18 La clave
LA CLAVE
COMPLEJO HIPERISTA STARGAZER, AUDITORIO AD ASTRA
Gladia
—Miembros de la Asamblea Estelar, tengo el honor de presentaros a la Directora Ejecutiva, Gladia Egea, líder de HYPER y moderadora de la Clave.
El público aplaudió educadamente mientras Gladia caminaba hacia el podio situadoen el centro del escenario, frente al auditorio. Una vez en la plataforma, saludó a los cientos de personas sentadas en las gradas, cada una luciendo un pin con forma de infinito en el pecho.
Un dron con cámara flotaba frente a ella, y sonrió, sabiendo que una audiencia de millones de hiperistas estaba viendo el evento.
—Gracias. Muchísimas gracias —sonó la voz de Gladia, amplificada por un micrófono sujeto a su chaqueta. Los aplausos se desvanecieron lentamente y las luces del escenario se atenuaron. Era la señal de que la Clave había comenzado.
—Señor presidente de la Asamblea —Gladia inclinó respetuosamente la cabeza hacia el hombre que la había presentado—, miembros de los Círculos Plateados e hiperistas de todo el mundo: nuestra Constitución establece que, cada cinco años, los representantes de los dos partidos hiperistas mayoritarios deben comparecer ante la Asamblea Estelar para presentar un Plan Quinquenal de Desarrollo Sideral que asegure el crecimiento de nuestro movimiento.
Gladia recorrió con la mirada la sala, llena de hombres y mujeres que representaban docenas de culturas, todos unidos orgullosamente bajo el Infinito Argénteo.
El espectáculo de tanta gente que había dedicado su vida al sueño de Wei Wang resultaba revitalizante.
Se irguió y sacó pecho; su voz se volvió más vibrante.
—Durante diez años, he supervisado este crecimiento.
Lo he hecho tanto en períodos de prosperidad como en momentos de crisis e incertidumbre.
Pensábamos que el Infinito Argénteo siempre estuvo destinado al éxito, pero no siempre fue así.
Tuvimos que luchar por cada centímetro de progreso, por cada giro de los acontecimientos.
Hace quince años, estuve presente cuando las mentes más brillantes del mundo descartaron el ascensor espacial Polaris por considerarlo una utopía.
Estuve allí cuando perdimos al Primer Hiperista a causa del odio y el extremismo.
Estuve presente cuando la crisis económica de principios de la década de 2030 provocó el cierre de la mitad de nuestras fábricas, borrando años de progreso.
En todos esos casos, el fracaso parecía prácticamente asegurado.
Lo único que nos hizo seguir adelante hasta llegar a este momento fue el impulso de potenciar a la humanidad, de mejorarla yendo más allá de los límites de la última frontera.
El espacio está en nuestra sangre, compañeros hiperistas.
No importa si nos llamamos geocéntricos, selenianos, ascendentes o apeirones. ¡Somos uno bajo el legatus de Wei!
El auditorio estalló en un rotundo vitoreo. Gladia dejó que el sonido se disipara antes de retomar su discurso.
—No os equivoquéis. Estos momentos pusieron a prueba nuestra convicción, amenazaron nuestra unidad, nuestra voluntad de continuar el sueño del Fundador.
Pero siempre prevalecimos. A pesar de nuestras diferencias, a pesar de nuestras carencias, HYPER sigue existiendo porque avanzamos como una sola nación.
Una vez más nos están poniendo a prueba, y una vez más debemos responder a la llamada del destino.
Hace diez años, acepté el cetro del Fundador en medio de una crisis que amenazaba con romper nuestra sociedad.
Hoy estamos en una encrucijada, un momento sin precedentes en la historia de HYPER.
El propio Wei Wang dijo que los primeros diez años del Movimiento Hiperista serían cruciales para determinar si sobrevivía a sí mismo.
Tenía razón. Ahora, cuando estamos a punto de comenzar la tercera Clave, hemos demostrado dos cosas ante el mundo: primero, que HYPER no es el capricho de un megalómano, sino un llamamiento al que millones de personas dedican sus vidas; y segundo, y más importante, que lo imposible es solo una posibilidad que aún no se ha descubierto.
Hoy, hermanos y hermanas, lo imposible toma la forma del ascensor espacial de los geocéntricos de Penélope Juno, y de la flota de naves espaciales de los ascendentes liderada por Tolomeo Almagest. Estas dos propuestas han pasado muchas selecciones.
Ahora, vosotros elegiréis cuál sigue adelante.
¡Sin más preámbulos, demos una calurosa bienvenida a la Gran Consejera Juno y al Legatus Almagest!
La ovación del público acompañó la entrada de los dos contendientes en el escenario. Se estrecharon las manos, y acto seguido se volvieron hacia el público para saludar a sus seguidores.
