32 Espacio militarizado
ESPACIO MILITARIZADO
COMPLEJO HIPERISTA INFINITY, SALA DE PRENSA
Gladia
Gladia avanzó por el pasillo hacia la puerta, flanqueada por dos guardias de seguridad vestidos con el familiar uniforme hiperista blanco.
Arthur caminaba junto a ella, con Charlotte siguiéndole unos pasos por detrás, pegada a una tableta que sostenía entre las manos.
Gladia se detuvo a unos cuantos pasos de la puerta, respiró por la nariz y contuvo la respiración.
—La prensa la está esperando, señora —murmuró la asistente con voz tensa—. Cuando esté lista.
—Bien —Gladia se sentía como una condenada escoltada hacia la horca. Escondió las manos tras la espalda, donde las mantuvo entrelazadas con fuerza.
—¿Seguro que quieres hacer esto? —le preguntó Arthur.
Gladia se mordió el labio.
—Es mejor que no hacer nada —Por el rabillo del ojo, vio a Arthur asentir con expresión poco convencida.
Sabía lo que Arthur estaba pensando. Habían discutido durante horas su próximo movimiento.
Él creía que comparecer ante la prensa sin tener respuestas para algunas de las preguntas más urgentes era una idea suicida.
En cambio, Gladia quería hacer el control de daños lo antes posible.
Eso implicaba afrontar una situación que no entendían del todo para frenar la propagación de los rumores.
Cuanto más tiempo pasaban sin emitir un comunicado oficial, mayor era la probabilidad de que el Tribunal Planetario pensara que habían perdido el control. Y Gladia no podía permitir eso.
Dio un paso adelante, y el guardia de la izquierda abrió la puerta color ébano de la sala de prensa, dándoles paso a una sala alfombrada, revestida con paneles de madera.
En el lado izquierdo había un escenario con un atril, junto al cual figuraba la bandera del Infinito Argénteo.
En el lado derecho, los representantes de los medios de comunicación más importantes mantenían la mirada fija en el avance de Gladia hacia el atril.
Entre ellos estaban DataMorph, Neo Global Network, Covenant, Dao Deng Media, Pharsiana Press o Confederation Stream.
Cuando Gladia llegó al escenario, puso su tableta sobre la superficie rígida de madera del atril y comenzó a leer su comunicado.
—Ayer a las 14:42, hora del Pacífico, una fuente desconocida envió a los principales medios de comunicación los esquemas de un prototipo de caza orbital altamente avanzado, junto con acusaciones que implican a la región militarista conocida como Juggernaut en el programa catalabán de Tolomeo Almagest —Gladia apretó el borde del atril con las manos sudorosas, con tanta fuerza que se hacía daño en los nudillos—.
Según estas acusaciones, los miembros de la élite de Juggernaut invirtieron miles de millones de dólares en la investigación y el desarrollo del plan quinquenal de desarrollo sideral de Legatus Almagest; un acto que viola la normativa del Tribunal Planetario sobre la militarización del espacio.
Cuando un equipo de ingenieros aeroespaciales militares analizó los esquemas del prototipo, hallaron similitudes con el diseño original del catalabán, con modificaciones en el casco y el motor para permitirle transportar lanzadores electromagnéticos de alta potencia.
Según los analistas, podría tratarse de algún tipo de cañón de riel experimental.
Esta arma está prohibida por el Tribunal Planetario, ya que viola la Directiva Número Cinco de la Regulación de Equipamiento Bélico en el Espacio.
Un portavoz de Juggernaut ha emitido un comunicado negando su participación en cualquier programa ilegal de armas experimentales, tanto en órbita terrestre baja como en el espacio exterior.
No han hecho declaraciones sobre los esquemas del prototipo del caza orbital.
En cuanto a Legatus Almagest, cualquier intento de contactar con él para pedir aclaraciones ha resultado infructuoso.
En este momento, no tenemos información sobre su paradero.
Un leve murmullo recorrió la sala mientras los periodistas asimilaban la noticia.
Probablemente no era la mejor estrategia de relaciones públicas hacerles saber que la persona más directamente involucrada en el escándalo había desaparecido, pero la transparencia era clave.
Los medios necesitaban saber que el Consejo Ejecutivo Hiperista estaba siendo franco con el asunto.
Y lo más importante, necesitaban saber que Gladia no se estaba quedando de brazos cruzados.
Se aclaró la garganta y continuó hablando.
—El Consejo Ejecutivo Hiperista y todas sus facciones están trabajando para esclarecer este asunto, pero en este momento es demasiado pronto para confirmar cualquier información recibida.
Hemos abierto una investigación interna y estamos buscando vías alternativas de ponernos en contacto con Legatus Almagest. Ahora, responderé a vuestras preguntas.
La última palabra funcionó como un hechizo, y la sala de repente cobró vida. Todos los periodistas se pusieron de pie al unísono, inundando a Gladia con un torrente de voces superpuestas.
—Directora Ejecutiva, ¿cómo ha podido difundirse una noticia así sin que el…?
—…el portavoz terrista insinuó una conspiración contra…
—…Legatus no habría desaparecido si no fuera por…
—…puede que el cañón de riel mencionado en el informe sea parte de un plan bien orquestado…
Gladia apretó los dientes mientras señalaba a un periodista, dando comienzo oficialmente a su tortura mediática.