La Grieta 19 #3
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19 #3

—Podemos preguntárselo a él en privado. Otra llamada, solo a Jacob, sin Eva delante.

Le decimos que es para entender cómo está gestionando la culpa por dentro y cómo eso afecta a su reconexión con Eva.

Pero nada de eso entraría en el documento oficial del estudio.

Sería solo para nosotras, para tener el cuadro completo. Ramírez nunca vería esa parte.

Sofía asintió lentamente, aunque no parecía del todo convencida.

—O… podríamos disfrazar la pregunta. Hacerla más general, sin mencionar la mentira inicial.

Algo como: «Jacob, cuando sientes esa culpa que mencionaste el otro día…

¿cómo crees que podría influir en vuestro futuro juntos?

¿Hay algo que te preocupe que pueda romper esta nueva conexión que estáis construyendo? »

Moon lo pensó un momento y negó con la cabeza.

—Sigue siendo arriesgado. Si Eva está presente y oye la palabra “culpa”, podría preguntar de dónde viene esa culpa.

Prefiero no arriesgarme. Mejor lo dejamos para una llamada privada con él más adelante, si hace falta.

Por ahora, en la sesión de mañana, esa pregunta queda fuera. No la incluimos en la batería.

Sofía soltó un suspiro y se dejó caer un poco contra el respaldo del sofá.

—Vale… eliminada entonces. O al menos aparcada. Joder, esto cada vez se complica más. Al principio era solo observar grietas… ahora estamos decidiendo qué secretos guardar y a quién proteger.

Moon volvió a teclear, borrando la pregunta que Sofía había propuesto y dejando solo una nota interna en otro color: «Pregunta sobre culpa de Jacob → solo en privado, nunca delante de Eva. No documentar en archivo principal.»

Luego miró a Sofía con una media sonrisa cansada.

—Bienvenida a la parte en la que la el estudio deja de ser solo teoría.

Preguntas sobre el sexo cotidiano:

—Eva, después de sentir que Jacob te “veía de verdad” otra vez…

¿cómo quieres que sea el sexo entre vosotros dos en las noches normales?

¿Queréis mantener una rutina más tradicional y reservar las sesiones intensas solo para cuando estemos nosotras?

¿O queréis incorporar elementos nuevos: hablar de fantasías mientras folláis, usar juguetes, imaginar que hay alguien más mirando… ?

Preguntas sobre la iniciativa de Eva:

—Eva, hoy nos has pedido que te ayudemos a aprender a hacer felaciones sin que te dé asco, para poder dárselo todo a Jacob.

Eso implica que quieres tener más control sobre tu propio placer y sobre el de él.

¿Cómo ves tu rol de ahora en adelante? ¿Quieres ser tú quien decida cuándo y cómo entran terceras personas?

¿Quieres que Jacob te pida permiso antes de tocar a otra?

¿O prefieres que sea él quien te ofrezca y tú quien elija si aceptas o no?

Preguntas sobre el futuro a medio plazo:

—Dentro de seis meses… ¿cómo os imagináis?

¿Seguís siendo la pareja de siempre, pero con más sexo y más complicidad?

¿O os veis explorando juntos, quizás con nosotras o con otras personas, de forma más abierta?

¿Qué papel jugaríamos nosotras en esa imagen?

¿Solo facilitadoras puntuales o algo más… continuo?

Y las más delicadas, las que las hacían bajar la voz incluso estando solas:

—Jacob y Eva, juntos: ¿Creéis que este “tercero” (o terceros) va a ser algo temporal, solo para reactivar lo que ya teníais, o queréis que forme parte de vuestra vida sexual a largo plazo? ¿Cómo lo hablaríais entre vosotros antes de cada encuentro para que nadie se sienta excluido o herido?

—Eva, si un día decides que quieres quedar con alguien nuevo tú sola, sin Jacob presente… ¿cómo crees que él lo viviría? ¿Y tú? ¿Te daría miedo perder la conexión que estáis recuperando ahora?

Moon se detuvo un momento y se pasó la mano por la cara. El sol de la tarde ya estaba bajando y el salón se había llenado de sombras largas.

—Joder, Sofi… estamos escribiendo como si esto fuera a seguir meses. Como si fuéramos parte del plan. Pero ¿y si mañana Eva se arrepiente después de la sesión? ¿O si Jacob se acojona con la culpa y decide que ya está bien?

Sofía se quedó callada un segundo, acariciando distraídamente el muslo de Moon.

—Entonces el estudio se cae. Y nosotras…

nosotras tendríamos que aprender a soltarlo.

Pero no creo que pase. Eva hoy sonaba liberada.

Y cachonda. Y Jacob… Jacob suena como un hombre que ha vuelto a enamorarse de su mujer, pero que ya no quiere cerrar la puerta que nosotras abrimos. Aunque le pese la culpa.

Moon guardó el documento con el nombre “Preguntas_Prospectivas_V3.docx” y cerró el portátil. Se giró hacia Sofía y la miró a los ojos.

—Sabes qué es lo que más me asusta de todo esto? Que ya no sé si lo hacemos solo por la carrera. O porque de verdad queremos que sigan follando como locos… y que nosotras sigamos estando ahí, en medio.

Sofía sonrió con algo que era mitad ternura, mitad malicia. Se subió encima de Moon otra vez, aunque las dos estaban todavía cansadas del polvo anterior.

—Pues yo creo que es las dos cosas. Y está bien que sea así. Mientras sepamos dónde estamos nosotras dos… —le dio un beso lento, profundo— …podemos permitirnos quererlos un poco a ellos también.

Se besaron un rato más, sin prisa esta vez. Las manos se movían despacio, más cariñosas que urgentes. Moon susurró contra los labios de Sofía:

—Mañana vamos a llegar con estas preguntas. Y con las falditas cortísimas. Y con todo lo que Eva nos pidió. Y vamos a ver hasta dónde quiere llegar ella.

Sofía asintió, mordiéndole suavemente el labio inferior.

—Y si en algún momento se asusta… estaremos ahí para empujarla con cariño. Y con mucha, mucha polla de por medio.

Las dos se rieron bajito, pero la risa tenía un fondo nervioso. Sabían que el viernes iba a ser una noche importante.

Iba a ser la noche en la que Eva decidiera, de verdad, cómo quería que fuera su matrimonio de ahora en adelante.

Y ellas dos, quisieran o no, ya formaban parte de esa decisión.