Capítulo 40. Calatayud
Salvador Calatayud fue detenido al intentar abandonar su oficina con un maletín y dos teléfonos. No se le atribuyó el homicidio. La orden enumeraba contrabando, organización criminal, falsedad, blanqueo y cohecho.
Los mensajes con Ernesto Soler mostraban que autorizaba cada cambio de precinto. Otros chats ordenaban modificar pesos y utilizar los pases culturales durante cierres de tráfico. En una conversación con Berta discutía porcentajes.
Sin la marca y los contratos, sois solo camiones , escribió ella.
Sin mis puertas, sois teatro , respondió él.
La frase resumía una alianza sin convertir a ninguno en subordinado. Berta aportaba apariencia, facturas y rutas. Calatayud controlaba la mercancía y el puerto. Valls protegía contratos y permisos. Seguí devolvía el dinero como prestigio y donaciones.
Calatayud negó saber que Alba investigaba. Un mensaje enviado por Berta el diecisiete decía: La contable ha copiado rutas. Mañana lo cierro. Él contestó: Que no llegue al puerto.
La fiscal consideró si aquella respuesta podía relacionarlo con la muerte. No había prueba de que ordenara matar ni de que conociera el método. El contexto permitía otras lecturas: despedirla, quitarle los archivos, detener la filtración.
Mara defendió en el informe la atribución limitada. La gravedad de los demás delitos no debía rellenar el espacio de uno que no podían probar.
Calatayud cayó por lo que dirigió, no por lo que resultaba fácil imaginar que habría deseado.