Capítulo 6
Lo sopesé unos segundos. Yo estaba metida en esto por venganza y ellos también. ¿Saldría mal? No si lo hacíamos bien. Había una opción que nos gratificaría a ambos.
—Según mi punto de vista, hay una solución que nos beneficiaría a ambos. Podemos unir ambas sociedades en este proyecto. —Las cejas de Tyler se alzaron, al tiempo que la boca de Tara se abría.
—¿Dices asociarnos? —preguntó Tyler.
—Tú tienes una sociedad—miré a Tara— y yo tengo otra. Por esta vez podemos colaborar, repartiéndonos la comisión de forma equitativa —sugerí.
—¿5°% cada uno? —preguntó emocionada Tara. Como supuse, el dinero era algo de lo que no podía prescindir con facilidad.
—Cada sociedad —le rectifiqué.
—A mí me parece bien —se apresuró a aceptar Tara. Tyler la observó pensativo un par de segundos, sopesando mi oferta. Era demasiado buena para rechazarla, a mi forma ver. El 5°% era más de lo que él había pedido antes, que era nada.
—Lo quiero por escrito. —Tyler estiro su brazo sobre el escritorio para que le estrechase la mano y cerrásemos el trato. Acepté.
—Prepararé los contratos esta misma tarde. —Teniendo en cuenta que eran las cuatro y media y que teníamos esa reunión con Jackson, los acabaría redactando más bien de noche.
—Siempre está bien contar con un abogado —añadió Tyler.
—Bien —me puse en pie—. Y ahora será mejor que nos pongamos en marcha, o no llegaremos a la primera reunión con nuestro cliente.
—Tienes razón. —Tyler se puso en pie, y después salimos en fila del despacho.
—La chaqueta —le recordó Tara.
—Chaqueta. —Tyler cogió una chaqueta colgada de una silla—. Corbata. —Buscó con la mirada.
—No, corbata no. —Tara me dedicó una extraña mirada—. Ella no va tan formal —le susurró entre dientes. Tyler me miró y aceptó la sugerencia.
—Listo, ¿nos vamos? —Recogió lo que supuse que eran las llaves del coche de una bandeja en el taquillón de entrada y me abrió la puerta con cortesía.
Ya en el ascensor, rompió el silencio que se había instaurado entre nosotros durante unos minutos.
—Podemos ir comentando nuestro plan de estrategia. Quiero decir, cómo vamos a abordar a nuestro futuro cliente. —No se atrevió a mirarme, lo dijo observando los números que iban descendiendo.
—Eso es fácil, yo sé lo que Jackson quiere y tú lo que los Giants pueden ofrecer.
Solo hay que conseguir un acuerdo en el que Jackson salga contento y los Giants llorando como gatas en celo.
—El pitido de llegada dio paso a la apertura de las puertas del ascensor.
Habíamos llegado al aparcamiento subterráneo del edificio.
—¡Wow!, ahora entiendo tu reputación —dijo Tyler con admiración, mientras me seguía al exterior.
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—¿Juntos? —preguntó sorprendido Jack, cuando le contamos nuestra nueva alianza.
—Al final, todos los aquí presentes queremos hacerle pagar a los Giants sus sucias maquinaciones —expliqué. Jack me miró directamente, él y yo buscábamos dañar a una persona en concreto; Ray. Exprimir a los Giants era un plus que agradeceríamos.
—El contrato que te consiguieron en Starline no fue el mejor, y tú lo sabes. Pero lo que desconoces es que lo hicieron así porque a cambio conseguirían una jugosa bonificación. —Aquella revelación nos sorprendió tanto a Jack como a mí.
—¿Qué? —verbalizó Jack.
—Es un pacto que formalizaron hace tiempo. Los Giants se ahorran una buena cantidad contigo y a cambio Starline consigue una compensación económica superior al 10°% que legalmente les correspondería.
—¡Hijos de…! —Jack se llevó las manos a la cabeza sin llegar a terminar la frase.
—¿Y tú lo aceptabas? —le acusé.
—No lo sospeché hasta las dos últimas negociaciones en las que participé. Me pareció que eran demasiado bajas para el jugador. Y ya en la última averigüé lo del contrato oculto que había detrás. —Una lucecita de neón empezó a parpadear en mi cabeza.
—Por eso te despediste —deduje; por su expresión, acerté.
—No me gusta ese tipo de juego sucio. He sido deportista y conozco de primera mano los sacrificios que hacemos por llegar arriba.
Que unos desgraciados jueguen con lo que te ha costado tanto, no me parece ético, ni moral, ni mucho menos justo.
—Sus palabras parecían sinceras, brotando desde lo más profundo de su corazón.
—Dinero. Los tiburones siempre se comerán al pez pequeño.
—Eso es lo que había escuchado decir siempre a mi padre.
El dinero era la auténtica lacra de esta sociedad.
No, rectifico, son los que lo ambicionan por encima de todo, sin importarles a quién se lo arrebaten, ni lo que tengan que hacer para conseguirlo.
—Entonces lo que necesito es a otros tiburones que les planten cara —dijo Jack.
—Pirañas —me atreví a corregirlo.
—¿Pirañas? —preguntó Tyler.
—Sí. Son peces pequeños, pero con unas mandíbulas feroces. Son capaces de devorar a una presa en cuestión de minutos, dejando sus huesos casi limpios —expliqué.
—Vaya, eso me gusta —dijo Jack con una sonrisa malévola en los labios.
—Y suelen atacar en grupo. —Era el momento de afilar mi pérfida sonrisa.
Todos juntos íbamos a exprimir a los Giants.
Tyler le arrebataría su jugosa comisión a Starline.
Tara conseguiría su parte para sacar adelante a su familia.
Jack se vengaría de Ray al hacerle claudicar ante sus exigencias y yo conseguiría arrebatarle ese trabajo que tanto había peleado por conseguir.
Y no, conociendo lo sucio que trabajaban los Giants, jamás se me ocurriría trabajar para ellos, pero eso nunca lo sabrían, al menos hasta que fuese demasiado tarde para Ray.
Puede que volviesen a contratarlo después de despedirlo, pero sabría que había sido derrotado, que volvería a hacerlo todas las veces que lo tuviese delante, y que él siempre sería el premio de consolación.
En cuanto a Diana… Tenía otro plan en mente para ella, aunque no requería de tanta sofisticación. La muy idiota se estaba cavando ella solita su propia tumba.
—Bien. ¿Cómo atacamos el asunto? —Jack se frotó las manos, impaciente por meterse a fondo en ello.
—Prepararemos nuestra oferta y luego solo tenemos que esperar. Te llamarán pronto y, cuando lo hagan, nos avisas para ir todos juntos a esa reunión —vaticiné.
La paciencia no solo era una virtud, sino una estupenda arma de guerra.