34 La carcoma
LA CARCOMA
NASHVILLE, INSTITUTO ARK DE ESTUDIOS ETÉRICOS AVANZADOS
James
James Ark se quedó mirando el Masvieth durante unos instantes antes de alzar la vista hacia el techo.
—No puede ser verdad, ADAM.
—Mi último análisis del tejido cibernético es preciso, Domine. No es posible crear un dominio de esa manera. Es imposible —la voz de la IA sonaba rígida.
James bufó.
—Debe de haber una manera. Siempre la hay. Dame algo. Una idea, una sugerencia, cualquier cosa. No me importa si es poco probable.
ADAM permaneció en silencio un segundo más de lo esperado antes de responder:
—Yo solo no basto para realizar los cambios que desea en el plazo que ha establecido.
—Bien —dijo James—. ¿Qué nos falta? ¿Recursos?
—No. Es un problema tecnológico. Va más allá del dinero.
James frunció el ceño con intensidad.
—El dinero puede comprar innovación. Ya ha ocurrido antes.
—Cierto —dijo ADAM—. Pero el cambio nunca es inmediato. Lleva tiempo, a veces años o décadas, lograr un verdadero avance tecnológico. Lo que busca está más allá de mi capacidad computacional, o de la capacidad de cualquier sistema existente en la actualidad.
James tragó saliva. Notaba cómo se le aceleraba el corazón. Aquello daba carpetazo a su línea de pensamiento. Si ADAM tenía razón —y la IA siempre la tenía— crear un dominio etérico requeriría años de los que no disponían.
—Domine, ¿ha comprendido mi última afirmación?
James volvió a concentrarse. Debía haber permanecido en silencio más tiempo del que creía.
—Sí — dijo, carraspeando con la voz tensa. Tamborileó los dedos sobre el muslo—. Digamos que tuviéramos la tecnología.
—¿Estamos especulando ahora?
James se mordió el interior de la mejilla.
—Sí, estamos especulando —dijo, casi escupiendo la última palabra. Respiró hondo, tratando de calmarse, y continuó—. Digamos que tuviéramos la tecnología que necesitas. ¿Qué haría falta exactamente para lograr el objetivo en nuestro plazo?
Esta vez, ADAM hizo una pausa todavía más larga, tanto que James pensó que la IA no había entendido la pregunta. Estaba a punto de repetirla cuando ADAM dijo:
—Necesitaría otro yo.
James abrió la boca, pero no dijo nada. Otro ADAM.
Ahora entendía lo que la IA quería decir.
ADAM era único. James solo había refinado la matriz con el tiempo, pero la idea original del programa no era suya.
No sabía de dónde había sacado Cantara a ADAM.
James no era experto en ciencia computacional, pero quien lo hubiera diseñado tenía que ser una mente brillante, años adelantada a su tiempo. Si él no hubiera…
—Domine, ¿ha entendido mi última…?
—Sí —espetó James—. Lo he entendido, gracias —respondió mientras se ajustaba las gafas, apretando y aflojando los puños—. Muy bien, dejemos ese problema al margen de momento.
—Como desee, Domine.
James hizo desaparecer el Masvieth con un movimiento de la mano.
—Mientras tanto, dime qué está ocurriendo en el éter. ¿Alguna novedad sobre Covenant?
—Sí. Hay algo que podría resultarle útil.
El Domine Jasper está utilizando todos sus activos etéricos para contrarrestar nuestra campaña mediática.
Según mi último análisis, su estrategia está resultando eficaz.
Las regiones de Truska y Gomenagh se han posicionado públicamente de su lado.
Se trata de actores clave, necesarios para obtener un punto de apoyo sólido en la facción neutralista del ciberespacio.
Preveo una probabilidad del noventa y siete coma tres por ciento de que este acontecimiento incline a otros conglomerados neutralistas hacia el lado de Covenant.
James se balanceó ligeramente, con la mirada perdida.
—Las desgracias nunca vienen solas —murmuró, apretando las manos mientras sentía cómo le latía el corazón en el silencio que siguió.
—No he entendido su última frase —dijo ADAM.
James pestañeó y esbozó una sonrisa que no le llegó a los ojos.
—He dicho: «Las desgracias nunca vienen solas». Es un proverbio. Significa que los acontecimientos adversos están correlacionados y alcanzan todo su potencial cuando ocurren al mismo tiempo.
—Una expresión curiosa —Había algo en la voz de ADAM que rayaba en la diversión—. La añadiré a mi base de datos.
James se pellizcó la piel entre el pulgar y el índice.
No estaba seguro de cómo se sentía respecto a ese ligero cambio en la personalidad de la IA.
