La esencia del bambú Capítulo 19 #3
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Capítulo 19 #3

Después de dejarlo todo listo, al mediodía, se ha marchado a su casa.

Ha hablado con Luis, el subdirector, y le ha rogado que, si surge algún problema con la cena de los treinta y cuatro comensales, que no dude en llamarla.

Después ha quedado con sus amigas para comer antes de irse a hacer unas compras que tenía pendiente.

—Bueno, esta es la última vez que comemos juntas este año.

—Rocío, ese chiste es más viejo que mi coche —bromea Sindy.

—Ya lo sé, pero me gusta repetirlo cuando llegan estas fechas.

—Juega con la lechuga de su plato—. Para el próximo año me he propuesto buscarme un novio.

Ahora que, a mi ex le han concedido el traslado para estar más cerca de su Barbie preñada , ya no me lo voy a encontrar por los pasillos del hospital.

—Eso es una señal, significa que ya no te afecta tanto tu ruptura, pero no creas que es tan fácil encontrar novio, a no ser que te enrolles con el primero que se te ponga por delante. En cambio, si quieres algún rollo sin compromiso, te puedo presentar a unos cuantos que no están nada mal.

—Sindy, me sentiría muy rara acostándome con alguien que lo haya hecho antes contigo. —Su amiga la mira con interés—. Lo que intento decirte, es que yo no tengo la misma experiencia que tienes tú y se notaría mi falta de imaginación.

—No me puedo creer lo que estás diciendo. —Alza la vista—. Mira, ahí viene Sara. Ahora vamos a preguntarle a ella, a ver qué opina.

—¿De qué habláis? —les pregunta mientras se sienta.

—Rocío se ha propuesto empezar a salir con alguien el próximo año y yo le he dicho, que si lo que necesita es que le rieguen el rosal — ironiza guiñándole un ojo—, le puedo presentar a varios jardineros.

—Vaya, qué conversación tan entretenida —suelta riendo por la ocurrencia de su amiga.

—Y eso también es extensible para ti.

—Prefiero coleccionar insectos, dicen que los fascículos empiezan el próximo mes.

Sara venía dispuesta a contarle a sus amigas que había invitado a Álvaro a comer con ellas el día uno, pero en el último momento ha preferido callarse para que fuera una sorpresa.

El resto de la comida ha girado en torno a la ocurrencia de Rocío y no han parado de reír.

—Ha sido una cena perfecta, muchas gracias —le dice Jaime a modo de saludo cuando la llama a última hora de la noche.

—Me alegro mucho de haber acertado. —Sonríe apoyándose el teléfono en el hombro para seguir hablando con él, mientras se prepara una tortilla para cenar.

—La única pega ha sido no verte aquí.

—No puedo estar todo el día trabajando, tengo vida fuera del hotel.

—Sí, me hago cargo, pero me habría gustado presentarte a algunos amigos y poder presumir.

—¿Presumir de qué? —indaga parándose en seco.

—De ti. Por haber hecho posible, que esta noche el homenajeado se emocionara. De verdad, ha sido un bonito detalle estar rodeados de algunos cuadros de un pintor que admira muchísimo. Creíamos que le iba a dar un infarto cuando le hemos pedido que eligiera uno para regalárselo.

—Ah, no tiene importancia. —Vuelve a sonreír sin poder evitarlo—. Le pedí ese favor al artista y no dudó ni un segundo en prestarnos algunas de sus obras.

—¿Oigo el ruido de platos a estas horas?

—Sí, me estoy preparando algo para cenar. Como te he dicho antes, tengo vida y eso incluye no pasar hambre —añade sarcástica batiendo un huevo—se me ha hecho un poco tarde, he estado hablando por teléfono con mi familia y no me he dado cuenta de la hora.

—Entonces no te quiero molestar, yo me voy ahora a la casa de la playa, pienso estar allí hasta la semana que viene. —De pronto, y sin saber por qué, le ha tranquilizado saber que no había salido a correr tan tarde.

—¿Dónde cenas mañana? —Es una pregunta impulsiva.

—Hoy he coincidido con unos amigos que hacía mucho tiempo que no veía y se han empeñado en que cene con ellos, pero aún no lo tengo claro. Tú me dijiste que trabajas, siento mucho que sea así.

—Bueno, tampoco es mal plan, así no me martirizo pensando en lo que no debo. Hay fechas en las que necesito estar ocupada. Espero que lo pases bien, ya nos veremos.

—Sara, no te tortures pensando en el pasado, solo sirve para hacernos sufrir. Aquello ya pasó y no lo podemos cambiar. —De repente, ha sentido la necesidad de consolarla.

—Lo sé, pero a veces no es tan fácil borrarlo de tu mente.

Tú sabes de lo que hablo, por lo tanto, también me comprendes.

Es cierto que ya no duele tanto como al principio; sería horrible —estaba siendo sincera—.

La vida nos quitó a la persona con la que pensábamos vivir muchísimos años, y hemos tenido que aprender a seguir adelante sin ellos.

También debo admitir que ahora lo tengo bastante superado, supongo que ti te pasa igual.

—Sí, este tiempo ya juega en nuestro favor, las heridas van cicatrizando.

Debemos vivir intensamente aquí y ahora junto a las personas que nos importan, puesto que ellos quieren vernos felices.

—Da un suspiro—. Bueno, no quiero entretenerte, nos veremos pronto.

Te dejo, que no quiero que se te enfríe la cena.

Y reitero lo que te he dicho antes, muchas gracias por la cena, prometo compensarte.

—Corta la llamada, ya que ha empezado a sentirse extraño.

Sara se ha quedado pensando en las palabras de Jaime, y se ha sorprendido al comprobar que está totalmente de acuerdo con él.