Chapter 39
Mientras el agua caliente resbalaba por su cuerpo, Daniel cerró los ojos y, en lugar de sentir el jabón, trató de recuperar el tacto de la espalda de Mateo.
El deseo, lejos de apaciguarse con el acto del sótano, parecía haberse vuelto un animal insaciable.
Al salir de la ducha, con el cuerpo envuelto en una toalla de algodón egipcio, vio que su teléfono vibraba sobre la encimera de mármol. Era un mensaje de Mateo.
"No puedo quitarme tu olor de las manos, Daniel. Por mucho que me lave, el hormigón y tú os habéis quedado pegados a mis poros. Ella me pregunta en qué pienso, y yo solo pienso en cómo te movías contra mí".
Daniel sintió un vuelco en el estómago, un tirón eléctrico que le encendió la entrepierna de inmediato. Se sentó en el borde de la bañera, con el corazón martilleando, y respondió con una honestidad que le asustaba.
"Yo acabo de ducharme, Mateo, pero siento que he cometido un crimen al borrar tu rastro. Mi mujer está abajo y yo solo deseo estar de nuevo en ese sótano, sintiendo tu peso y el de ese muchacho, sintiendo cómo vuestra simiente me llenaba. Me duele el cuerpo de tanto desearte".
El teléfono volvió a vibrar casi al instante. Era una llamada. Daniel contestó con la voz en un susurro, escuchando la respiración agitada de Mateo al otro lado.
—Daniel... —la voz de Mateo era un rugido amortiguado, una vibración profunda que hizo que Daniel cerrara las piernas instintivamente—.
Mi mujer se ha quedado dormida en el sofá.
Yo estoy en el balcón, mirando hacia la obra.
Puedo sentir todavía cómo mi polla entraba en ese chico mientras tú estabas a mi lado, rozándome.
No sé cómo voy a pasar la noche sin tocarte.
—Yo tampoco, Mateo —respondió Daniel, llevando su mano hacia su propio sexo, que ya palpitaba con una dureza dolorosa bajo la toalla—.
Siento que esta casa es una mentira y que mi cuerpo solo es verdad cuando tú lo posees.
Mañana tenemos que vernos. No en la obra.
En el apartamento. Necesito que me tomes sin el miedo a ser vistos, con toda la calma de los hombres que saben que están rompiendo su mundo.