban con bebidas isotónicas heladas, una mezcla de electrolitos, magnesio y carbohidratos de absorción rápida para evitar la pérdida de volumen sanguíneo y controlar mareos o fatiga.

—A las tinas —ordenó Dante.

Sabía que era la parte que más odiaban y disfrutaba ver las muecas que hacía Vanessa al escuchar la orden.

Las tinas de hielo, a unos 8 °C durante 10 o 15 minutos, buscaban provocar una vasoconstricción masiva y reducir la inflamación muscular de piernas y cuello, eliminando así el ácido láctico acumulado.

Vanessa se sumergió en el hielo soltando unos jadeos que se perdieron en el vapor del box.

Joshua, a su lado, no paraba de reírse de ella.

—Cállate, Pichón. No me molestes por mis quejidos; tú pareces un burro en 2 patas con esas botas de compresión —le reclamó ella.

Los 2 rieron hasta que un silencio agradable los envolvió; el esfuerzo los había dejado vacíos.

Una vez en el motor home con el fisioterapeuta, Vanessa admitió Esta sí es la parte que más disfruto.

Dante tenía todo preparado. El vuelo a Japón era casi inmediato; debían usar gafas especiales para bloquear la luz azul y tomar melatonina en dosis controladas para ajustarse al horario de Suzuka.