Gladia les hizo un gesto hacia las dos sillas colocadas frente al podio, y Penélope y Tolomeo tomaron asiento.
—Cada uno de los contendientes responderá a preguntas del público —dijo Gladia—.
Estas preguntas solo las conocemos los organizadores de la Clave y yo.
Ambos tendrán cinco minutos para responder —Gladia se volvió hacia Tolomeo, que había sido el último en sentarse—.
Legatus, usted ha ganado el sorteo, así que responderá a la primera pregunta.
La formulará un joven astrogador asistente, Jackson Brown, que acaba de graduarse con honores en la Academia Andrómeda —Gladia se dirigió a un miembro del público sentado cerca—. Jackson, tu pregunta, por favor.
El estudiante se puso de pie y miró a los dos rivales.
—Gran Consejera, Legatus, creo firmemente en el sueño del Fundador de una civilización espacial, pero una persona no puede vivir solo de sueños.
¿Cómo pueden asegurarnos que su Pentaproyecto abrirá más oportunidades laborales para la fuerza laboral hiperista?
Tengo un préstamo estudiantil de seis cifras que no puedo pagar sin un puesto como astrogador, y hay menos disponibles ahora que cuando comencé mis estudios.
Otros graduados hiperistas se las ven canutas para encontrar trabajos bien remunerados.
¿Qué podéis hacer para ayudarnos? Gracias.
Tolomeo se levantó de la silla y caminó hacia el joven.
—Jackson, tienes toda la razón —asintió el líder ascendente, mirándolo con una sonrisa paternal—.
Tu pregunta se la hacen miles de jóvenes hiperistas de todo el mundo que se han pasado años estudiando y no encuentran trabajo —respondió, desviando su atención hacia el público—.
He escuchado la misma queja de Gill Pascal, un joven de veintisiete años de Luisiana, especializado en fabricación espacial, que lleva seis meses en paro.
He escuchado la misma historia de Stuart Molinari, un estudiante de posgrado en construcción orbital, sin idea de lo que le espera debido a la inestabilidad del mercado sideral.
Jackson tiene razón, señoras y señores. ¡Esto no es justo!
Pedisteis préstamos enormes por culpa de una promesa que hicimos y que nunca cumplimos.
Os fallamos como movimiento y como nación de personas con ideas afines cuyo objetivo principal es alcanzar las estrellas —Tolomeo se volvió hacia Penélope, que lo miraba con los brazos cruzados firmemente sobre el pecho—.
Y la razón de este fracaso está sentada frente a mí.
La líder de los geocéntricos permaneció impasible. Gladia comprobó el cronómetro y contó los minutos que le quedaban a Tolomeo.
—En los últimos cinco años —continuó Tolomeo, volviéndose de nuevo hacia el público—, el liderazgo de los geocéntricos ha fallado al Movimiento Hiperista de tantas formas que es difícil llevar la cuenta.
No han sabido innovar, no han predicado con el ejemplo y nunca han rendido cuentas —se giró hacia Jackson—.
Le han fallado a Jackson y a cientos de jóvenes como él, los pilares de nuestro futuro.
Pero no me creáis solo a mí. La Comisión de Fuerza Laboral Sideral habla sin tapujos sobre nuestra situación actual: en los últimos cinco años, la manufactura sidérea solo ha dado empleo a una fracción de quienes buscaban trabajo.
Jackson, te prometo que mi Plan Quinquenal cambiará todo esto.
Las estimaciones de la comisión independiente SteelLab indican que los catalabanes crearán más de cincuenta mil nuevos empleos para personas altamente cualificadas solo en la primera mitad del próximo año.
Votar por mi Pentaproyecto significa votar por un futuro lleno de posibilidades para estudiantes como tú, que sois la sangre vital del Infinito Argénteo.
Tolomeo terminó de hablar un par de segundos antes de que la cuenta atrás decretara el final de sus cinco minutos.
El Legatus se sentó, con una sonrisa confiada dibujada en el rostro, mientras los espectadores aplaudían su discurso.
—Gran Consejera Juno —dijo Gladia—. Es su turno.
Penélope se levantó con gracia, alisándose el chaleco en el acto.
—¿Qué te puedo decir, Jackson? —dijo, sacudiendo levemente la cabeza mientras caminaba hacia el estudiante—.
Cinco minutos es poco tiempo para responder a tu pregunta y rebatir las mentiras del Legatus.
Así que voy a centrarme en darte una respuesta que tenga sentido, porque te mereces algo mejor que un montón de consignas populistas presentadas como hechos.
Tolomeo sonrió con aire burlón. Los ojos le brillaban con un destello difícilmente reprimible.