ESCENA 3
Ahora, solo tiene dos salidas: la calle o la religión.
SOR ANGUSTIAS y REBECA recorren la Gran Vía de camino al convento.
REBECA: ¿Usted cree que yo podré adaptarme a la vida en el convento, tía?
SOR ANGUSTIAS: Da igual lo que yo crea, niña. No tienes más opción. ¿O es que quieres quedarte tirada en la calle como una cualquiera? Tú no tienes ni idea de los peligros del mundo para una joven como tú. ( Mirándola de reojo .) O más bien sí, de lo contrario no estaríamos como estamos.
REBECA: No corra tanto, tía, déjeme al menos disfrutar un poco del aire y de las calles que ya no volveré a pisar.
SOR ANGUSTIAS: Deja ya de llamarme “tía”. A partir de este momento, soy sor Angustias. Cuanto antes te acostumbres, mejor.
REBECA ( Con un amago de llanto .) ¿Por qué es usted tan cruel conmigo? Yo no he hecho nada malo.
SOR ANGUSTIAS ( Levantando la voz y volviendo a bajarla al percatarse de que está en plena calle rodeada de desconocidos .) Que no has hecho nada… Y te parece poco andar por ahí de perdida haciendo… Dios me impida pronunciar lo impronunciable.
REBECA ( Llorando .) Yo no he hecho nada.
SOR ANGUSTIAS: Pero cómo que… Si no hubieras hecho nada, al menos podrías casarte y formar una familia honrada. Pero después de… eso. ¿Qué hombre decente te iba a querer a ti?
REBECA: Tía, yo…
SOR ANGUSTIAS ( Corrigiéndola .) ¡Sor Angustias! Y da gracias que estoy yo aquí para enterrar esta mancha y que nunca nadie pueda nombrarla. Deja de llorar ya, por Dios, que otras no tienen ni tendrán esta oportunidad. Deberías estar agradecida.
REBECA ( En un susurro .) Gracias, sor Angustias… ¿Usted cree que estará bien con esa familia?
SOR ANGUSTIAS ( Se para y la mira con lástima .) Claro que estará bien. Es una familia cristiana y con posibles. No tienes por qué preocuparte. La niña vivirá en un hogar decente.
REBECA: Dios no debería dar hijos a quien no los desea.
SOR ANGUSTIAS: Pues no haber cometido pecado de fornicación. ¿O es que creías que los hijos vienen de París? Al menos tu madre ha obrado con buen juicio llamándome porque lo que es tu padre no quería oír hablar del asunto.
REBECA llora con desconsuelo.
SOR ANGUSTIAS: Pero, deja la llantina, por Dios santo. Ya todo está arreglado y quedará atrás. Verás que las hermanas te tratarán como una igual y tú deberás corresponder con obediencia y abnegación.
REBECA ( Con un hilo de voz .) Fue papá.
SOR ANGUSTIAS ( Que no ha entendido bien .) ¿Qué dices? ¿Qué fue tu padre?
REBECA la mira desde muy lejos. Su mirada se pierde y SOR ANGUSTIAS, horrorizada, se lleva una mano a la boca.
SOR ANGUSTIAS: Dios Santo y Bendito, protégenos.
Pobre niña. Mal rayo parta a las almas corruptas, que Dios lo condene por mancillar de ese modo los sagrados lazos de sangre.
Por eso no quería el desgraciado que tú…
Ven aquí, hija, ven ( La abraza tratando de consolarla.
) Al menos, a partir de ahora, estarás a salvo.
¡El mundo extramuros es Sodoma y Gomorra!
SOR ANGUSTIAS separa suavemente a REBECA que parece estar más calmada. A la altura de la entrada del cine Imperial se detienen.
REBECA: Ay, tía, mire qué bonito. Yo nunca he ido al cine, y qué guapa está la actriz en el cartel ( Lee .) Conchita Montes. Hágame usted el favor, vamos a entrar.
SOR ANGUSTIAS: De ninguna manera, pero cómo se te ocurre. Yo no voy a entrar en un lugar sin luz donde los hombres se dedican a Dios sabe qué. No, de ninguna manera. Por eso muchas muchachas acaban luego como acaban, por ver estas tonterías que vienen del extranjero.
REBECA ( Leyendo el cartel .) La película se llama Nada y es de ( Pronunciándolo como se leería en español .) Edgar Neville. Por favor, tía Angustias, apiádese de mí. Yo ya no volveré a pisar el mundo.
SOR ANGUSTIAS: Ni falta que te hace.
REBECA ( Sollozando .) Nunca más tendré la oportunidad de ir al cine, ni a un baile, ni a un guateque. Yo nunca volveré a ver a mis amigas, ni a mi familia. Le suplico, le imploro que no me niegue esta última voluntad que le pido.
SOR ANGUSTIAS: La última voluntad la piden los moribundos.
REBECA: ¿Y qué soy yo que voy a emparedarme en vida? No olvide que este es un camino que no he elegido.
SOR ANGUSTIAS ( Se rinde .) Que Dios me perdone, está bien, veremos la maldita película, pero jamás le contarás a nadie lo que hemos hecho. Esto te lo callarás como todo lo que nos ha traído hasta aquí. Atarás tu lengua para siempre porque el fuego que sale de ella solo te traerá la desgracia.
REBECA ( Asintiendo .) Lo juro, Sor Angustias. Y gracias.
SOR ANGUSTIAS: Anda, vamos, acabemos con esta pesadilla.
Oscuro.