La firma del asesino (La firma del…1) Capítulo XV — Versión oficial
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Capítulo XV — Versión oficial

Me despierta Naiara, mi alarma no ha sonado y llego tarde al curro, mierda.

Me ducho rápidamente, me visto, y aparece Naiara por la puerta.

—Tía, quiero hablar contigo. — Me dice seria.

—¿Tiene que ser ahora? ¿Es importante? Llego tarde de cojones. — Le pregunto.

—Sí, es importante. — Me dice.

Cojo el teléfono y llamo a Ramos, le digo que tengo un problema personal y que informe a Alma de mi retraso, dice que él me cubre.

—Tú dirás, Nai. — Le digo a mi sobrina.

—Lo primero, quiero que tengas la mente abierta. Que no flipes, que es totalmente seguro y nada raro, ¿Vale? — Me suelta.

—Naiara… ¿Qué has hecho? Me estás asustando. — Le digo.

—No es nada malo, todo lo contrario, tranquila, pero mente abierta, por favor. — Me dice.

—Suéltalo, o me da algo. — Le insto.

—Vale, sé que tienes problemas de dinero y en gran parte es por mi culpa.

He sido muy caprichosa, me he portado mal, y he sido una niña malcriada.

Nada más que te he traído problemas, mientras que tú lo has hecho lo mejor que has podido para suplir a mi madre.

— Sigue dando vueltas Naiara, que al menos reconoce sus errores.

—Sí, vale, tampoco te fustigues tanto… has pasado por cosas muy heavys a tu edad, pero ¿Adónde quieres ir con todo esto? — Le pregunto.

—Pues María, la hija de tu compañero, me contó una cosa que hace para ganar dinero. Nadie lo sabe, ni siquiera su hermana… — Comienza a decirme.

Ay dios… verás en qué lío se han metido estas dos ahora…

—Pues resulta que le pedí ayuda y ambas hemos estado haciendo una cosa para ganar dinero… — Sigue soltando palabras tan despacio que me está poniendo taquicárdica.

—¿Qué habéis hecho? — Le pregunto acojonada.

—No puedes decir nada, a Ramos, a nadie. Si quieres que tengamos confianza y que te pueda contar las cosas, prométeme que no dirás nada. Te repito que no es malo ni peligroso. — Me dice mirándome a los ojos.

—Te lo prometo, dímelo ya, por favor. — Le ruego.

—Vendemos bragas por internet. — Me suelta.

Coño, ¿Solo eso?… joder, me había puesto en lo peor…

—¿Y ya está? — Le pregunto.

—No, no son bragas sin más… las llevamos un tiempo puestas y las vendemos sin lavar, ¿Entiendes? — Me dice mirándome a los ojos, un poco sonrojada.

—Sí… como las máquinas esas japonesas que… — Empiezo a decirle.

—Sí, exacto. — Me corta. — Hay mucho salido que le gusta oler bragas o pajearse o lo que hagan con ellas.

Eso me da igual, yo solo me las pongo, las empaqueto y las vendemos online.

No hay peligro, María lleva dos años haciéndolo y nunca ha tenido ningún problema.

Pero no puedes decirle nada a su padre, por favor, o me mata, tía. — Me suplica.

Naiara me deja alucinada, le digo que no se preocupe, que no diré nada, me saca un sobre con dinero y me da mil euros. ¿Cuánto coño está ganando esta niña con las bragas?

Quizás debería dejar la policía y venderlas yo también, vaya tela… le digo que tengo que ir al curro sin concluir nada, ni aceptar su dinero, no tengo fuerzas para afrontar esto ahora.

Todo el camino voy rumiando qué hacer, si avisar a Ramos o no. Naiara me ha puesto en una situación complicada, de momento lo dejo pasar, tengo que centrarme en la investigación en cuanto llegue.

Cuando llego al curro, Ramos ya está analizando todo. Alma nos ha dejado el expediente abierto en el servidor

interno.

Me siento frente a mi ordenador y abro el archivo. Ramos se apoya en el respaldo de la silla de al lado, brazos cruzados, mirada fija en la pantalla.

—Caso Ibiza. — Murmura. — Míralo que tiene tela.

El sumario es digital. Informes escaneados, autos judiciales, fotografías forenses, declaraciones transcritas. Todo ordenado. Todo impecable.

La víctima se llamaba Lena Dudek, veinticuatro años, nacionalidad polaca. Estudiante universitaria, estancia temporal en España. Sin antecedentes. Sin familia directa en el país.

Leo el informe forense.

Puñaladas múltiples inciso-cortantes establecidas como defensivas.

Tres en zona del antebrazo derecho, dos en la palma de la mano derecha.

Y una puñalada inciso-punzante directa al corazón como causa final de la muerte.

Hemorragias anales y vaginales premortem, con desgarros evidentes, fricción violenta.

Pone el grado de desgarro, no entiendo bien los valores, al igual que infiltración de tejidos. Tanto lenguaje técnico es un jaleo.

Restos de semen de tres varones. Sergio Barrios, Pau Llorens y Juninho Pereira en cavidad anal y vaginal. Restos de semen en cavidad bucal de Raúl Alarcón.

Alto nivel de alcohol y drogas en sangre.

La reconstrucción judicial dice: Lena Dudek falleció en torno a las dos de la madrugada. Entre la una y media y las dos y media. Estimado por la temperatura corporal, livideces y rigidez. El cuerpo fue encontrado boca arriba sin signos de arrastre o pruebas de que fuera colocado postmortem.

