La enemiga del amor Capítulo 15
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Capítulo 15

A quella noche, después de la fiesta, fuimos al hotel. Nos duchamos juntos para quitarnos los restos de los pasteles que la mamarracha de Ginevra nos había arrojado y para limpiarnos del sudor. Habíamos bailado y sudado mucho.

Después, nos tumbamos desnudos sobre la cama.

—Siento lo de mi ex —se disculpó.

—No pasa nada. Ahora tengo una anécdota supergraciosa para contar. —Hice un ademán con la mano—. Además, tú no has tenido la culpa.

—Lo sé, pero quizá si no te hubiese llevado a la fiesta no habría pasado nada —apuntó—. No tenía que haberme arriesgado.

—Lo he pasado de maravilla en el lugar —contesté mientras le acariciaba el brazo con la yema de mis dedos—.

Mira, he sido testigo de que las mujeres también podemos ser unas auténticas cretinas en el amor.

Que no es solo exclusivo del género masculino.

—Reí—. Yo solo lo había visto desde mi punto de vista.

Me encabroné con los hombres y no cedí. No quise dar mi brazo a torcer.

Sin embargo, hoy he comprobado que muchos ex son gilipollas, independientemente de que sean hombres o mujeres.

Quizá he sido un poco extremista, pero estaba herida.

Sé que no es una excusa. Sin embargo, quiero que me entiendas.

—Celebro tu reflexión —susurró Adán antes de besarme en la boca con ternura—. Y te entiendo, cariño. Claro que te entiendo.

—Gracias —contesté—. Y, siguiendo con la fiesta, ¡ha sido fabulosa! Hacía mucho tiempo que no lo pasaba tan bien. Así que eso me lleva a otra reflexión.

—¿A cuál?

—A que has hecho bien arriesgándote al llevarme —añadí—. A que hay que arriesgarse en la vida.

—¡Uf! Eso me encanta.

—Yo voy a arriesgarme contigo —confesé.

—Pisas sobre seguro, Naroa —alegó—. No te arriesgas. Yo siento lo mismo.

—Tal vez sea así, pero llevo mucho tiempo desconfiando del amor. Llevo demasiado tiempo siendo la enemiga del amor —reflexioné—. Y ya me he cansado de pisar sobre seguro, de vivir a medias.

—¿En serio? —Sonrió.

—Sí. ¡Contigo voy a por todas!

—Y yo contigo.

Aquella noche no follamos. Aquella noche hicimos el amor. Fuimos testigos, bajo las sábanas, de lo más bonito y alucinante que nos iba a pasar nunca: nuestra pasión, nuestro cariño y un futuro donde jamás nos separaríamos.