Capítulo veinticuatro
Aquella tarde, después del accidente de mi madre, al salir de la oficina, me di cuenta de que tenía que dejar de actuar como una loca y trazar un plan sólido. Fui a la universidad, conseguí la dirección de los padres de Maju y, ese mismo día, me fui a Mairiporã.
Cuando llegué, solo tenía la dirección de la empresa.
Me pareció una coincidencia enorme que Maju fuera del mismo pueblo que la pareja que murió en el accidente de Jhonny y Juliette.
Al llegar a la empresa, Thomas me recibió, y en menos de cinco minutos, todo quedó claro: Maju era la chica que Jhonny llevaba buscando.
También me di cuenta de que las sospechas de Jhonny en aquel momento tenían sentido. Thomas ocultaba algo, estaba segura.
A partir de entonces, empecé a diseñar un plan de verdad.
La tonta de Maju nunca aceptaría estar con Jhonny si supiera que él había matado a sus padres.
Y no necesitaba pensar mucho para darme cuenta de que Jhonny sí sabía quiénes eran.
Al fin y al cabo, en cuanto descubrió que ella era hija de ellos, abandonó su obsesión con aquella chica desaparecida.
Entonces decidí usar la estrategia que siempre me había funcionado: seducir a los hombres para conseguir lo que quería, pero sin dar nada a cambio. Había guardado mi virginidad durante años para Jhonny, incluso después de todas las veces que había intentado, sin éxito, que me viera como mujer.
Pero Thomas no era como los otros idiotas a los que había manipulado. Me desafió directamente y me preguntó qué quería a cambio.
Acepté ir a cenar a su apartamento y se lo conté todo. Admití que estaba enamorada de Jhonny y que Maju se interponía.
—Esa zorra se interpone entre mi hombre y yo —dije, sin filtros.
Thomas, sin embargo, no tardó en reprenderme:
—Respeta a Maju. Va a ser mi esposa. No hagas acusaciones falsas contra ella. Sigue siendo virgen a día de hoy.
Me reí en su cara.
—Entérate de una vez, idiota. Maju se acuesta con Jhonny. Yo soy la virgen. Me guardé para él. ¡Esa tonta se metió en su cama más rápido que Juliette, que ya era toda una profesional en eso!
Thomas, siempre astuto, sugirió que uniéramos fuerzas para intercambiar las parejas. Él quería a Maju tanto como yo a Jhonny.
Pero exigió algo a cambio. Como prueba de buena fe, pidió mi virginidad. Al principio me negué, pero Thomas resultó ser despiadado. No era como los demás; era peligroso, y sabía que si no cooperaba, podía destruirme.
Cedí. No había otra opción.
Estar con Thomas fue un infierno. Me tuvo prácticamente como prisionera, me moldeó la mente y me enseñó a trazar un plan detallado. La paciencia era la clave, según él, y yo sabía que tenía razón.
Maju necesitaba confiar plenamente en Jhonny. Solo entonces, cuando descubriera la verdad, el impacto sería devastador. Estaba dispuesta a esperar lo que hiciera falta.
Thomas me mostró cada detalle del pasado de Maju. Lo sabía todo sobre ella, cada debilidad, cada punto vulnerable. Sabía cuánto quería a sus padres y cómo ese amor podía convertirse en odio hacia Jhonny en cuanto descubriera que él era el responsable del accidente.
Cuando mandaron a Juliette de vuelta a Francia, fue un contratiempo. Pero Thomas ya había previsto que no era de fiar. Siempre tenía un plan para cualquier eventualidad.
Ahora, con todo listo, estaba preparada para volver. Esta vez no cometería ningún error. Todo estaba en su sitio, y estaba lista para jugar la partida hasta el final.