ESCENA 5
En una habitación, SUSANA se encuentra tumbada en la cama. Parece ida. El tratamiento con electroshock la ha dejado entre la realidad y la inconsciencia. SOR SAGRARIO ha ido a visitarla. Intenta hablarle, pero SUSANA no reacciona.
SOR SAGRARIO: Susana, muchacha, ¿cómo se encuentra? Dios mío, ¿qué le han hecho? Pobrecita.
SOR SAGRARIO camina a un lado y a otro de la habitación.
Fuera se oyen gritos estremecedores. Se queda parada, asustada por lo que escucha.
Sale de la habitación y observa una escena aterradora: mujeres que se autolesionan golpeándose contra la pared, que se arrancan el pelo, que miran al vacío…
Dentro de la habitación, avanza hacia una mesa donde se encuentra el informe médico de SUSANA. Empieza a leerlo.
SOR SAGRARIO se detiene. Mira a SUSANA compadecida. Sigue leyendo de cara al público.
SOR SAGRARIO: Clítoris de tamaño excesivo, tanto en reposo como durante la excitación.
( Ahoga un grito. Se santigua .) Oh, Virgen Santa.
Dios te salve, María. Llena eres de gracia.
El Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
¿Qué te han hecho, Dios mío, qué te han hecho?
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Sigue leyendo.
SOR SAGRARIO: La paciente padece una tendencia patológica hacia el homosexualismo, inversión total de la identidad natural de la mujer, produciéndose una dicotomía interna entre dos personalidades, donde la masculina se impone a la femenina.
No se descarta que la tara descrita, presente en otras mujeres de similar condición ideológica, pueda tener origen genético, ya que en todos los casos examinados, los sujetos presentan ascendientes rojos.
La monja mira al público durante unos segundos con cara de incredulidad.
SOR SAGRARIO: Sin embargo, tras la tercera sesión de electrochoque, la paciente parece haber experimentado una mejoría reseñable.
Ya no se detecta excitación durante los estímulos visuales proporcionados, ni con imágenes de señoras, ni de varones.
Las mujeres sanas carecen de deseo sexual. La terapia funciona.
SUSANA parece recobrar poco a poco la consciencia. SOR SAGRARIO se acerca a la cama.
SUSANA ( Las lágrimas brotan de sus ojos al ver a la monja .) Hermana, ha venido.
SOR SAGRARIO ( Tratando de tranquilizarse .) Muy tarde, por lo que veo, pero aquí estoy, no he podido venir antes. ¿Cómo se encuentra?
SUSANA: Me…me quema…la cabeza.
SOR SAGRARIO ( Le acaricia el pelo con afecto .) Tranquila, ya estoy aquí. ( A partir de ahora la tuteará .) No te preocupes, saldrás de esta.
SUSANA: No han querido escucharme, hermana. Dicen que no soy normal, que estoy…enferma.
SOR SAGRARIO ( Tratando de ahogar las lágrimas .) Nada en ti está enfermo, no, no es esa la enseñanza de Dios.
SUSANA ( Con voz débil .) Me duele…todo, hermana. Necesito vomitar.
Se aparta hacia un lado de la cama y experimenta varias convulsiones hasta que vomita. SOR SAGRARIO le sujeta la cabeza con delicadeza y le limpia la cara. La deja suavemente sobre la cama y se levanta. Camina a un lado y a otro.
SOR SAGRARIO: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.
SUSANA: Sí lo saben. Lo saben perfectamente. ( Con desprecio .) Son unos fascistas, unos animales.
SOR SAGRARIO ( Con miedo .) Por Dios, no digas eso nunca más. Si te oyesen…
SUSANA: Yo sé cómo soy, hermana. Conozco mi naturaleza. Si el mundo abomina de mí, yo abomino del mundo.
SOR SAGRARIO ( Consternada .) No digas eso, te lo ruego. Se me parte el alma al verte así, en estas…circunstancias. Escúchame, Susana, sé cómo puedes salir de aquí, pero tendrás que renunciar a muchas cosas.
SUSANA: Ayúdeme, Sor Sagrario. Se lo suplico.
SOR SAGRARIO: Solo hay dos maneras de salir de aquí. Una es el matrimonio, un hombre, un buen hombre dispuesto a formar una familia y que te proporcione una posición honrada y una vida decente.
