La falla que no ardió (Casos de Mara Cid 5) Capítulo 45. El monumento desmontado
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Capítulo 45. El monumento desmontado

La falla fue retirada pieza a pieza bajo supervisión judicial. La figura transparente no se quemó después. Conservaba cortes, agua, polvo de laboratorio y una cavidad que ya no podía presentarse como parte de la obra.

Cuando el juzgado liberó los materiales tras conservar las muestras necesarias, un gestor autorizado separó metal, madera y residuos de pintura. Pau estuvo presente durante el triturado y no guardó ninguna figura. Hubo propuestas para exhibir fragmentos al año siguiente. Neus se opuso.

—No quiero vender entradas para mirar dónde estuvo Alba.

En su lugar, encargaron a Pau una pieza pequeña con hojas contables convertidas en ventanas. La pagarían con cuotas y con una aportación pública sometida a revisión externa. No aceptaron patrocinadores relacionados con la causa.

Los sesenta y cuatro mil euros pendientes del taller quedaron reconocidos como deuda. Recuperarían una parte mediante la administración judicial. Pau reunió a sus trabajadores para decidir si podían mantener abierta la nave. Dos se marcharon antes de esperar otro calendario de pagos.

Leo Cervera perdió la autorización mientras se resolvía su causa.

La investigación dejó claro que los miembros de la comisión no debían abrir ni manipular las cargas.

Correspondía a la empresa pirotécnica autorizada certificar el material instalado y al servicio de prevención comprobar el plan, el perímetro y la documentación antes de la cremà.

Neus enseñó las facturas aprobadas. Admitió que habían aceptado el certificado de Leo sin exigir el albarán trazable del lote ni una segunda comprobación profesional.

—Confiamos porque era el experto —dijo.

La confianza no equivalía a participación. Para el siguiente ejercicio, el contrato exigiría verificación de otra empresa autorizada y acta de seguridad antes del encendido.

En la plaza, una mancha más clara señalaba el lugar donde estuvo la peana. La lluvia y las máquinas acabarían borrándola. El expediente conservaría medidas exactas.