Paso a la toxicología.

Una droga similar a la burundanga pero más potente, llamada en las calles “la zombificada”, en cantidades elevadas en la víctima.

Cantidad suficiente para anular la voluntad totalmente, valores de 0,04 mg/L en sangre.

Valor tres veces superior a dosis incapacitante.

Administrada por vía oral. En Inés no aparece esa droga.

En ella hay alcohol y fentanilo en niveles altos, pero nada que explique pérdida total de conciencia según el perito.

Según la versión oficial, Inés Redondo y Lena Dudek mantenían una relación íntima, iniciada durante la fiesta. Testigos afirman haberlas visto juntas, cariñosas, aisladas del grupo. Cuatro asistentes confirman besos, caricias, actitudes de pareja.

Los futbolistas declaran haber mantenido relaciones sexuales con ambas horas antes del fallecimiento. Las de tres de ellos fueron completas, Alarcón solo sexo oral con Lena. Ulrich como testigo. Aseguran consumo de alcohol y drogas por parte de las dos mujeres. Declaran que se

marchan juntos del lugar y no vuelven a la habitación.

Coartadas confirmadas. Horarios cruzados. Personal de la villa y asistentes corroboran su presencia en otras zonas de la finca en el momento estimado del homicidio.

Paso la página.

El cuchillo aparece en la escena, limpio de sangre ajena salvo la de la víctima.

Patrón de salpicadura en ropa de cama compatible con puñalada en el pecho, patrones por el suelo que en reconstrucción de los hechos se atribuyen a heridas en antebrazo y mano.

Sangre en empuñadura, sin huellas sobre sangre seca.

Huellas de Inés completas y del personal de cocina, algunas parciales, otras completas. No

hay rastro de productos de limpieza en el cuchillo compatibles con intento de destrucción de pruebas. Los cocineros tienen coartada documentada. Inés no.

Leo la reconstrucción judicial.

Discusión entre las dos mujeres. Escalada violenta. Inés, bajo efectos de drogas y alcohol, apuñala a Lena tras un forcejeo. El móvil se insinúa como conflicto pasional. Celos. Dependencia emocional. Relación tóxica iniciada en un entorno de consumo.

Busco el anexo.

Objeto sexual encontrado en el cuerpo de la asesina, arnés con dildo sujeto a las caderas.

Veintitrés centímetros de longitud y cuatro centímetros de diámetro.

ADN mixto, el mismo encontrado en cavidades de la víctima.

No se le da especial relevancia. Se presenta como parte de la relación íntima previa. No se investiga más.

Objeto encontrado compatible morfológicamente con el golpe recibido por Inés. Una maceta con ADN de Inés, piel y pelo. La mujer no presenta fractura ósea a consecuencia del golpe.

Paso a las declaraciones.

Juninho Pereira y Sergio Barrios declaran en instrucción. Relato idéntico. Frases casi calcadas. Pau Llorens y Karl Ulrich lo refuerzan en juicio.

Raúl Alarcón declara que estuvo con ellos toda la noche.

Que no vio nada. Que cuando se marcharon la situación era “normal”. Que jamás presenció violencia.

Llego a la sentencia.

Condena por asesinato con agravante de abuso de sustancias y delito contra la salud pública. Atenuante parcial por consumo propio. Pena total veintidós años.

Me quedo pensando unos segundos. Me recuesto en la

silla. Todo huele muy mal.

—Una chica de veinticuatro años. Sin antecedentes. Sin perfil violento. Que acaba de llegar a una fiesta buscando dinero. Que conoce a la víctima esa misma noche. Que decide matar y quedarse allí esperando a la policía, y tiene una contusión craneal. — Le digo a Ramos.

—No encaja en el perfil. — Responde.

—Y menos rodeada de cinco tíos con poder, dinero y abogados esperando fuera para salvarles el culo. — Añado.

Vuelvo a abrir las fotos de la escena. No hay caos. No hay descontrol. Todo está colocado. Demasiado limpio para un crimen pasional improvisado.

—La enterraron viva en testimonios más que cuestionables con tanta gente pasada de rosca. Todo demasiado limpio para no parecer una coartada montada de manera fraudulenta. Es imposible que tanta gente supiera lo que pasó exactamente entre tantas drogas, alcohol y jaleo. — Dice Ramos.

—Se la liaron pero bien. — Respondo.

Nos quedamos en silencio mirando la pantalla. Dos de los implicados ya están muertos. Tres siguen ahí fuera. Una mujer muerta. Otra mujer sigue en prisión pagando una historia que no parece suya. Y un asesino invisible impartiendo la justicia equivocada porque la ley no

protegió, no funcionó.

—Tenemos que hablar con los testigos que quedan vivos a ver si conseguimos alguna pista del asesino. — Dice Ramos.

—Sí, hay que dar con algo antes de que vuelva a matar. — Le respondo.

Nos esperan muchas mentiras al interrogarlos.

Si todo es como sospecho, una coartada construida por hombres ricos, que se quieren salir con la suya, lo tendrán tan interiorizado que dirán las palabras de memoria sin pensar…

y ese no es el único de mis problemas. Si solo fuera lo que ocurre en el trabajo, pero…

¿Qué hago con lo de Naiara y las bragas?

¿Se lo cuento a Ramos o qué? Su hija está involucrada. Vaya movida…