SUSANA: Eso sería cambiar una celda por otra.
SOR SAGRARIO se aferra al crucifijo que le cuelga del cuello.
SUSANA: ¿Y la segunda? ¿Cuál es la segunda manera, hermana?
SOR SAGRARIO: Dios. La segunda manera es el amor a Dios. Deberás profesar en el convento. Llevarás la vida más digna y abnegada de todas las posibles. Serías una monja trinitaria. Nadie te miraría con sospecha.
SUSANA llora quedamente. Sabe que haga lo que haga le robarán su vida.
SUSANA ( Con la mirada perdida .) Se olvida de la tercera, hermana.
SOR SAGRARIO la mira. Es consciente de que sus palabras pesan como cadenas. Se pone en guardia.
SUSANA: No me pregunta cuál es.
SOR SAGRARIO: No me atrevo.
SUSANA: La muerte. Morirme aquí sería más fácil que tener que vivir siendo quien no soy.
SOR SAGRARIO ( Ahogando un grito .) No te dejaría. Eso nunca. No… ( En un susurro .) no.
SUSANA: ¿Cómo quiere que viva, si mire donde mire, todas las puertas son rejas?
SOR SAGRARIO: Dios proveerá. La vida es lo más hermoso que nos ha sido dado. Lo verás todo diferente cuando hayas salido de aquí. El tiempo y la distancia son grandes médicos.
SOR SAGRARIO llora en silencio, reconociendo un dolor enterrado en algún rincón de su pasado.
SUSANA ( Apiadándose del dolor de la monja, cambia su talante.) Está bien, hermana, deje de llorar y dígame: ¿en el convento hay biblioteca?
SOR SAGRARIO ( Sonriendo .) Sí, hay una muy especial, repleta de libros maravillosos. Está en el convento de San Ildefonso, en el Barrio de las Letras.
SUSANA: Qué bonito nombre el del Barrio de las Letras.
SOR SAGRARIO: Es un convento de clausura, al que yo misma planeo retirarme en poco tiempo. Las vicisitudes del mundo seglar se me figuran cada vez más ajenas. Deberás vivir entre aquellos benditos muros junto a las hermanas trinitarias. ¿Crees que podrás renunciar a la vida terrenal?
SUSANA ( Mirando a su alrededor .) ¿Qué vida, hermana? A mí ya me han robado la vida. Dicen que estoy trastornada, que mi vida es una afrenta a la naturaleza y a Dios.
SOR SAGRARIO: Por la Virgen María, ¿quién te ha dicho algo así?
SUSANA: Una monja, como usted. Una de las religiosas que trabajan aquí. Pero, usted es diferente a todas ellas. Lo sentí desde el principio.
SOR SAGRARIO guarda silencio. La mira como si atesorase todo el afecto de las almas puras en sus ojos.
SUSANA: Entonces, solo tengo dos opciones, dos cárceles con distintos barrotes.
SOR SAGRARIO: Yo solo quiero que estés a salvo.
SUSANA ( Con ironía .) ¿No es en la Biblia donde dice “la verdad os hará libres”?
SOR SAGRARIO: Sí, son palabras de Jesús. Y, sin embargo, temo que aquí tu verdad solo te hará daño.
SUSANA: Fingir para sobrevivir, eso es lo único que me queda.
SOR SAGRARIO ( En un susurro .) No sé… pero prefiero verte viva antes que...
Con el tiempo, todo se ve diferente. Dios proveerá.
( Se levanta y la mira intensamente sin atreverse a preguntar, pero finalmente lo hace .) En la denuncia de la policía se decía que…
( Traga saliva .) ¿Llegaste muy lejos con esa muchacha?
SUSANA ( Sorprendida por la pregunta .) Tan lejos, hermana, que ya es imposible volver.
SOR SAGRARIO: Lo conseguirás si tienes fe. No ha de faltar la penitencia. Dios proveerá.
Esa noche, SOR SAGRARIO se dormirá con la imagen de SUSANA desnuda sobre otra mujer. Y así será durante muchas más noches de frío y soledad en el convento.
Empieza a sonar una música de iglesia.
Poco a poco, se hace el oscuro.