CAPÍTULO 16 — El interrogatorio del acero #2
—Pueden invocar todas las directivas de Bruselas que quieran, Mathieu.
El Tribunal Supremo ha reiterado en más de cuarenta sentencias de la Sala Segunda que la prejudicialidad penal del artículo diez de la Ley Orgánica del Poder Judicial es un principio de orden público procesal indisponible para las partes.
El derecho mercantil no es una patente de corso para el delito.
Si un título de deuda nace de un negocio jurídico viciado por cohecho, estafa o sangre de un homicidio, el ordenamiento penal congela el procedimiento civil y despoja al acreedor de cualquier acción ejecutiva.
Y hoy, en esta sala, don Sylvain Deschamps descubrirá que el derecho procesal foral y la Ley de Enjuiciamiento Criminal tienen garras suficientes para frenar a cualquier fondo fiduciario internacional.
En el interior de la sala acristalada, el murmullo de los secretarios judiciales y los oficiales que cotejaban las actas preliminares contrastaba con el silencio pesado del banquillo de los acusados.
Sylvain Deschamps permanecía sentado con las manos esposadas apoyadas en los muslos, con la cabeza gacha y el cabello rubio sin peinar cayéndole sobre la frente.
La arrogancia que había exhibido en el estrado del auditorio de Mondragón, cuando pretendía exigir la entrega de los hornos de fundición bajo la amenaza del concurso necesario, se había transformado en una tensión crispada que se reflejaba en el temblor involuntario de su rodilla izquierda.
Sabía que al otro lado de la frontera pirenaica sus socios de Biarritz y Ginebra ya habían cortado las comunicaciones directas con sus teléfonos móviles para no quedar atrapados en el cerco judicial.
Ainara se detuvo ante el arco de seguridad de la sala tres mientras el agente de la policía foral verificaba su tarjeta de identidad profesional mediante el lector de radiofrecuencia.
El Palacio de Justicia de San Sebastián, con su sobria estructura de hormigón abujardado, paneles de vidrio tintado y pilares de sillería arenisca que evocaban la tradición cantera de los montes Ulia e Igeldo, representaba el corazón procesal de la provincia de Gipuzkoa.
Por aquellos pasillos habían transitado los sumarios más oscuros de las últimas décadas: desde las tramas de contrabando de tabaco y divisas en la frontera de Irún hasta las causas complejas por corrupción urbanística en la costa cantábrica.
Pero ninguna de aquellas investigaciones había alcanzado la envergadura geopolítica y la violencia sofisticada del expediente que ahora descansaba en sus brazos.
—Valenzuela ha traído consigo a dos peritos mercantiles de un gabinete de auditoría de Fráncfort —añadió Mathieu mientras acompañaba a Ainara hacia la puerta de estrados—.
Su estrategia inicial consistirá en plantear una cuestión prejudicial de competencia ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea bajo el artículo doscientos sesenta y siete del Tratado de Funcionamiento, pretendiendo que la ejecución de pagarés en el Mercado Alternativo de Renta Fija goza de primacía sobre cualquier medida cautelar penal de ámbito autonómico o provincial.
Intentarán convencer al magistrado de que la paralización de los pagarés acordada en Arrasate distorsiona el mercado interior de capitales y vulnera las directivas de crédito transfronterizo.
La coordinación con la Fiscalía Europea y con la unidad de enlace de Eurojust había sido milimétrica.
Durante la madrugada del lunes, mientras los técnicos de la Ertzaintza volcaban las imágenes forenses en el laboratorio de San Sebastián, Mathieu había cruzado consultas urgentes con la fiscalía delegada en París y con los magistrados de enlace en La Haya al amparo de la Decisión Marco dos mil dos barra cuatrocientos sesenta y cinco de Justicia e Interior.
El mecanismo de los Equipos Conjuntos de Investigación permitía que las pruebas recabadas en suelo guipuzcoano tuvieran validez directa e inmediata ante cualquier tribunal de la Unión Europea sin necesidad de lentas comisiones rogatorias bilaterales.
Ainara esbozó una media sonrisa donde no había rastro de calidez, sino la fría concentración de quien ha memorizado cada resquicio de la jurisprudencia del Tribunal Supremo:
—Pueden invocar todas las directivas de Bruselas que quieran, Mathieu.
El Tribunal Supremo ha reiterado en más de cuarenta sentencias de la Sala Segunda que la prejudicialidad penal del artículo diez de la Ley Orgánica del Poder Judicial es un principio de orden público procesal indisponible para las partes.
El derecho mercantil no es una patente de corso para el delito.
Si un título de deuda nace de un negocio jurídico viciado por cohecho, estafa o sangre de un homicidio, el ordenamiento penal congela el procedimiento civil y despoja al acreedor de cualquier acción ejecutiva.
