Capítulo 103. Exigencias.
Adrián respiró hondo mientras se acomodaba en su asiento, sin quitarle la mirada de encima a Nicole.
—¿Dices que Charlie Silver está en Seattle?
—Sí, llegó hace unos días.
—¿Y solo vino a buscar a Elena? ¿Por qué no la ha contactado entonces?
La mujer se irguió, incómoda.
—Creo que además está aquí por negocios, pero su principal intención es reunirse con ella e intentar resolver sus diferencias. La ha estado buscando desde hace un tiempo, cuando se enteró que estaba aquí, no dudó en venir por ella.
Adrián endureció la mandíbula, esforzándose por controlar la furia que lo embargaba.
—Así que ese hombre viajó a esta ciudad para recuperar a su amor perdido y de paso, aprovecha para hacer negocios. Me parece extraño.
—Charlie siempre ha sido así, un tipo interesado, que solo cuida de sus intereses.
El hombre entrecerró los ojos y miró a la mujer con una expresión calculadora, buscando descifrar cada una de sus reacciones.
—Elena anoche me mostró el material que le entregaste, sobre las diferentes reestructuraciones que ha sufrido la empresa que perteneció a su padre y que ahora la lidera Charlie Silver.
Nicole amplió los ojos, sorprendida porque él ya manejara esa información.
Era evidente que Elena estaba confiando mucho en él.
Hacía tan solo unos meses lo odiaba al creerlo el culpable de la muerte de sus padres y ahora era su mayor pilar en la resolución de su caso, hasta el punto de vivir refugiada en su casa.
Allí de seguro sucedía algo más. Entre ellos no solo debía existir una simple relación de trabajo.
—No entiendo tu punto, Adrián —trató de hacerse la inocente.
—La empresa que Charlie Silver lidera está afiliada a la mía, me ofrece servicios de traslados a la costa este de Estados Unidos. ¿Acaso él está aquí para eso? Hace unos días me llegó un barco con mucha mercancía de Europa y Asia, que necesito distribuir.
—La verdad, no tengo idea. Sé que Charlie está aquí por negocios, porque así me lo informaron en su oficina, aunque no me especificaron nada más. Y sé que principalmente vino por Elena, porque me lo dijo en persona.
—¿Tienes una relación cercana con él?
—Fui su prometida hasta hace unas semanas.
—¿Su prometida? Pero me dijiste que Elena y él tenían una relación que terminaron cuando ella se vino a Seattle, que fue hace pocos meses. Entonces, ¿te relacionaste con ese hombre luego de que ella viajara?
Nicole se sintió incómoda y esquivó la mirada.
—Es… un asunto complejo.
—Complejo —repitió Adrián sin dejar de evaluarla—. ¿Esperaste a que tu amiga se fuera para comprometerte con su ex?
Ella se irguió.
—No vine aquí a hablarte de mi vida.
—Viniste aquí a alertarme sobre el peligro que corre Elena, pero todavía no logro ver bien dónde está ese peligro.
La mujer endureció las facciones y se incorporó inclinándose un poco hacia él.
—Escucha, McGrath. Ahora Elena es una pieza importante para Charlie y él vino aquí por ella, la necesita para asegurar unos negocios.
Yo no quiero que se salga con la suya. Me usó, me engañó, me arruinó y me desechó como si no importara nada.
Busco proteger a mi amiga, a quien perdí por un capricho y no quiero que vuelva a caer en la trampa de ese hombre.
—¿Buscas proteger a tu amiga o asegurarte de que ese hombre que te lastimó reciba el castigo que merece?
Nicole no respondió, solo apretó la mandíbula con enfado y volvió a recostarse del respaldo de su asiento como si la hubiesen abatido.
Adrián entendía que aquella mujer lo que hacía era buscar una venganza desesperada. Charlie Silver debió haberle hecho un gran daño, que la puso tan furiosa hasta el punto de delatarlo para que perdiera todo y fuera a prisión. Era lo único que esperaba. No la seguridad de Elena.
—Si lo que buscas es venganza, podría ayudarte con eso.
La propuesta del hombre a la mujer le renovó el ánimo. Nicole volvió a erguirse, mirándolo con fijeza.
—¿Ayudarme?
Adrián mostró una pequeña sonrisa perversa.
—Gracias a los documentos que le entregaste a Elena anoche, podemos iniciar una investigación para culparlo de fraude y complot, pero aún faltaría un motivo más fuerte para doblegarlo por completo.
—¿Cuál? —preguntó ella enseguida. Los ojos le brillaron por el interés.
Para Adrián resultaba una presa fácil.
—Necesito conocer la ubicación exacta de Charlie Silver en Seattle y toda la información posible del negocio que está realizando en esta ciudad. Los nombres de las personas con las que se ve, de los lugares que visita y los horarios que está cumpliendo. Todo —acentuó.
—¿Para qué te interesa el negocio que él pueda tener en la ciudad? Deberías preocuparte por Elena.
—¿Y por qué motivo a él le importaría tanto Elena? ¿No crees que sus ganas por verla tendrían algo que ver con el fraude que está cometiendo con la empresa que fue de su padre y no por interés personal? —dijo con enfado, logrando que Nicole no rebatiera sus palabras y se mantuviera pensativa.
—¿Crees que Charlie estaría en Seattle para negociar con Northstar Distribution? Si así fuera, estaría aquí, reunido contigo.
—Si el negocio ilegal que él está llevando a cabo con mi empresa estuviese pasando por mí, ¿crees que yo no lo hubiese descubierto hace mucho?
—Ambos se miraron a la cara, con desafío—.
Soy el principal engañado en esta historia, busco recuperar el control de mi empresa, quien esté negociando con Charlie en mi nombre es mi principal enemigo y él su cómplice.
Hay gente muerta por los hechos que cometen y otros que perdieron sus trabajos y ahora están siendo amenazados.
Cientos quedan afectados por sus malas acciones, si los descubro con las manos en la masa, sobre ellos pesarán años de cárcel y perderán hasta su dignidad para poder pagar sus crímenes.
A Nicole aquella visión de futuro le gustó tanto que no evitó mostrar una sonrisa. Sin embargo, su realidad la hizo apretar el semblante.
—No me quedan muchos recursos para moverme en la ciudad. Charlie me dejó en bancarrota, vine ayudada por unas amigas.
—Te daré todo lo que necesitas si me aseguras resultados positivos para esta misma semana.
La mujer amplió los ojos en su máxima extensión.
—¿Para esta misma semana?
—Dudo que Charlie pueda quedarse en la ciudad mucho tiempo y quiero atraparlo antes de que se le ocurra acercarse a Elena. No dejaré que ni siquiera logre verla desde la distancia.
La dureza y determinación de él le sorprendió. Allí Nicole pudo confirmar sus sospechas. Entre Adrián McGrath y su amiga existía algo más que un contrato de trabajo.
Aceptó sus condiciones, recibiendo de él el dinero necesario para garantizar su movilidad en Seattle y hasta la promesa de una generosa recompensa si la información que le facilitara lograba serle útil.
Eso la animó mucho más y enseguida salió de la empresa para comenzar su misión.
Apenas quedó solo, él se comunicó con una empresa de seguridad privada. Necesitaba garantizar la seguridad de Elena y de sus hijos antes de que a alguien se le ocurriera romper sus murallas y acercarse a alguno de ellos.
No les cedería más terreno a sus enemigos.