Capítulo ocho
Evie
Me dirijo al aparcamiento, subo al Porsche y reviso mis mensajes.
Paul me ha enviado una foto de Caroline sonriendo, con una caja de comida para llevar negra y roja a su lado. Es de Le Marais. ¿Quién iba a decir que hacían entregas a hospitales? La foto me arranca una sonrisa.
Estará bien.
El estómago me ruge con fuerza. Pensaba parar a comer algo de camino al parque, pero no quería perder la luz del día. Ahora estoy muerta de hambre. Busco en el móvil un sitio donde picar algo entre el parque y el hotel y encuentro una opción justo a medio camino. Llegaré en veinticinco minutos.
El sitio parece bastante inofensivo.
Pulso Iniciar en el navegador y me dirijo directamente a Yosemite Sam's.