Capítulo 46. Después de la fiesta
Tres meses más tarde, la instrucción continuaba y Llevant Escènic seguía bajo administración judicial. Se autorizaron ventas de vehículos y equipos para pagar una parte de las nóminas. Los proyectos con trabajo acreditado se transfirieron a otras productoras mediante nuevos contratos.
Aina declaró en las causas económicas y rechazó un puesto temporal en el ayuntamiento. Se incorporó a una gestoría pequeña. Antes de irse de Nau Dotze, recuperó la taza de Alba y entregó el portátil a la familia cuando terminó el examen.
La Fundación Cendra Oberta perdió la condición necesaria para gestionar subvenciones.
Varias asociaciones formaron una plataforma para reclamar pagos directos y publicar los presupuestos completos.
No recuperaron todo. Consiguieron que los nuevos convenios indicaran cuánto recibía cada participante.
Mateu Valls dejó el cargo y continuó investigado en la pieza económica.
Salvador Calatayud perdió el control operativo de su terminal por decisión cautelar.
Ernesto Soler colaboró en la identificación de otras rutas.
Empar Seguí sostuvo que confundió confianza con gestión hasta que los documentos mostraron instrucciones escritas por ella.
El juzgado dictó auto de procesamiento contra Berta como única investigada por la muerte.
La resolución no cerraba la instrucción ni sustituía una sentencia.
La ocultación atribuida a Guillem y los delitos de la red avanzaban en piezas separadas, para que el volumen económico no diluyera el cuerpo de Alba entre cientos de facturas.
Roser Belda envió a Mara la resolución junto con una fotografía de la plaza vacía. En el mensaje escribió: Lo que no ardió ocupa más que las cenizas.
Mara archivó la frase fuera del informe. En un informe habría parecido una conclusión. En la plaza seguían personas esperando cobrar.