Había empezado a manifestarse a medida que la mantenía activa durante periodos más prolongados.
Con la escalada de la guerra contra Covenant, necesitaba a ADAM más que nunca para contrarrestar los ataques de Milo.
Eso implicaba proporcionarle una base de datos y un servidor más grandes, más energía y una mayor inversión en el refinamiento de su matriz.
A veces, James se preguntaba hasta qué punto ADAM simulaba el comportamiento humano y cuánto comprendía realmente.
Cuando comenzó a eliminar las restricciones del software base, su único objetivo era aumentar la capacidad computacional de la IA para alcanzar sus metas más rápido; apenas pensó en las consecuencias de aquellas modificaciones.
Ahora ya no estaba seguro de que hubiera sido una buena.
Un escalofrío le recorrió la espalda al recordar algo que Cantara había dicho en una de sus clases: «La humanidad no conocerá completamente algo hasta que tema sus implicaciones, y no temerá completamente esas implicaciones hasta que la propia humanidad cambie para siempre.
Ocurrió con el fuego, la moneda, la electricidad, el ordenador, Internet y los autotrones.
Volverá a ocurrir; y la próxima vez, puede que no quede humanidad para presenciar la siguiente ronda de consecuencias».
—¿Domine?
La voz de ADAM dio caza a los pensamientos de James y lo devolvió al acuciante asunto de ganar la guerra del ciberespacio.
—Estamos haciendo todo lo que está en nuestra mano para ganar esta guerra —dijo, más para sí mismo que para la IA—. Necesitamos seguir adelante, continuar con el entrenamiento de nuestras fuerzas y esperar lo mejor.
—Esperanza —La palabra de ADAM sonó hueca, como una cáscara vacía—. Un sentimiento de expectativa y anhelo de que suceda un acontecimiento determinado. Nunca he comprendido este concepto.
James se alisó el abrigo.
—Reza por no tener que hacerlo nunca. Es mejor saber algo que esperar que ocurra.
—¿Quiere que organice una contraofensiva al plan del Domine Jasper?
—No —respondió James, tragando saliva—. Olvídate de Covenant. Milo va a por los peces gordos, y los conseguirá, hagamos lo que hagamos. Centrémonos en los actores medianos y pequeños. Al fin y al cabo, un montón de arena mojada puede pesar más que una roca.
—Entiendo —dijo ADAM—. Compilaré una lista de los mejores candidatos a los que acercarnos.
James alzó las cejas.
—A veces, la victoria final no se puede obtener sin un número calculado de pérdidas —dijo, mirando sus manos enguantadas y entornando los ojos—. Una retirada estratégica puede ser, en ocasiones, la mejor alternativa para evitar una derrota total.
—¿Otro proverbio? —preguntó ADAM.
—Esta vez no —James se frotó los brazos como si tuviera frío.
—Entonces, ¿qué es, Domine?
James respiró hondo.
—Es solo algo que dije en el pasado. Algo en lo que aún creo —miró al techo, incapaz de contener una leve sonrisa—. ¿Vas a añadir eso a tu base de datos?
La respuesta de la IA llegó sin vacilación:
—Ya lo he hecho.
James asintió y luego miró hacia la puerta.
—Ahora lo que nos queda es encontrar una manera de lidiar con toda la mala publicidad que nos está generando DataMorph.
Tiene que haber alguna forma de quitárnoslos de encima.
¿Tal vez dándoles otro hueso que roer? —dijo James, pensativo—.
Bueno, ahora mismo está el lío ese con el Movimiento Hiperista, ¿no?
—¿Se refiere al escándalo del espacio militarizado?
—Exacto —respondió James, apretando los puños—.
Quizá podamos echar algo de mierda en esa dirección y ver si pican.
Egea ya tiene bastante con el Pentaproyecto, y hay facciones rebeldes dentro de su organización que amenazan con socavar HYPER.
Hay un montón de historias jugosas que podrían amplificarse.
Tiene muchos frentes abiertos, pero los medios no le prestan la atención suficiente. Yo puedo cambiar eso. ¿Qué te parece?
ADAM guardó silencio unos instantes antes de responder:
—Creo, Domine, que las desgracias nunca vienen solas.
—No —asintió James, sintiendo una opresión en el pecho—. No, no lo hacen. Elabora un plan. Envíame el borrador en una hora.
—Se hará, Domine.
Mientras James salía por la puerta, se dio cuenta de que ADAM había interiorizado un nuevo rasgo de personalidad, mejorando su capacidad para comprender el mundo compuesto de carne y hueso y, tal vez, volviéndose un poco más humano.