Capítulo 30. La chaqueta granate
La lavandería industrial conservaba el registro de entrada de una bolsa procedente de Llevant Escènic el diecinueve por la mañana. Contenía manteles, dos cortinas y una chaqueta granate. Guillem la retiró antes del lavado alegando que se había enviado por error.
Los agentes la encontraron en un trastero alquilado por su hermana. Estaba dentro de otra bolsa, con la etiqueta cortada y una manga descosida. Guillem aseguró que Berta le ordenó guardarla hasta después de Fallas.
El análisis halló sangre diluida de Alba en el forro del puño izquierdo. En el borde descosido faltaban fibras compatibles en color, torsión y composición con las recogidas bajo las uñas de la víctima. Había también una abrasión a la altura del puño que explicaba la lesión cubierta con esparadrapo.
La comparación no demostraba por sí sola una agresión. Berta y Alba trabajaban juntas. Sin embargo, Berta había negado todo contacto aquella noche y describió su herida como un corte causado por una copa.
El ADN de las células bajo las uñas ofreció un perfil parcial. Incluía los marcadores de Berta sin individualizarla de forma absoluta. Sumado a las fibras y a la sangre de Alba en la chaqueta, sostenía contacto violento.
Belda colocó los elementos en orden: cita conocida, ausencia de la recepción, acceso por puerta lateral, escena de sangre, contrapeso antiguo desaparecido y repuesto por orden de Berta, prenda escondida y declaración de Guillem.
—Ya no depende de una sola persona que coopera —dijo.
Mara añadió el beneficio de Métrica Once Gestión y la amenaza de entrega a fiscalía.
La autora comenzaba a quedar separada de la red que había intentado proteger.