La guerra de Pandora (Protocolo Singularidad 3) 15 Una promesa de venganza
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15 Una promesa de venganza

UNA PROMESA DE VENGANZA

MAR AMARILLO, CRUCERO DE BATALLA CLASE PERCUTOR MASTODON

Ariul

—Estás cometiendo un error, capitán.

Goliath ignoró a Ishtar, encendió la terminal y tecleó una serie de números.

—Convocar a la Gran Madre por una razón fútil no te hará quedar bien —dijo la dama, bajando la voz—. Es información no verificada, reportada por una fuente poco fiable. Saga estaba en shock. No sabía lo que decía.

—Estoy dispuesto a correr el riesgo —afirmó Goliath, tecleando el último dígito y levantando la mirada hacia el proyector que comenzaba a funcionar.

—Capitán.

Goliath gruñó.

—¿Qué?

—Conoces las normas —dijo Ishtar, adoptando una postura amplia—. Cualquier comunicación debe pasar primero por un miembro del Cónclave. No ha y motivo para que un capitán contacte directamente con la Gran Madre.

—Me estás pidiendo que me ciña a formalidades —respondió Goliath, apuntándola con el dedo—. Esta es una situación sin precedentes. Debe tratarse en consecuencia.

—A Saga le queda esto para morir —replicó Ishtar acercando sus dedos pulgar e índice—. Está delirando. No puedes basar tu informe en lo que diga.

—Ambos hemos visto las imágenes —respondió Goliath, secamente—. No mienten.

—Te estás acercando demasiado a la interpretación de Saga sobre los acontecimientos.

—Y tú los estás descartando con demasiada facilidad.

Ishtar se cruzó de brazos.

—Deja de agarrarte a conclusiones que te den la razón.

—¡Ya está bien! —exclamó Goliath, clavándole un dedo en el pecho—. No voy a perder el tiempo discutiendo. Ya he tomado la decisión.

Ishtar no retrocedió.

—Estás cometiendo un error. Habrá consecuencias.

Goliath miró fijamente sus grandes ojos amarillos.

—Entonces las afrontaré —se dio la vuelta y presionó la tecla ENVIAR. El proyector cobró vida con un zumbido—. Abriendo canal —el capitán se arrodilló, e Ishtar le imitó a regañadientes.

Haces de luz formaron el rostro de una mujer.

Su cabello amarillo claro rodeaba una cara redonda y afable; sus ojos eran del color del hielo cuando se funde.

Los miembros del Cónclave se referían a ella con el nombre de Pandora, pero para Goliath, Ishtar y las legiones de renacidos, ella era el Arquetipo o Gran Madre, la líder del Nuevo Orden.

Pandora miró al capitán.

—¿Qué ocurre?

—Tenemos un problema —Goliath miró a Ishtar—. Puede que nos hayan descubierto.

Pandora frunció el ceño.

—¿Quién?

—No está claro. Es la razón por la que la llamo directamente.

Pandora se volvió hacia Ishtar.

—¿Compartes su preocupación, dama?

—No, Gran Madre.

—¿Por qué?

—La única prueba que tenemos es la palabra de un soldado gravemente herido e imágenes mayormente borrosas de su flujo de datos.

Pandora se volvió para mirar a Goliath.

—Has dicho «descubierto». Explícate.

El capitán inspiró profundamente.

—Después de la última operación fallida, solo dos de nuestros soldados regresaron de la incursión, y solo uno de ellos sobrevivió a las heridas. Su nombre es Saga, un seguidor devoto de nuestra causa y un valiente luchador del Mastodon que…

—Es conocido por hablar de sí mismo en tercera persona —interrumpió Ishtar.

Goliath apretó los puños.

—Saga es un fanático.

—Capitán, te has dejado guiar erróneamente en tu…

—Ya basta.

Tanto Ishtar como Goliath guardaron silencio.

—No tengo tiempo para esta pequeña regañina —dijo Pandora, lanzando una mirada a la dama—. Ishtar, interrúmpelo de nuevo y serás tú quien hable en tercera persona. Continúa, Capitán.

—Sí, Arquetipo —dijo Goliath, apretando los dientes—. Mientras luchaba cerca de los muelles, Saga se encontró con lo que parecían ser dos weguckins. Un hombre y una mujer.

—Weguckins —Pandora frunció los labios—. ¿Te refieres a los residentes de Ariul?

—Sí, Arquetipo.

Pandora arqueó una ceja.

—Continúa.

—El grabador cefálico de Saga tomó algunas imágenes de ellos —Goliath miró al panel de control—. Son dos jóvenes de poco más de veinte años. No sabemos quién es la chica, pero sí tenemos información sobre el chico. Su nombre es Makoto Shimao.

—Shimao —Pandora se frotó la barbilla, ahora mirándolo fijamente—. ¿Existe la posibilidad de que esté relacionado con el miembro del Hexaedro, Toshio Shimao?

—Sí, Arquetipo —respondió Goliath—. Es su hijo.

—Qué coincidencia. Envíame la imagen.

Goliath se puso de pie y tecleó en el panel.

—Hecho. El chico llevaba una unidad de proyección de pantalla cuando Saga lo encontró. No era consciente de…

—Y no una simple PUD —interrumpió Pandora, moviendo los ojos con rapidez mientras evaluaba la imagen.

La mirada de Goliath se nubló.

—¿Arquetipo?

—Un Centurión Mark VI —Pandora invocó una imagen granulada que mostraba a Makoto con su unidad de proyección—.

Este dispositivo no es barato. Se utiliza para filmaciones multidimensionales de alta definición.

No es el tipo de equipo que llevarías sin una buena razón.

Shimao podría haber sabido del ataque de antemano; de ahí el costoso equipo.

Goliath lanzó una mirada de reojo a Ishtar y sonrió.

—Tiene sentido, Arquetipo.

Pandora arqueó una ceja.

—Algo raro está ocurriendo, capitán. Quiero averiguar más. Tráeme a Shimao con vida.

Goliath inclinó la cabeza.

—Sí, Arquetipo. ¿Cuál es el código de la misión?

—Tabula Rasa —respondió Pandora—. Quiero una redada de prioridad alfa que se ejecute en las próximas cinco horas. Utiliza todo lo que podamos reunir. Que sea ágil y eficaz.

—Entendido, Arquetipo.

—Gran Madre —dijo Ishtar, parpadeando rápidamente—. ¿Cree… cree que Makoto Shimao podría ser la Cornucopia?

—Creo que no estaba allí por accidente —respondió Pandora—. Debía de tener información. Si sabía que íbamos a llegar, no se me ocurre nada mejor que una conexión con Wei Wang. Shimao podría ser la Cornucopia… o no. La única manera de averiguarlo es preguntárselo.

—Sí, Arquetipo.

—Bien —dijo Pandora, con un brillo en los ojos—.

Yo, mientras tanto, trabajaré en el éter; me inventaré algo que no suscite demasiadas preguntas.

Quizá alguna facción extremista de terristas.

Con el Pentaproyecto en el horizonte, suena apropiado.

En cuanto a ti, capitán, asegúrate de que el número de víctimas alcance las tres cifras.

Debería ser suficiente para justificar nuestra versión de los hechos. ¿Entendido?

Una sonrisa apareció en el rostro de Goliath.

—Con sumo placer, Arquetipo.