La falla que no ardió (Casos de Mara Cid 5) Capítulo 44. La madre de Alba
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Capítulo 44. La madre de Alba

Mara visitó a la madre de Alba antes de regresar a Huelva. Roser Belda la acompañó y llevó una copia del documento que explicaba, sin detalles innecesarios, qué se había probado.

La mujer vivía en un piso pequeño con fotografías de su hija en estanterías distintas. No preguntó cómo estaba el cuerpo. Preguntó si Alba había tenido miedo.

Mara no respondió con una certeza que no poseía.

—Sabía que corría un riesgo —dijo—. Preparó copias y buscó ayuda. No sabemos qué sintió en la oficina.

La madre mostró un mensaje recibido el dieciocho a las siete. Alba decía que cenaría tarde y que al día siguiente iría a verla. No contenía despedida ni presentimiento.

—Siempre hacía listas —dijo la mujer—. Desde pequeña. Creía que si apuntaba las cosas no podían cambiárselas.

Belda explicó que las listas habían permitido identificar el dinero, las rutas y a quienes usaron el nombre de Aina. También habían evitado que el asesinato absorbiera todo lo que Alba intentó denunciar.

La madre pidió que no llamaran heroína a su hija.

—Era administrativa. Quería hacer bien su trabajo y volver a casa.

Mara prometió que el informe no usaría esa palabra.

Al salir, vio en el recibidor una pulsera de invitada para la zona reservada de la comisión del Mirall. Alba había guardado el programa con la fecha de la cremà. Quizá pensaba estar allí cuando ardiera. Quizá solo conservaba papeles porque confiaba en ellos.

No preguntó.