La falla que no ardió (Casos de Mara Cid 5) Capítulo 15. El portátil
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Capítulo 15. El portátil

El perro de búsqueda marcó una caja de cableado en la pasarela de Nau Dotze. Detrás de una tapa sin tornillos apareció el portátil de Alba envuelto en una bolsa antiestática.

La batería estaba descargada y una esquina presentaba un golpe.

El equipo informático realizó la copia antes de encenderlo.

El disco estaba cifrado, pero Aina proporcionó una frase que Alba utilizaba para las hojas contables.

No abrió el equipo completo; permitió recuperar un contenedor de archivos.

Había dos libros de facturas. El primero coincidía con la contabilidad entregada por Llevant Escènic. El segundo añadía columnas llamadas retorno , puerta y protección . Junto a varios pagos aparecían iniciales: SC , MV , ES y BV .

Mara no asignó nombres todavía.

Un archivo de audio contenía la voz de Alba, grabada dos días antes de morir.

—No sé qué hay en los contenedores —decía—. Sí sé que las producciones sirven para sacarlos del puerto y que las facturas convierten el efectivo en ingresos de patrocinio. Aina no autorizó ninguna transferencia. Las credenciales usadas con su nombre se crearon desde administración general.

Después enumeraba seis sociedades y tres eventos inexistentes. Terminaba con una frase incompleta.

—Berta dice que si cae Llevant no cobrará nadie, pero ya no está protegiendo la empresa. Está protegiendo...

El audio se cortaba.

Rubén encontró el adjunto del mensaje programado. Era la relación completa, comprimida por encima del límite del servidor.

La víctima había documentado un sistema. No había nombrado a su asesino.