Y hoy, en esta sala, don Sylvain Deschamps descubrirá que el derecho procesal foral y la Ley de Enjuiciamiento Criminal tienen garras suficientes para frenar a cualquier fondo fiduciario internacional.
En el interior de la sala acristalada, el murmullo de los secretarios judiciales y los oficiales que cotejaban las actas preliminares contrastaba con el silencio pesado del banquillo de los acusados.
Sylvain Deschamps permanecía sentado con las manos esposadas apoyadas en los muslos, con la cabeza gacha y el cabello rubio sin peinar cayéndole sobre la frente.
La arrogancia que había exhibido en el estrado del auditorio de Mondragón, cuando pretendía exigir la entrega de los hornos de fundición bajo la amenaza del concurso necesario, se había transformado en una tensión crispada que se reflejaba en el temblor involuntario de su rodilla izquierda.
Sabía que al otro lado de la frontera pirenaica sus socios de Biarritz y Ginebra ya habían cortado las comunicaciones directas con sus teléfonos móviles para no quedar atrapados en el cerco judicial.
♦ ♦ ♦
El juez Mendiguren asintió con gravedad e hizo una seña al oficial de sala para que activara el proyector de alta definición situado en el testero frontal del tribunal:
—Autorizada la exhibición de la prueba pericial química. Proceda, fiscal.
Mathieu Etcheverry tecleó en el terminal auxiliar, enviando la señal de vídeo al proyector.
Sobre la pantalla mural se desplegó un diagrama analítico de alta resolución dominado por curvas cromatográficas y picos espectrales en colores verde, amarillo y carmesí, encabezado por el membrete oficial del Departamento de Química y Medio Ambiente del Instituto Nacional de Toxicología en Las Rozas.
Ainara tomó un puntero láser y dirigió el haz rojo sobre el primer gráfico:
—Señoría, lo que estamos contemplando es el espectro de masas obtenido mediante cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas en tándem, técnica GC-MS/MS, practicada sobre las muestras de ceniza y escoria metálica recuperadas del crisol de inducción número tres de Fagor Ederlan en Eskoriatza tras la muerte violenta de don Xabier Beloki.
El análisis toxicológico inicial reveló la presencia de concentraciones anómalas de clorato potásico y dióxido de manganeso, dos compuestos químicos utilizados en pirotecnia militar como acelerantes térmicos de ignición rápida para alcanzar temperaturas superiores a los mil cuatrocientos cincuenta grados en menos de cuarenta segundos.
La fiscal cambió de diapositiva con un clic del mando remoto, proyectando una segunda gráfica superpuesta sobre la anterior en líneas punteadas de color azul cobalto:
—Y esta segunda gráfica representa el análisis químico de los hisopos periciales levantados por los técnicos de la policía científica en el maletero del vehículo Mercedes Clase S de alquiler con matrícula francesa, arrendado en el aeropuerto de Biarritz por don Sylvain Deschamps el pasado doce de febrero.
En la moqueta del compartimento de carga y en las junturas de la rueda de repuesto, los peritos forenses hallaron micropartículas cristalinas de la misma sustancia química.
El murmullo de consternación en la bancada de la defensa fue inmediato. Fernando Valenzuela frunció el ceño y comenzó a hojear atropelladamente su carpeta de anexos técnicos:
—Eso es una conjetura carente de especificidad —intervino el letrado madrileño alzando la voz—.
El manganeso es un mineral común en cualquier zona industrial, y los cloratos pueden proceder de fertilizantes agrícolas o sales de deshielo utilizadas en las carreteras secundarias de montaña en invierno.
No hay prueba concluyente de que esas trazas procedan del mismo lote de fabricación.
Ainara sostuvo la mirada del abogado con una frialdad glacial:
—Le agradezco la observación, letrado, porque la Sección de Espectrometría de la Ertzaintza ha ido mucho más allá del análisis elemental ordinario. Han realizado un análisis isotópico de alta precisión sobre los átomos de cloro y manganeso de ambas muestras.
La fiscal amplió la sección central del espectrograma, mostrando una tabla comparativa de relaciones isotópicas con seis decimales de resolución:
—La firma isotópica del cloro treinta y cinco frente al cloro treinta y siete presente en las partículas del maletero de su cliente coincide de manera exacta, con un índice de correlación molecular del noventa y nueve coma noventa y ocho por ciento, con el acelerante vertido en la chatarra que fundió el crisol de Eskoriatza.
El fabricante de esa partida específica de acelerante térmico es una empresa química con sede en el cantón suizo de Valais, denominada Helvetia Pyrotech S.A.
Y los registros de facturación incautados en el disco duro de Miraconcha acreditan que don Sylvain Deschamps adquirió personalmente tres botes de dos kilogramos de esa sustancia el pasado nueve de enero, pagando cuatro mil ochocientos francos suizos mediante una tarjeta corporativa vinculada a la sociedad fiduciaria que él mismo administra.