La falla que no ardió (Casos de Mara Cid 5) Capítulo 36. La firma de Valls
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Capítulo 36. La firma de Valls

Mateu Valls fue citado cuando los cuadernos del contenedor estuvieron copiados y sellados. Llegó con un abogado y una declaración preparada sobre transparencia institucional.

Belda le mostró cuatro anotaciones MV y las facturas correlativas de Pórtico Nueve.

El concejal dijo que las iniciales podían corresponder a cualquiera.

Mara colocó después los extractos de la sociedad de su hermano.

Cada ingreso era seguido, en menos de cuarenta y ocho horas, por el pago de una deuda personal de Valls o de un gasto de su agrupación.

—Mi hermano me prestó dinero —dijo.

—¿Después de cobrar por informes que no existen?

—Los informes se entregaron verbalmente.

Rubén abrió un expediente de adjudicación. El comité técnico había rechazado a Llevant Escènic por falta de solvencia. Una nota firmada por Valls ordenó repetir la evaluación por interés estratégico. Dos miembros del comité declararon que recibieron llamadas de su gabinete.

No había evidencia de que Valls conociera el homicidio o la ocultación del cuerpo. Sí la había de que facilitó contratos, recibió beneficios y sostuvo públicamente a la empresa cuando las facturas comenzaron a cuestionarse.

La fiscal solicitó medidas por cohecho, prevaricación, falsedad y blanqueo. Valls salió por una puerta lateral y encontró cámaras en ambas aceras.

No dimitió esa tarde. Emitió un comunicado en el que se presentó como defensor de la cultura frente a una investigación desproporcionada.

Dos días después, su formación suspendió sus funciones. Las entidades que habían compartido fotografías con él eliminaron algunas de sus páginas.

Los contratos permanecieron en los archivos aunque las imágenes desaparecieran.