Capítulo 11
La premisa de todo luchador es presentar batalla hasta que sabes a ciencia cierta que estás a punto de perder. Rendirse no es un gesto de fracaso, sino de reconocimiento. Para rendirse, Donald tenía que vaciar antes todo el cargador sobre el enemigo.
—Supongo que sabes que es aconsejable contar con tu representante cuando tienes una reunión con tu club —le recordó Donald a Jack.
—Oh, y voy a hacerlo. —Jack nos señaló con una ligera inclinación de su cabeza.
—Creo que te ha engañado, McKinney ya no trabaja con nosotros. Pero no te preocupes, ya estoy aquí para hacerme cargo de… —El tipo no pudo continuar, porque Jack le interrumpió.
—Ya sabía que él no trabaja con Starline —aclaró Jack.
—Pero…
—He decidido trabajar con McKinney en esta ocasión. —Jack se dio la vuelta, listo para seguir su camino.
—Pero no puedes, tienes un contrato con nosotros… —gritó mientras nos íbamos.
—No se va a rendir —comentó Tyler, mientras nos adentrábamos hacia el pasillo del ascensor.
—Estamos preparados para cualquier argumento que presenten —les aseguré a ambos.
Había estudiado el viejo contrato de Jack a conciencia, y sabía perfectamente por dónde atacarles, aunque no se rendirían fácilmente, tenían mucho que perder; dinero, prestigio…
Nos presentamos ante la recepcionista de la planta de oficinas, la cual nos invitó a sentarnos mientras esperábamos a que nos atendiesen.
Había que ser ciego para no notar la tensión que había en el lugar.
Los empleados del fondo de la oficina no hacían más que ir y venir de aquí para allá, mientras desviaban sus miradas hacia nosotros.
Estaba claro que la situación no era la que esperaban encontrarse. Tenían que prepararse.
Jack desvió su mirada hacia mí un par de veces, tratando de encontrar una reacción de mi parte.
Lo único que encontró fue una sonrisa de suficiencia.
Estaba preparada para cualquier situación que pudiese encontrarme, y si algún fleco se me había escapado, que lo dudaba, también estaba lo suficientemente preparada para improvisar.
Como alguien dijo una vez: «el conocimiento es poder», y esa carta la tenía en las manos.
Me he preparado durante los últimos años para llegar a este momento, a esta batalla, y no iba a dejarme ganar
—¿McKinney? ¿Qué demonios haces aquí? —Tyler se puso en pie lentamente, estaba claro que el hombre mayor era importante, pero aquella familiaridad no podía venir de alguien de los New York Giants.
—Karl. —El cuerpo del hombre reaccionó tensándose ligeramente, como si le chirriase escuchar su nombre de pila en boca de Tyler.
Karl. ¡Ahora sabía quién era! Era uno de los dueños de Starline.
Karl había sido el jefe de Tyler. Que un subordinado lo tratase de tú a tú no era apropiado.
Pero entendí por qué Tyler lo había hecho, le estaba demostrando que ahora estaban al mismo nivel, cada uno dueño de su propia empresa, no había empleados aquí. Bueno, Tyler no lo era.
—Te he preguntado qué haces aquí —insistió Karl, con un tono levemente hostil. Estaba claro que se estaba conteniendo, porque estaba delante de Jack, su cliente.
—Jackson Newman ha contratado nuestros servicios. —Karl se giró en ese momento hacia Jack.
—No puedes hacerlo, has firmado con Starline para representarte. —Era mi momento de intervenir.
Eché un vistazo a nuestro alrededor con rapidez, notando la atención de varias personas que no se atrevían a acercarse, pero que parecían interesarse por nuestra discusión. Era el momento de sacar del juego a Starline, algo que había previsto hacía tiempo.
—Realmente, el señor Newman puede cambiar de representante cuando crea oportuno, y no tendrá ningún tipo de consecuencia legal, a menos que incumpla los contratos firmados por ambos.
En este caso, ustedes negociaron su fichaje por los New York Giants, por lo que se embolsan el 10°% de sus ganancias mientras dicho contrato esté en vigor.
—Eso es, y todavía le queda una temporada más, así que el contrato está vigente —se apresuró a añadir un hombre que se acercó a nosotros con celeridad. Estaba claro que era el abogado de Starline.
—Y eso es correcto, hasta ahora. —Disfruté cuando vi los ceños fruncidos de ambos; Karl y el abogado que tenía en nómina.
—¿A dónde quiere llegar? —preguntó con hostilidad, pero muy curioso, Karl.
—Si los New York Giants han convocado al señor Newman a una reunión para hablar sobre su futuro en el club, está claro que pretenden una renovación de dicho contrato… —No me dejaron continuar.
—Exacto, y por eso estamos aquí. Este es nuestro lugar, no el suyo —exclamó el abogado.
—Como decía antes de que me interrumpieran —le lancé una mirada envenenada para que cerrase el pico—, nos vemos ante la renovación de contrato, o la renegociación de uno nuevo.
El señor Newman ha optado por el segundo supuesto, por lo que su contrato quedará rescindido con la firma de ambas partes ante una nueva negociación.
—Y estaba claro que eso ellos no lo querrían.
—Como bien ha explicado mi abogada, ustedes quedan fuera —sentenció con firmeza Jack.
Les habíamos dejado sin argumentos, al menos de momento, lo que dejó un incómodo silencio entre nosotros.
—¿Newman? —La voz de un hombre llegó a nosotros desde el acceso a la oficina.
—Señor Trevelyan. —Jack se acercó para estrecharle la mano con educación.
—¿Qué te parece si tú y tu representante pasamos a la sala de reuniones? —Le dio una larga mirada a Karl, como si esperase su confirmación.
—Le seguimos —se apresuró a decir Tyler, dejándole confundido.
La mandíbula de Karl se tensó, quizás utilizando músculos que hacía tiempo no movía. Pero eso no quería decir que se rindiese. Empezó a caminar a nuestro lado, como si tuviese todo el derecho a estar en aquella reunión.
Entramos en la enorme sala de reuniones, pero previendo el gesto de Karl, Tyler se quedó junto a la puerta para darle el alto antes de que la atravesara.
—Lo siento, pero no estás invitado. —Los ojos de Karl estuvieron a punto de salirse de sus órbitas por la insolencia de Tyler.
Estaba segura de que había soñado con hacer algo parecido desde el momento en que presentó su dimisión. Para que luego digan que la venganza no sienta bien.
—¿Ocurre algo? —preguntó Trevelyan.
—Que el equipo negociador del señor Newman ya está en la habitación, señor Trevelyan.
Y salvo que los señores de la agencia deportiva Starline ahora les representen a ustedes, no deberían participar en esta reunión.
Ahora dígame, señor Trevelyan, ¿la agencia Starline actuará de su parte en esta ocasión?
—Ladeé la cabeza mientras le formulaba directamente la pregunta, dejándole entrever que conocíamos sus artimañas para hacer que Starline beneficiase al club, y no al jugador, como ocurrió la vez anterior.
Para mí no cabía duda de que había sido así.
Trevelyan sopesó la información sesgada que le había dado, para decidir el paso que debía tomar.
—No, Starline no nos representa. —Acababa de echarlos sin ningún tipo de pudor. Estaba claro, cuando hay dinero de por medio, las amistades se desvanecen.