Capítulo 84. Desconfianza.
Adrián llegó a la mansión para la cena. Los niños se alegraron al verlo, no habían esperado tenerlo esa noche con ellos. Por supuesto, lo acapararon durante toda la comida, contándole sus proyectos para el día de juegos que preparaban con su niñera y los amigos que iban a invitar.
Él se mostró interesado en todo lo que ellos decían, los escuchaba con atención y hasta se animaba a darles consejos, aunque lanzando constantes miradas hacia Elena.
Ella se mantenía callada, pensativa y algo seria. Sonreía en ocasiones, cuando los niños la nombraban para incluirla en la charla. Hacía pequeños aportes, pero enseguida volvía a caer en su ensimismamiento, desconectándose de la conversación.
Al terminar la cena, los trillizos subieron al primer piso, para continuar con el videojuego que desde la tarde los tenía ocupados. Elena tuvo la intención de seguirlos, pero Adrián se apresuró por detenerla y pedirle que lo acompañara un momento al despacho.
Allí se encerraron para poder hablar en privado, lejos de los niños.
—¿Qué pasa? —preguntó él mientras se sentaban en el sofá.
Tomó una de las manos de la mujer y la envolvió entre las suyas dejándola apoyada sobre su muslo.
Elena lo miró algo confundida.
—Nada, ¿por qué lo preguntas?
—Es imposible que te pase nada, estás muy pensativa y te he visto con el ceño fruncido durante casi toda la cena. Algo te molesta. ¿Acaso Jacob te está contactando por móvil? —preguntó irritado.
Le había advertido a Jacob en el restaurante que no se atreviera a volver a fastidiarla, pero por lo visto, el hombre no respetaba los límites.
Ella respiró hondo y bajó los hombros con derrota. No quería mentirle, había prometido decirle la verdad por la seguridad de todos en esa casa.
—Sí me ha mandado mensajes, pero ni siquiera los he leído. Solo el inicio. No se cansa de pedir perdón por lo sucedido, parece desesperado.
Adrián resopló con enfado.
—Imbécil, sabe que cometió un gran error al embaucarte de esa manera y eso lo hizo perder más de lo que la alianza con Jeremy Cohen podría darle. No se atreverá a hablar conmigo antes de hacerlo contigo. Sabe que lo echaré a patadas si aparece por la oficina o en esta casa.
Elena respiró hondo y dejó que su mirada se perdiera en la nada.
—¿Es la situación con Jacob lo que te tiene de esa manera? —quiso saber el hombre, observándola con detalle.
Ella se obligó a salir de sus pensamientos.
—No —reveló, cabizbaja—. Es que Nicole me llamó hoy.
—¿Nicole? ¿Tu amiga de la universidad?
Elena endureció las facciones del rostro.
—Sí. Mi amiga —dijo con la mandíbula prieta. Le costó mencionar la última frase.
Adrián pareció entender el problema.
—¿Ya no son tan amigas? ¿Cometí un error al llamarla para saber de ti?
Ella apretó los labios un instante.
—No cometiste un error. O eso creo —finalizó, incómoda—.
Me dijo que el hecho de haber hablado contigo, le hizo recordar el problema de mi padre y lo que investigaba.
Así que se animó a hacer preguntas a empresarios allegados a Charlie Silver, quien fue mi jefe en Nueva York.
Dice haber obtenido información importante y está en Seattle interesada en reunirse conmigo para dármela.
Adrián la miró con atención. Aunque aquello parecía una buena noticia, era evidente que para Elena no lo era.
—¿Qué pasa con esa mujer?
—Ella… no quedamos en buenas condiciones cuando me vine a Seattle.
Tuvimos una fuerte discusión y nos dejamos de hablar.
Según ella, cuando la llamaste se preocupó y decidió volver a ayudarme a pesar de lo mal que habíamos quedado.
Ahora… no sé en realidad con qué intenciones está en esta ciudad —expuso, desconfiada.
—Si tanto dudas, no te reúnas con ella. Yo he estado activo con las investigaciones no necesitamos el aporte que ella pueda darnos.
Hoy hablé con el detective que me ayudó con el caso del barco y le pedí que me hiciera una investigación exhaustiva sobre Miles y Dairus, así como de la lista de contactos que fotografiaste en el despacho de Miles.
—Sé que vamos por buen camino, Adrián, porque yo también he conseguido cosas interesantes en los documentos que tenías guardados aquí en la casa, pero no sé por qué tengo la sospecha que la información que tiene Nicole es importante. No puedo dejarla pasar.
—Pero te incomoda esa mujer. No tienes que obligarte a relacionarte de nuevo con ella si eso te hace sentir mal.
Elena mantuvo silencio un instante antes de hablar.
—Venir a esta casa y meterme en ella bajo engaños me hacía sentir mal, al igual que relacionarme contigo y permitir que llegáramos a intimar.
Sin embargo, lo hice, y eso al final salió bien.
Por eso, aunque el hecho de reunirme con Nicole sea algo que me desagrade, podría ser positivo para nuestra causa.
Charlie se relaciona con empresarios que fueron clientes y amigos de mi padre, quienes nunca quisieron hablar conmigo por miedo a meterse en algún problema.
Tal vez Nicole logró convencerlos de que fuesen abiertos con ella, saben que su intención no era por venganza, sino por curiosidad.
Ahora fue Adrián quien respiró hondo.
—Entonces, ¿tienes decidido reunirte con ella?
—Sí, solo… necesito buscar las maneras de mantenerla al margen y evitar que se inmiscuya en mi vida, enterándose de la relación que mantenemos y de mi embarazo.
—¿Piensas que podría afectarnos si llega a enterarse?
Elena volvió a endurecer la mandíbula. De Nicole creía cualquier cosa, ya no confiaba en ella.
—Solo quiero protegernos, Adrián. No sé con qué intenciones Nicole se alejó de su trabajo en Nueva York y se vino a esta ciudad sin Charlie.
Tampoco sé los motivos por los que ella ahora se interesa en ayudarme, cuando la última vez que hablamos hasta me deseó la muerte.
Me preocupan un poco las razones que la trajeron aquí y volvieron a acercarla a mí.
No quiero que nos afecte de ninguna manera.
Ya tenemos suficiente con Jacob, Jeremy, Dairus, Ángelo, Miles y quién sabe qué otro enemigo.
Elena dejó perder su mirada de nuevo en la nada, evaluando todas las posibilidades. Adrián la observó con atención, tratando de descubrir en las facciones de su rostro esa parte de la historia que parecía ocultarle.
Podía intuir que había algo más. Elena no le estaba dando detalles de sus verdaderas preocupaciones.
¿Qué había sucedido con Nicole Barnes en el pasado? ¿Cuál habría sido el asunto tan delicado que las separó hasta el punto de desearse la muerte?
Era evidente que existía una parte en esa historia que ella no quería decirle. Era allí donde en realidad residía su molestia y su enorme preocupación. Debía encontrar alguna forma de averiguarlo antes de que Elena se reuniera con esa mujer.