La graduada (Cazadoras 2) Capítulo 3
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Capítulo 3

No podía apartar la mirada de las escaleras que acababa de dejar atrás.

¿Acaso temía que Tyler se quedase junto a Jack y le hiciese cambiar de opinión?

¿O era esa extraña sensación que había dejado en mi estómago?

Nunca pensé que volvería a encontrarme con él, y mucho menos que me causase esa impresión tan desconcertante.

—¿Estás bien? —Yumi parecía preocupada.

—Sí. Solo ha sido una pequeña alteración del plan.

—Yumi siguió la trayectoria de mi mirada hasta tropezar con el objeto de mi inquietud.

Allí, bajando los peldaños como si fuese el rey del lugar, Tyler me observaba con esa misma intensidad de antes.

Sentí un escalofrío recorrerme de pies a cabeza, aunque frío no era precisamente lo que sentía.

Un centenar de preguntas se agolparon en mi cabeza.

¿Por qué él? ¿Por qué precisamente ahora?

¿Por qué no ocurrió aquel día? La única respuesta que encontraba era que yo había cambiado y que, quizás, su recuerdo de caballero de brillante armadura que se prestó a auxiliarme ahora se había convertido en algo más, algo…

¡No digas tonterías!, lo que has sentido hace un momento no tenía nada de racional, era más como una explosión de mariposas en tu estómago.

—Creo que ya podemos irnos. —Por ese día no podía hacer nada más.

—Un momento. —Esa voz autoritaria otra vez. Me giré para encarar a Tyler.

—¿Ahora qué desea, señor McKinney? —pregunté hastiada. Tenía que reconocer que Tyler era de los que no soltaban su presa con facilidad.

—Creo que juega con ventaja, señorita… —Alcé una ceja interrogativa hacia él—.

¿Lo ve? Usted sabe perfectamente quién soy yo, pero yo no tengo ni idea de quién es usted.

—Suspiré algo aliviada, porque no había hecho referencia a que yo podía seducir a Jack; que podía, pero no era ni mi plan ni mi estilo.

Jack no se merecía que jugasen con él, no después de lo que le había hecho Diana.

—Dennise Legrand —me presenté. Parecía como si mi nombre le sonase, pero no sabía en dónde ubicarme. Seguramente salvaría esa deficiencia recurriendo a Internet, yo lo haría. Es más, me pondría a investigar sobre él en cuanto estuviese frente a mi ordenador.

—Muy bien, Dennise. Nos veremos mañana. Y que gane el mejor. —Me tendió la mano, como si quisiera formalizar un mudo trato de no agresión cuando uno de los dos consiguiese su objetivo.

— Ita sit —dije. Para el que no esté versado en latín, sería algo así como «así sea».

Estreché su mano con firmeza. Más tarde me daría cuenta de que hacerlo fue un error.

¿Por qué?, se preguntarán. Pues porque dejó sobre mi piel mucho más que su aroma.

Su tacto era suave, pero recio, como solo puedes esperar de alguien fuerte que confía en sí mismo.

Tyler iba a ser un obstáculo en mi camino y tendría que apartarlo para alcanzar mi objetivo.

Pero algo dentro de mí no podía dejar de pensar que no debía hacerlo, porque estaría tirando por tierra la oportunidad de algo…

No debía pensar en él así, no podía. Estaba comprometida con mi venganza y estaba a punto de conseguirla.

Nada ni nadie podía apartarme del camino.

—¿Quién es? —se atrevió a preguntar Yumi cuando nos alejamos.

—Un problema —resumí.

—Pues es una lástima, está para comérselo. —Me giré hacia ella escandalizada por su comentario.

—¡Yumi! —le recriminé.

—¿Qué? Solo digo que es atractivo y sexi. —La sorprendí girando la cabeza para darle un último vistazo. ¿Por qué lo hice yo también? Porque sabes que tiene razón. Uf, incluso de espaldas tenía una apariencia demoledora. ¡Céntrate, Denise!

Alcé la vista hacia la barandilla de la planta superior para buscar a Jack.

Me observaba con atención, pero conservando la misma postura derrotada con la que le había encontrado; sus codos apoyados en la baranda y la copa de champán entre las manos.

La diferencia es que su mirada parecía brillar de forma diferente, estaba más ¿esperanzado?

, ¿motivado?, ¿ilusionado? No sé, solo estaba segura de que le había dado algo en lo que pensar, un objetivo.

Moví la cabeza en un lento asentimiento, obteniendo una réplica por su parte. Ahora estábamos en sintonía, lo que me hacía sentir más confiada en que Tyler no conseguiría entrometerse.

—Llamaré al chofer para que venga a recogernos. —La voz de Yumi volvió a tornarse seria, como si regresase de nuevo a la misión.

Lo bueno de tener los recursos de la embajada a tu disposición, no solo es contar con una habitación en un edificio con grandes medidas de seguridad, sino que eso incluye los servicios de limpieza, manutención y, por supuesto, en ocasiones como la presente, servicio de transporte.

En otras circunstancias nos habríamos quedado un rato más socializando.

Las fiestas con ricos y famosos suelen ser un lugar apropiado para conseguir oportunidades.

Pero la lista de invitados ese día no era relevante para mí, aunque quizás para Yumi…

Ella era una experta en redes sociales, en márquetin digital.

Seguro que algún famoso de medio pelo podría convertirse en su cliente.

—Espera. —Ella alzó la vista hacia mí, dejando de lado su teléfono—. Quizás haya alguien por aquí que necesite tus servicios. —Yumi oteó a su alrededor, como si no esperase encontrar algo interesante.

—Si están hoy aquí es que ya son lo suficientemente famosos como para no necesitarme. —En otras palabras, ya tenían a alguien que hiciese el trabajo, y contaban con centenares de miles de seguidores, tal vez millones. ¿Aquella no era Lady Gaga? Céntrate, Denise.

—¿De verdad no hay nadie aquí que pueda interesarte? —Solo por un único cliente merecería la pena quedarse.

—Quizás en otro momento. —La vi pasar la mirada fugazmente por el lugar en el que había dejado a Jack. Ahora entendía, este era mi plan, no lo estropearía interponiéndose en mi camino.

—Te compensaré —le prometí.

—Oh, estoy segura. —Yumi me sonrió traviesa—. Cuando le tengas comiendo de tus manos, será más fácil para mí conseguir lo que quiero. —¿Por qué me parecía que no estaba convencida del todo? ¿Qué me estaba ocultando? Ya lo averiguaría.