Interludio II
CIEN AÑOS DE MERENGUE
Uso interno de producción. No apto para difusión.
Eso empezó por una boda. Eso lo sabe todo el mundo. Una boda que se rompió.
—¿Y por qué se rompió?
Por el merengue. Se rompió por el merengue.
—¿La boda se rompió por el merengue de la boda?
Sí, señora. Se pelearon por quién hacía el postre y no hubo boda. Aquí somos así.
MONTSE VIDAL, 61 años. Cocida. [Interior Confitería Vidal]
No, no, no. Eso es lo que cuentan ellos.
Aquí lo que pasó es que los Roure se comprometieron a hacer el banquete, y el día antes dijeron que el merengue lo ponían ellos, cuando estaba hablado que lo ponía mi bisabuela. Y mi bisabuela, que era una señora, dijo que muy bien. Y luego no fue a la boda.
—¿La novia no fue a su propia boda?
Es que la boda ya no era una boda a esas alturas.
—Perdone, no entiendo.
Es que usted no es de aquí.
QUIM ROURE, 66 años. Crudo. [Exterior, porche del Forn]
Mire, se lo voy a explicar como me lo explicó mi padre a mí.
El merengue italiano no es merengue. Es un flan con pretensiones.
—Eso no responde a la pregunta del origen.
Es que el origen es ese. El origen es que unos quisieron hacerlo con termómetro. En 1926, ¿eh? Con termómetro. En un pueblo donde no había ni luz en la mitad de las casas y ellos ya tenían termómetro.
—¿Y eso les molestó?
Nos molestó la actitud.
MAITE ROS, alcaldesa. [Salón de Plenos]
Es una tradición hermosísima que hunde sus raíces en la historia de nuestro municipio y que constituye, sin duda, un patrimonio inmaterial de primer orden.
—¿Sabe usted por qué empezó?
Sí, sí. Por supuesto.
—¿Nos lo puede contar?
Es que hay varias versiones y como alcaldesa yo no puedo...
—Fuera de acta.
[La entrevistada mira a cámara.] ¿Esto se apaga?
ENCARNACIÓ «ENCA» BOSCH, 68 años. Cocida. [Interior domicilio]
Yo lo que he oído siempre es que fue por un hombre.
—¿Por un hombre?
Que había un hombre de por medio. Eso lo decía mi madre.
—¿Qué hombre?
Ay, hija, si lo supiéramos no sería un secreto.
MARC ROURE, 31 años. Crudo. [Interior Forn]
Sinceramente, ni idea. Yo he nacido con esto.
—¿Y no te lo has preguntado nunca?
Pues no. Es como preguntarse por qué el Barça juega de azulgrana.
—Por eso hay una respuesta.
¿Ah, sí? Pues mira.
BERTA CASALS, 55 años, notaria. [Despacho]
No.
—Todavía no le he preguntado nada.
Ya. Pero usted me va a preguntar por el origen de la Guerra del Merengue, y yo llevo veintiséis años ejerciendo en este municipio y sé perfectamente de qué hablo y de qué no.
—¿Y por qué no de esto?
Porque a mí me pagan por levantar acta de lo que consta.
BERNARDA ROURE, 81 años, y BERNARDA VIDAL, 79 años. [Exterior, banco de la plaza]
B. ROURE: Nosotras eso lo sabemos.
B. VIDAL: Nosotras no sabemos nada, Bernarda.
B. ROURE: Yo digo que sí lo sabemos.
B. VIDAL: Y yo digo que a esta chica le pagan por horas y no vamos a hacerle perder el día.
—Por mí no se preocupen.
B. ROURE: ¿Ve? Que no se preocupa.
B. VIDAL: [A la cámara.] Mire, guapa. En este pueblo llevan cien años tirándose merengue por una cosa que pasó entre dos personas hace cien años. Y lo bonito no es que se peleen. Lo bonito es que ninguno de los que se pelean sabe por qué.
—Pero ustedes sí lo saben.
B. VIDAL: Nosotras somos muy mayores.
B. ROURE: Y muy amigas.
B. VIDAL: Y muy amigas. Ponga eso.
—¿Puedo preguntarles una última cosa? ¿Ustedes de qué bando son?
B. ROURE: Yo cruda.
B. VIDAL: Yo cocida.
—¿Y cómo lo llevan?
B. VIDAL: [Larga pausa.] Pues llevamos cincuenta y ocho años sin hablar del tema y estamos las dos vivas, así que muy bien.
[Ríen. La toma se mantiene once segundos más. Ninguna de las dos añade nada.]
NOTA DE PRODUCCIÓN (J. R.):
Diecinueve entrevistas. Nueve versiones distintas del origen, cuatro de ellas incompatibles entre sí, dos que se contradicen dentro de la misma entrevista.
Nadie sabe por qué empezó esto. Todos saben perfectamente de qué lado están.
Montar el bloque con las versiones seguidas, sin corregir a nadie. No poner rótulo aclaratorio: no hay nada que aclarar.
Guardar el plano de las dos ancianas para el final del capítulo. Y buscar en el archivo municipal si existe algún documento de 1926. La notaria no quiere hablar y eso, en mi experiencia, quiere decir que hay algo que no se puede contar y no que no lo haya.