CAPÍTULO 16 — El interrogatorio del acero #4
—Paso a exponer la prueba documental incautada en la unidad de almacenamiento de estado sólido asegurada durante el registro de Donostia bajo la norma ISO veintisiete mil treinta y siete.
El examen pericial de los registros del sistema SWIFT y de los libros mayores de contabilidad fiduciaria de Atalante Capital Partners arroja un resultado demoledor que destruye de raíz cualquier pretensión de ajenidad del investigado.
Ainara señaló a Mathieu, quien activó la siguiente secuencia de archivos en la pantalla mural:
—El veintiocho de enero a las diecisiete horas y cuarenta y dos minutos, desde una terminal informática identificada con la dirección IP fija del despacho privado de don Sylvain Deschamps en el Paseo de Miraconcha veintiocho, se ordenó una transferencia bancaria internacional por importe de cuatrocientos mil euros con cargo a una cuenta nodriza del banco Emirates NBD en Dubái, cuya titularidad fiduciaria corresponde al fideicomiso Horizon Trust , controlado en última instancia por el ciudadano ruso Viktor Sorokin.
La transferencia tuvo como destino una cuenta corriente en el Bank of Cyprus de Nicosia, a nombre del ciudadano chipriota Andreas Constantinou.
La fiscal hizo una pausa deliberada, dejando que la gravedad del dato procesal calara en el ánimo del magistrado:
—Andreas Constantinou, señoría, es el sicario profesional que falleció abatido por los disparos de la Ertzaintza durante el tiroteo nocturno registrado en la cripta del Santuario de Arantzazu mientras intentaba ejecutar a doña Amets Ibarra.
El concepto formal consignado en la orden de transferencia por don Sylvain Deschamps fue «honorarios de consultoría de seguridad industrial y mitigación de riesgos de campo».
Y adjunto a la orden de transferencia, en el mismo mensaje telemático intervenido en el servidor de Miraconcha, figura un archivo comprimido que contenía las coordenadas GPS del domicilio de la señora Ibarra en Eskoriatza y el plano de las canalizaciones de los frenos de su automóvil.
El letrado Valenzuela apoyó las palmas sobre la mesa, buscando con la mirada a su cliente con una expresión de desconcierto absoluto que delataba que el propio acusado había ocultado esos datos a sus abogados:
—Sylvain... ¿qué significa esto? —le susurró con voz angustiada al oído.
Deschamps no respondió. Mantenía la mirada clavada en la madera del suelo, con la respiración entrecortada y las venas del cuello hinchadas como maromas bajo la piel sudorosa.
—No estamos ante una conspiración financiera ordinaria, señoría —continuó Ainara con una vehemencia controlada que llenó la sala de vistas—.
Estamos ante una trama criminal perfectamente estructurada que utilizó el soborno continuado del jefe de aprovisionamientos de Fagor Ederlan, don Imanol Zubizarreta, para introducir chatarra adulterada en las líneas de producción; que ordenó el sabotaje físico de los hornos de fundición para provocar la quiebra técnica de la cooperativa; que asesinó a don Xabier Beloki para apoderarse de su patente sobre aleaciones ligeras de wolframio; y que contrató a sicarios armados con pasaportes diplomáticos para eliminar físicamente a los portavoces obreros que denunciaban la operación.
Don Sylvain Deschamps era el brazo ejecutor sobre el terreno, el gestor que recibía las órdenes y los fondos de Dubái para ejecutar el estrangulamiento económico y la liquidación física de quienes se opusieran al plan.
Ainara cerró la carpeta negra con un chasquido firme y miró directamente al juez instructor:
—Por todo ello, el Ministerio Fiscal interesa formalmente la imputación de don Sylvain Deschamps como presunto autor mediata e inductor de un delito consumado de asesinato con alevosía y precio del artículo ciento treinta y nueve del Código Penal; un delito de asesinato en grado de tentativa del artículo ciento treinta y nueve en relación con el artículo dieciséis; un delito continuado de estafa procesal agravada de los artículos doscientos cincuenta y doscientos cincuenta y uno; un delito de alzamiento de bienes societario del artículo doscientos cincuenta y siete; y un delito de pertenencia a organización criminal transfronteriza del artículo quinientos setenta bis del mismo cuerpo legal.
Y en consecuencia, de conformidad con lo previsto en el artículo quinientos tres de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, esta parte solicita de manera categórica el ingreso cautelar en régimen de prisión provisional comunicada sin fianza para el imputado.
La exposición de las transferencias bancarias internacionales procedentes del fideicomiso Horizon Trust en Dubái provocó una parálisis absoluta en la estrategia defensiva de la comitiva de Garrido era el administrador fiduciario exclusivo de la red en la Unión Europea, con poderes mancomunados para disponer de hasta cincuenta millones de euros en cuentas bancarias del Eurosistema.
Deschamps hundió el rostro entre las manos esposadas, temblando de pies a cabeza mientras la realidad de una condena a prisión permanente revisable caía sobre su conciencia con el peso demoledor de una prensa hidráulica.
Ainara desplegó sobre la mesa presidencial el esquema gráfico de la arquitectura societaria offshore intervenida en los servidores de Miraconcha veintiocho, elaborada por los analistas financieros de la Sección de Delincuencia Económica de la policía foral en coordinación con el Grupo de Trabajo de Delitos Financieros de Europol:
—El dinero del crimen corporativo siempre deja un rastro digital indeleble, señoría, por muy complejas que sean las capas fiduciarias que intenten ocultarlo.
El fideicomiso Horizon Trust , domiciliado en el centro financiero internacional de Dubái bajo la ley de fundaciones privadas de los Emiratos Árabes Unidos, no realiza actividad mercantil productiva alguna.
Es un vehículo de tesorería opaca administrado por fiduciarios suizos bajo el control personal de Viktor Sorokin.
Los extractos bancarios recuperados acreditan que en los últimos seis meses Horizon Trust transfirió veinticuatro millones de euros a la filial luxemburguesa de Atalante Capital Partners.
Y desde esa misma cuenta luxemburguesa, don Sylvain Deschamps autorizó las órdenes de pago que financiaron tanto la compraventa de la chatarra contaminada como los honorarios de los dos sicarios chipriotas enviados a ejecutar a Amets Ibarra.
Mathieu Etcheverry aportó en ese instante el testimonio de las escuchas telefónicas autorizadas judicialmente sobre el teléfono móvil satelital intervenido a Deschamps durante su estancia en la villa señorial de Biarritz:
—A las veintidós horas y catorce minutos del pasado jueves —leyó Mathieu de la transcripción oficial validada por el traductor jurado—, don Sylvain Deschamps mantuvo una conversación de tres minutos y cuarenta segundos con un terminal satelital ubicado en los Emiratos Árabes Unidos.
En dicha comunicación, el investigado manifestó textualmente a su interlocutor en Dubái: «El ingeniero Beloki ha sido eliminado y el horno de Eskoriatza está fuera de servicio.
La asamblea cooperativa entrará en pánico el domingo cuando les notifiquemos el vencimiento de los pagarés.
Si la portavoz del Consejo Social intenta oponerse a la dación en pago, el equipo de Arantzazu se encargará de silenciarla antes de que pueda hablar con la fiscalía» .
Un escalofrío de indignación recorrió la sala de vistas.
Hasta los propios letrados de la defensa apartaron la mirada de su cliente, comprendiendo que la causa penal había transitado de un litigio de derecho económico transfronterizo a un sumario de sicariato corporativo y terrorismo patrimonial de máxima gravedad penal.