La eterna prometida del Highlander Capítulo 21
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Capítulo 21

La cena consiguió celebrarse sin más incidentes.

Raven estaba relajada y contenta. Muy contenta.

Algo que no le extrañó lo más mínimo a su marido, después de semejante ingesta de vino.

Él también había bebido más de la cuenta; al llegar a la mesa de nuevo, se había encontrado su copa rebosante.

Antes de que pudiera hacer nada, su madre bebió un sorbo.

—Para brindar contigo.

—Gracias, madre.

Al darse cuenta de que el vino de la copa tenía el sabor de siempre y no encontró nada amargo en ella, sonrió.

Rowyn frunció el ceño y se fingió ofendida.

Sin duda la maldita vieja bruja había pensado que le había puesto algo en la bebida, y con cuánta razón.

Para que no pensara mal, ella misma cogió la copa de su hermana y bebió a su salud. Al hacerlo, vio que Mairy se relajaba.

Esa condenada mujer debería tener mucho cuidado con cualquiera de sus planes. Había prometido a su padre que no le haría daño, y así pensaba hacerlo, al menos que se interpusiera demasiado en sus planes.

Una hora después, Gabriel decidió que había llegado el momento de despedirse de sus invitados e iniciar, a los ojos de Dios y de los hombres, la vida con su esposa.

Su invitado de honor, Alec, se levantó de la mesa justo en el momento que él iba a hacerlo.

—Nos retiramos, querido amigo —McAlister agarró firmemente a su mujer por el codo y la ayudó a levantarse—. Mi esposa necesita descansar.

Roslyn asintió con la cabeza y miró a Raven agradecida.

—Ha sido un día maravilloso.

—Espero que paséis buena noche.

—Lo mismo os deseo —al decirlo Alec miró a Gabriel y este puso los ojos en blanco mientras el enorme hombre reía.

Cinco minutos después de que sus invitados de honor desaparecieran del salón, Gabriel se sintió impaciente. Su pierna se movía arriba y abajo. No veía la hora de estar junto a su esposa, a solas, encerrados en su maldita alcoba.

—¿Raven? —captó su atención de pronto.

—¿Sí?

—Vete a nuestra habitación.

Ella tardó en reaccionar.

A sus oídos llegaron las risotadas de Liam y Callum, que habían escuchado la tan poco delicada orden de su esposo.

—Hijo —Mairy meneó la cabeza con desaprobación.

—Quiero decir… ¿estás cansada? Deberíamos retirarnos ya.

Mairy asintió. Bien hecho.

A su esposo le faltaban algo de modales, se dijo Raven, pero realmente había sido un día agotador y necesitaba descansar.

—Por supuesto —miró a Agnes, que enseguida se levantó dispuesta a atenderla.

Llevaba una sonrisa deslumbrante en el rostro.

—Yo te acompañaré, querida hermana.

La sorpresa se apoderó del rostro de Raven. Mairy iba a decir algo cuando escuchó que su nuera asentía.

—Claro, eso me complacería mucho.

—Una chica debe prepararse para una noche especial, no todos los días una disfruta de su noche de bodas.

Las rodillas se le aflojaron y Raven cayó de nuevo en su silla. Tragó saliva e intentó sonreír.

—He bebido un poco.

Pero lo que realmente la azoraba es que esa… era su noche de bodas.