ESCENA 2
Las mismas: CARMEN, SOR ENEIDA y SOR CONSUELO.
SOR ENEIDA: ¿Cómo que ha desaparecido?
SOR CONSUELO: Pues que no está. No se ha incorporado a sus labores después de la nona.
Te habrás dado cuenta de que esta mañana no estaba en los rezos.
Dejó dicho que se encontraba regular y que quedaba reposando en la celda.
Esta tarde, cuando su tía fue a llevarle un caldiño, la rapaza no estaba.
¿No la habrán visto por aquí? Como suele ayudar en la biblioteca…
SOR ENEIDA: Por aquí no ha pasado.
CARMEN ( Disimulando .) Yo tampoco la he visto.
SOR CONSUELO: Válgame el Señor, ¿adónde habrá ido esta rapaza?
SOR ENEIDA: No ha podido ir muy lejos con esta tormenta. La nieve aún cubre las puertas del convento.
CARMEN: Este edificio es enorme, ¿no podría estar escondida en algún lugar oculto? ( Mirando con intención a SOR ENEIDA .) Estos muros parecen albergar tantos secretos.
SOR ENEIDA: Es posible. Pero, en ese caso, quizás ya no podamos hacer nada.
SOR CONSUELO ( Se persigna .) Por la Virgen de A Barca, ¿por qué dices eso, Eneidiña?
SOR ENEIDA ( Aparte .) El pasadizo. Se ha marchado por el pasadizo ( A CARMEN y SOR CONSUELO .) Como intuye la señora Laforet, este convento guarda secretos en sus entrañas. Si Sor Rebeca ha decidido adentrarse en ellos, solo me imagino una razón para hacerlo.
SOR CONSUELO ( Ahogando un grito .) Por Dios Santo, los votos perpetuos.
SOR ENEIDA: Sí, los votos perpetuos.
SOR CONSUELO: Si ya lo decía mi avoa: “Xente nova, leña verde, todo é fume”.
SOR CONSUELO comienza un rezo silencioso. CARMEN calla.
Oscuro.