42 El legado de Cantara #4
James traga aire.
—ADAM, utiliza todos mis canalizadores de frecuencia para asimilar los puntos desconectados que quedan en Mephisto.
—Confirmado —responde ADAM—. Canalizadores de frecuencia desplegados con éxito. Tu sistema de muestra se está fortaleciendo en pro primis. La entropía del sistema está alcanzando el equilibrio.
Ya casi está. Solo un poco más.
—Apaga todos los activos periféricos no vitales y usa los recursos de repuesto para la soldadura.
—Confirmado —responde ADAM—. Todos los activos no esenciales han sido redistribuidos para ayudar con la fusión. James, la entropía del sistema ha alcanzado el equilibrio. La aglomeración Mephisto es ahora funcional y autosostenible. La simulación se ha completado con éxito.
James frunce el ceño, con el rostro tenso.
—Co… confirma —dice tartamudeando y sintiéndose mareado—. ¿La simulación… está completa?
—Confirmado —repite ADAM—. La simulación se ha completado con éxito.
James cae de rodillas, sollozando como un niño.
—Lo he conseguido —murmura, temblando—. ¡Lo… lo he conseguido! —exclama desplomándose en el suelo, jadeando, medio riendo, medio llorando.
—¿Has terminado de fregar el suelo?
James mira hacia la entrada. Cantara Handal lo observa con los brazos cruzados y una sonrisa divertida en sus labios rojo intenso.
James intenta ponerse de pie, pero está tan agotado que apenas logra mantenerse sentado.
—¿Necesitas ayuda, pequeño diablillo?
—Lo… lo he conseguido —murmura—. Cantara. Lo he conseguido.
—¿Qué has dicho? —Cantara se sienta en el suelo, junto a él, inclinándose—. Repítelo.
James carraspea.
—Lo he conseguido, Cantara. Ya está —responde sonriendo de forma triunfal—. ¡He terminado la simulación!
Cantara le revuelve el pelo.
—Por supuesto, pequeño diablillo. Claro que sí. Ahora bebe algo de agua. Estás deshidratado —dice, ofreciéndole una botella.
James rechaza la botella.
—¡No! No te enteras. Lo he conseguido. He creado un dominio.
Cantara se endereza un poco, esta vez sin sonreír.
—Mira. Te lo enseño —dice James, señalando al techo—. ADAM. Muestra el estado de la aglomeración Mephisto al final de la simulación.
La IA obedece.
Cantara se levanta y analiza los datos. De repente, frunce el ceño.
—Seguí tu consejo —dice James, incapaz de contener su entusiasmo—. Modifiqué el núcleo del programa y reinicié la simulación. Mismo objetivo, premisa diferente.
Cantara arquea las cejas.
—¿Qué has hecho qué?
—¿Recuerdas la historia que me contaste sobre hacer trampas para sortear lo imposible?
Pues eso es exactamente lo que he hecho.
Tenías razón. Con nuestro tipo actual de éter es imposible crear un dominio.
Pero si cambias la infraestructura del ciberespacio por completo, si construyes un nuevo andamiaje y lo adaptas a tus necesidades…
Entonces… ¡el cielo es el límite! —exclama James, señalando los datos, demostrando su éxito.
Cantara se pone derecha, imponente, apretando los labios con fuerza. James parpadea, desconcertado; esta no es la reacción que esperaba. ¿Por qué parece enfadada?
—¿Qué pasa? —pregunta James.
—¿Que qué pasa? —espeta Cantara, señalando los datos—. ¡Esto es lo que pasa! ¿ADAM?
—Sí, Dama.
—Borra todos los datos históricos relacionados con las simulaciones de James Ark. Archivos guardados, modelos, estadísticas. Quiero que todo desaparezca.
—Ejecutado —responde ADAM.
Todo sucede tan rápido que James apenas tiene tiempo de asimilarlo.
—¿Qué… qué has hecho?
Cantara le ignora.
—ADAM, impide el acceso de James Ark a esta simulación.
James jadea.
—Espera…
—Autorización, Cantara Handal, Sekhmet Oro.
—¡No! —James intenta detenerla, pero está demasiado cansado y tropieza, cayéndose al suelo. Levanta la mirada, sacudiendo la cabeza con incredulidad—. Cantara, ¿qué has hecho? ¿Qué…?
—Confirmado —responde ADAM—. El uso de esta simulación queda prohibido para el Domine Ark desde este momento.
James la mira fijamente.
—¿Por qué, Cantara? ¿Por qué?
—Este delirio de grandeza va a acabar contigo, James —dice Cantara, dándole la espalda—. No permitiré que mi alumno más brillante pierda el tiempo persiguiendo quimeras.
James sacude la cabeza.
—Ya no es una quimera. Ha pasado. ¡Lo has visto! He creado…
—¡Nada! —le corta Cantara—. No has creado nada.
Has hecho trampas para creerte que has superado un escenario imposible.
Ahora escúchame: tu año sabático ha terminado.
Es hora de que te comportes como un hombre y tengas un trabajo de verdad.
Concertaré una reunión con Ermis Donovan.
Si te gustan los retos, ese hijo de perra te dará uno.
Te mantendrá ocupado y centrado. Créeme.
Cantara sale de la sala como un vendaval, dejando a James solo en la oscuridad. Levanta la vista y siente cómo un escalofrío le recorre la columna.
—¿ADAM? ADAM, por favor, contéstame.
La IA permanece en silencio.
James se levanta lentamente, mirando fijamente la puerta, apretando tanto los dientes que incluso se hace daño.
Cantara Handal acaba de quitarle su derecho a marcar la diferencia.