La Gracia ESCENA 4
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ESCENA 4

Centro de Observación y Clasificación (COC) de Arturo Soria, regentado por las monjas trinitarias. Es el primer destino de muchas jóvenes denunciadas o detenidas antes de ser clasificadas y enviadas a alguno de los centros del Patronato de Protección a la Mujer

El escenario simula una consulta médica del COC. En el centro se encuentran el escritorio del ginecólogo y a un lado, separado por una cortinilla, un potro o sillón para realizar las exploraciones.

DOCTOR VILA: Hermana Sagrario, ¿quién es la siguiente? Lea el expediente, haga el favor.

DOCTOR VILA: Parece que no van a tener que pensárselo mucho esta vez. Otra para Ciempozuelos.

El DOCTOR VILA mira a SOR SAGRARIO en busca de confirmación.

SOR SAGRARIO ( Con gesto de disgusto .) Eso parece, doctor.

DOCTOR VILA: ¿Y su familia?

SOR SAGRARIO: Ha intentado mediar para que el Patronato no actúe. Dicen que es muy buena chica, responsable y cristiana. Incluso ha estudiado en la universidad.

DOCTOR VILA: ¿Y desde cuándo eso es una virtud en las mujeres?

SOR SAGRARIO se encoge de hombros y guarda silencio.

DOCTOR VILA: Es extraño que una familia con posibles que envía a su hija a la universidad no haya sido escuchada. Suelen ser consideradas con otra vara de medir, usted ya me entiende.

SOR SAGRARIO: Tengo entendido que su padre era catedrático, de los repudiados por el Régimen.

DOCTOR VILA: Ah, ¡un rojo! Ahora lo entiendo todo.

SOR SAGRARIO: ¿Usted cree que Ciempozuelos será lo mejor para esta muchacha? La he observado estos días y parece tan… normal.

DOCTOR VILA: Ahí precisamente reside el problema, en que pueden pasar totalmente desapercibidas y mezclarse con la población sin que nadie se percate del peligro.

En los varones es diferente. A la mayoría se los detecta enseguida.

Y por lo que he oído, en Ciempozuelos están dando pasos de gigante con las nuevas terapias de conversión.

SOR SAGRARIO ( Con semblante preocupado .) Algo he oído yo también.

DOCTOR VILA: Son medidas de higiene social, hermana, no podemos permitir que estos elementos extraños contaminen a todo el conjunto.

Créame, aunque no lo aparente, estos ejemplares desviados son realmente peligrosos.

Allí le harán todos los exámenes físicos y psicológicos que requieren este tipo de casos. Es mejor prevenir.

SOR SAGRARIO: Si usted lo cree así, doctor.

DOCTOR VILA: Lo creo y lo sé. Bien, hágala pasar.

Entra SUSANA. Está aturdida por el tranquilizante que le han suministrado. En los pocos días que lleva en el COC ha demostrado ser una interna rebelde a la que hay que vigilar de cerca.

DOCTOR VILA: Buenos días, señorita López. Siéntese un momento, necesito hacerle unas preguntas para completar su ficha.

SUSANA se sienta. Está aterrada. El orgullo ha ido dejando paso a la docilidad.

No quiere que la vuelvan a golpear. Observa inquieta al doctor y a la monja alternativamente.

Conoce a SOR SAGRARIO de los pocos días que lleva en el COC y le parece una de las pocas buenas personas que se ha encontrado allí.

DOCTOR VILA: ¿Sabe por qué está usted aquí?

SUSANA: No. Yo no he hecho nada malo.

DOCTOR VILA: Hombre, de ser así ahora estaría usted tranquilamente en su casa o paseando por el Retiro, ¿no cree?

SUSANA guarda silencio sin dejar de mirar al doctor.

DOCTOR VILA: La policía la ha detenido por demostrar inclinaciones contra natura.

SUSANA se revuelve en su asiento. Agacha la cabeza. Unas lágrimas asoman en sus ojos.

DOCTOR VILA: No se inquiete. Le aseguro que nosotros estamos aquí para ayudarla a superar su patología. ¿Es usted señorita?

SUSANA: ¿Perdón? No entiendo…

DOCTOR VILA: Me refiero a si es usted casta. En su informe figura que es soltera. Le pregunto si ha mantenido incólume su virginidad.

SUSANA ( Mirada perdida. Una lágrima ya desciende por su rostro.) Sí.

DOCTOR VILA: Bien. Ahora quítese la ropa y súbase al potro, por favor. Tengo que realizarle una breve exploración.

SUSANA: ¿Qué? ¿Por qué? No estoy dispuesta a pasar por esto. Es ofensivo. Es indignante. Es…

DOCTOR VILA: Es el protocolo, señorita López. Y cuanto antes lo hagamos, antes terminaremos. A no ser que quiera que llame a las celadoras para que le suministren otro “correctivo”.

SUSANA aprieta los dientes, pero se traga la rabia. Se levanta y obedece.

DOCTOR VILA: No se mueva, haga el favor, acabaré enseguida.

La examina de forma grosera con un espéculo. SUSANA tuerce el gesto y ahoga un gemido de dolor.

DOCTOR VILA: Aquí lo tengo. Ya está. ¿Ve? No ha sido para tanto, ¿verdad? Vístase.

El DOCTOR VILA se levanta y deja a SUSANA vistiéndose tras la cortina que separa el potro de la zona del escritorio. Se sienta y enciende un cigarro. SOR SAGRARIO lo mira esperando el diagnóstico.

DOCTOR VILA ( Hablando lo suficientemente alto para que la joven pueda oírle .) Nos ha mentido. Incompleta.

