La graduada (Cazadoras 2) Capítulo 22
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Capítulo 22

Ya era libre, me había vengado de Ray, le había arrebatado su puesto de trabajo, su seguridad, su confianza. Aunque le volviesen a ofrecer su antiguo puesto, cuando yo lo rechazase, que iba a hacerlo, viviría con el miedo de que podía volver a hacerlo en cualquier momento.

Además, estaba el asunto de que, si volvía a enfrentarme a los Giants con algún nuevo cliente, tendrían mucho cuidado de incluir a Ray en el equipo negociador, porque no querrían despertar a la bestia.

—No lo rechaces todavía, por favor. Tómate un tiempo para sopesar mi propuesta.

—Tyler me sacó de mi estado de epifanía.

¿Pensó que mi silencio era un rechazo? No lo era, pero tampoco tenía que dejarle ver que lo había conseguido tan fácil.

Como dice Desiré, las personas dan más valor a lo que más les cuesta conseguir.

Sonreí interiormente mientras alzaba una ceja y cruzaba las piernas.

—No es cuestión de lo que ellos o tú me podáis ofrecer.

He rechazado muchas ofertas de trabajo de ese tipo y la siguiente siempre es mejor que la anterior.

Sé que el próximo año mi reputación será mejor y todos los clubes importantes me querrán en sus filas, no solo los Giants.

—El ceño de Tyler se arrugó ante la idea que se estaba formando en su cabeza.

—Entonces, esto no es más que otro paso más hacia un objetivo en concreto. ¿Puedo preguntarte a quién tienes en mente? —No podía negar que Tyler tenía una gran intuición, había acertado, aunque había errado en la motivación.

—Nunca he querido trabajar para los explotadores, si puede llamarse así.

He preferido representar al empleado. Aclarado esto, el cambio que me propones es seguir trabajando por mi cuenta con mi socia o crear una sociedad más grande uniéndome a la tuya.

Yo no le veo gran diferencia, por lo que hacerlo no sería un paso demasiado grande.

—Vi como sus ojos empezaban a brillar de emoción, creía que iba a aceptar su propuesta—.

No obstante, hay algo que tendrías que saber antes de plantearte formalizar nuestra alianza.

—Su ceño volvió a fruncirse, aunque no parecía dudar, su determinación seguía ahí y eso me gustaba.

Tyler no era un hombre que se rindiese con facilidad, era de los que superaban las adversidades, no de los que huían de ellas.

—Te escucho. —Su espalda se enderezó, como si se preparase para recibir el golpe.

—Mi objetivo siempre fue Ray. —Una de sus cejas tembló, mostrando su desconcierto.

—¿Ray? ¿El abogado de los Giants?

—Necesitaba vencerlo, humillarlo, hacer que sus jefes lo vieran como un despojo de segunda. —Lo vi, el instante en que Tyler acaba de descubrir que yo era un monstruo sin corazón. Pero no retrocedió.

—¿Por qué? —Esa fue la pregunta que me lanzó al abismo. No porque fuese el centro de todo el asunto, sino que él quisiera comprender mis motivos, la razón que me convirtió en un ser tan rastrero.

—Sé que no te acuerdas de mí, pero tú y yo nos conocimos hace más de tres años. —Otra vez la sorpresa en su rostro.

—¿Tú y yo?

—Antes del confinamiento, en la última fiesta de la fraternidad Omega Zeta Phi. —Tyler pareció intentar retrotraerse a aquella fecha.

—Había mucha gente. Ni siquiera recuerdo a las personas que me presentaron. —Así eran, y siguen siendo, las fiestas en fraternidades. Mucha gente, alcohol y ruido. Un grupo de desconocidos que perdían el control y se divertían no importa con quién.

—Yo estaba en el exterior, llorando, y me preguntaste si estaba bien. —Algo hizo clic en su cabeza, como si ese recuerdo aflorase.

—Eras tú. —Noté cómo su rostro se endurecía, mientras su puño mantenía un pulso con el servilletero, haciendo que el metal se deformase bajo sus dedos—. ¿Fue Ray? ¿Él te…? —No se atrevió a decir la palabra. Ver aquella reacción en él me hizo estar más segura de que estaba haciendo lo correcto.

—Era mi novio por aquel entonces. Llevábamos más de un año de relación. —Sus cejas se volvieron a alzar, aunque el resto de su cuerpo seguía tenso—. Lo sorprendí manteniendo relaciones sexuales con mi compañera de habitación. —Acababa de arrojarle encima un cubo de agua fría.

—Te engañó —verbalizó.

—Me utilizó —puntualicé—. Solo quería conseguir buenas notas y me sedujo para conseguir mi ayuda. —Había pasado demasiado tiempo, ya había conseguido mi venganza, pero eso no impidió que mi mandíbula se tensase.

—Entiendo. —El servilletero respiraba de nuevo, porque Tyler lo había liberado, pero su expresión seguía seria y enfadada. Afortunadamente, sabía que ya no era conmigo.

—¿Estarías dispuesto a trabajar con alguien capaz de hacer algo como lo que yo he hecho? —Mi pregunta lo sorprendió, aunque tardó poco en recomponerse.

—Yo le habría dado una buena patada en los testículos —sonrió de forma traviesa—.

Pero tengo que reconocer que tu forma de vengarte tiene más estilo.

—Le dio un largo trago a su café, como si se estuviese premiando por su respuesta.

Yo también tenía que brindar por ella, porque me había rendido.

Si su físico hacía enloquecer a mi libido, su personalidad estaba resultándome demasiado seductora. ¿Cómo no desear conquistarlo?

—La cuestión es, ¿vas a arriesgarte a trabajar conmigo?

Ya sabes que si me la juegas iré a por ti y no pararé hasta hacértelo pagar.

—Le miré de forma amenazadora, buscando transmitirle la advertencia que no debía olvidar nunca.

No percibí vacilación en él, sino determinación, y eso me gustó demasiado.

—Estoy dispuesto a aceptar el riesgo. —Su voz profunda y tremendamente sexy estremeció cada fibra de mi ser. El maldito sabía lo que hacía.

—Y las consecuencias —añadí, provocándole una sexy y misteriosa sonrisa.

—Todas ellas. —Un espasmo sacudió mi zona íntima.

Debía tener cuidado, porque este hombre no parecía el desesperado agente deportivo que necesitaba captar a Jack como cliente.

El Tyler que tenía frente a mí parecía un jugador experimentado, alguien que no estaba acostumbrado a perder, y no estoy hablando de negocios, sino de algo mucho más carnal.

¡Diablos!, tenía que llamar a Desiré y pedirle que terminase de explicarme todo aquello que mi timidez no se atrevió a desear aprender.

Era hora de subir el nivel, Tyler merecía echar toda la carne en el asador.