La falla que no ardió (Casos de Mara Cid 5) Capítulo 39. La cinta naranja
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Capítulo 39. La cinta naranja

La cinta utilizada para estrangular a Alba tenía un corte diagonal y una quemadura pequeña junto a la hebilla. En Nau Dotze quedaban rollos del mismo fabricante, pero ninguno compartía esas marcas.

Guillem recordó que Berta guardaba una cinta corta en el maletero para sujetar cajas. El vehículo fue intervenido la mañana de su detención. Bajo el revestimiento del compartimento lateral apareció un tramo de doce centímetros con el extremo diagonal y una zona fundida.

El laboratorio estableció correspondencia física entre ambos cortes. Las tramas se continuaban y la quemadura atravesaba las mismas fibras. El fragmento del coche y la cinta del cuello habían formado una sola pieza.

Berta utilizaba el vehículo de empresa, pero era su usuaria habitual.

Guillem podía acceder a las llaves. Esa alternativa ya se había contrastado al fijar la cronología: el ticket de carga, el tacógrafo de su furgoneta y los dos trabajadores lo mantenían en otro montaje hasta las nueve y treinta y ocho.

La defensa insinuó que Aina pudo atacar a Alba y dejar pruebas contra Berta. Sus validaciones de tranvía y transbordo, y la llamada hecha desde el fijo de su casa a las nueve y veintidós, constaban desde su primera declaración. Su trayecto no dependía únicamente de cámaras ni de su palabra.

El último objeto utilizado contra Alba quedó unido al coche de Berta. La investigación ya tenía el lugar del golpe, el objeto contundente y la cinta. Ninguno exigía que la acusada explicara por qué estaban allí.