SOR SAGRARIO apunta el resultado de la exploración en el informe. Mira con cara de pena hacia la cortina.

SOR SAGRARIO ( Susurrando .) ¿Cómo puede ser, doctor? No tiene mucho sentido a la luz de la denuncia que la ha traído aquí.

DOCTOR VILA ( Ignorando el tono discreto de la monja, habla como si Susana no estuviese en la habitación .) El himen está desgarrado, hermana.

No hay más misterio. Y, perdóneme que le hable así siendo usted una monja, pero las conductas sexuales que pueden llevar a cabo este tipo de sujetos con tendencias desviadas…

En fin, algunas incluso se creen hombres y ya se puede imaginar...

SOR SAGRARIO se santigua asustada.

DOCTOR VILA: Perdone, no pretendía incomodarla con tecnicismos. Consígnelo en el informe. Necesita tratamiento psiquiátrico. Una vez la evalúen en Ciempozuelos, sabrán exactamente a qué atenerse.

SUSANA sale de detrás de la cortina. Está consternada. Tiene miedo porque intuye lo que le espera. Mira alternativamente al doctor y a la hermana trinitaria. Sale de la sala acompañada de SOR SAGRARIO.

SUSANA: Por favor, hermana, ayúdeme.

SOR SAGRARIO: En el sitio al que irá, la van a ayudar.

SUSANA ( Con lágrimas en los ojos.) Yo no estoy loca, hermana. Si me llevan a ese lugar, van a…

SOR SAGRARIO: Trate de serenarse. Le aseguro que le pondrán un tratamiento para alejar los pensamientos que nublan su mente. ( Sin convencimiento .) Con fe y determinación, saldrá muy pronto. Confíe.

SUSANA sabe que es inútil insistir. Deberá trazar una estrategia para poder sobrevivir a partir de ahora.

SUSANA ( Agarrando las manos de la monja .) ¿Vendrá a visitarme algún día, hermana?

SOR SAGRARIO ( Confundida .) ¿Para qué?

SUSANA: Necesitaré mucha ayuda para superar una prueba tan difícil. Usted está aquí por algo, siento que usted está aquí por algo, hermana. Yo también soy hija de Dios.

SOR SAGRARIO ( Conmovida .) Está bien, serénese, por favor. Le prometo que iré a visitarla y le ayudaré a curarse si muestra intención legítima y verdadera por escuchar las enseñanzas de nuestro Señor.

SUSANA: Gracias, hermana ( Sus lágrimas resbalan y mojan las manos de la monja .) Significa mucho para mí.

SOR SAGRARIO ( Mirando sus manos entrelazadas. Cierra los ojos. Respira hondo .) Susana, escúcheme, ¿de verdad quiere salir de aquí y llevar una vida decente? Parece una chica lista y sé por su ficha que lo es.

SUSANA ( Confusa .) Sí, hermana, lo quiero de verdad.

SOR SAGRARIO: Entonces ríndase, claudique a tiempo antes de que sea demasiado tarde. A veces el camino hacia la libertad no es el que más grita nuestra verdad, sino el que nos permite vivir para contarla.

SUSANA ( Comprendiendo .) Quiere que les diga lo que desean oír.

SOR SAGRARIO: Ya he visto a varias como usted por aquí y no suelen acabar bien. Créame. Aferrarse a lo imposible…( Como acordándose de algo .) no es una buena decisión.

SUSANA: Quiere que renuncie a lo que soy. ¿Podría usted renunciar a lo que es? ¿Podría Jesús renunciar a ser el hijo de Dios? Si solo fuese posible…

SOR SAGRARIO ( Agacha la cabeza .) Quiero que se salve. Y para eso, puede que tenga que hacer algo difícil.

SUSANA: Mentir. Tengo que mentir.

SOR SAGRARIO: Jesús dijo: “Sed astutos como serpientes y sencillos como palomas.” (Mateo 10:16). No es mentira si lo que está haciendo es sobrevivir.

SUSANA ( Sonríe amarga .) No parece usted una monja, hermana Sagrario.

SOR SAGRARIO ( Impostando una seguridad que no siente .) La misericordia es un mandato de Dios. Hacia todos, no solo hacia algunos.

Se miran largamente. SUSANA sospecha que ha encontrado a un alma amiga, pero se lo calla.

SOR SAGRARIO: Dios no le pide que se inmole, sino que viva. Que espere su momento. Debe renunciar a la soberbia, al orgullo. Callar a veces solo es elegir el momento oportuno.

SUSANA: ¿Y si no puedo soportarlo? ¿Y si fracaso?

SOR SAGRARIO: No lo hará porque si lo hace será mucho peor.

En Ciempozuelos no cejarán hasta no verla curada.

Y lo hará porque yo la acompañaré, iré a visitarla, ya se lo he dicho.

Dios jamás abandona a quien lucha en silencio.

Guarde su fuego dentro, como hacen las brasas que parecen dormidas, pero siguen vivas. Espere el viento justo.

SUSANA coge de nuevo las manos de SOR SAGRARIO, pero esta las desliza muy suavemente y las aparta, como quien aparta un recuerdo doloroso.

SOR SAGRARIO: Haga lo que le he dicho y el Señor la ayudará. Adiós, Susana.

SUSANA se queda mirando cómo SOR SAGRARIO desaparece. Se queda sola sobre el escenario.

SUSANA ( Mirando al público .) No, no es el Señor quien me ayuda, es un alma que me reconoce, que me intuye. Otra mujer que sabe lo que significa callar.

Oscuro.