CAPÍTULO VI #2
-Quiero mi parte antes de que ese hombre dilapide la herencia que a mi padre y a mi abuelo les costó levantar.
Lo que haga mi madre con su parte no me interesa, quiero mi parte en dinero.
Y eso están haciendo. Vendiendo mi parte de los olivos, el cortijo y la casa he sido generosa, le he dejado el usufructo a mi madre para que no la pierda. No puede venderla sin mi firma.
-Vaya…
-Está ciega con ese hombre Doña Sofía. No lo ve sino como un chico joven que se ha enamorado de una cincuentona. Quiero contárselo a Alejandro porque se va a enfadar. Y tengo que ir unos días a Jaén con don Damián el mes que viene.
-¿Y puedo preguntarte cuánto dinero vas a heredar?
-Pues creo que andará por cien o ciento y pico millones, quizá más, pero hay que pagas, impuestos y a Damián. No hay juicio. Un acuerdo.
-Dios mío hija y en qué vas a invertir eso, porque en le banco, te lo come Hacienda.
-Si quisiera o necesitara ampliar la empresa…
-Tengo una idea. Pero ya te la contaré cuando tengas ese dinero y cuando lo tengas, pondré la empresa a nombre de mi nieto y te diré algo. Claro si te interesa, Verónica. Quizá tengas tus planes…. me alegro tanto por ti y por la memoria de tu padre.
-Bueno, tengo que irme, que su nieto quiere verme al llegar y es tarde.
-Cuéntaselo Verónica.
-Lo haré. Cuídese -y le dio una abrazo. Si necesita algo a la hora que sea, nos llama.
-Cuando pase todo ponemos la habitación. Iremos las dos de compras.
-Me encantaría. Adiós.
-Adiós hija.
Y Sofía se quedó de piedra. Claro, era sofisticada, con buen gusto, modales, no era cualquier chica.
Cuando llegó a casa, ya estaba allí preparado para llamarla Alejandro.
-Ya estaba preocupado, te iba a llamar. Le dijo dándole un beso en los labios.
-Sabes que los miércoles voy con tu abuela y nos hemos entretenido charlando.
-No sé de qué tenéis tanto que hablar.
-¿Estás celoso?
La cogió por la cintura y la acerco a su cuerpo y ella lo notó preparado.
Vero sonrió.
-Sí, sonríe maldita, así me tienes todo el día, como un adolescente en celo si pienso en ti. -Vaya. Bueno, me ducho y cenamos.
-Nos duchamos juntos.
Y ella lo miró…
-Qué…
-Está bien, será la primera vez hay que probar de todo.
Y la cogió en brazos y en el dormitorio se desnudaron entre risas y él la tocaba por todas partes, abrió el grifo de la ducha y se metieron. Y la cogió a sus caderas y la penetró sin nada mas que el deseo y ese morbo que tenía.
-¿Vas a contarme lo que le has dicho a mi abuela?-jadeaba mientras la penetraba una y otra vez.
-Te lo diré, aggg por Diós Alejandro.
-Me encanta que digas mi nombre.
Pellizcó sus pezones, cogía su trasero y se hundía hasta el fin, mientras la lluvia intermitente de la ducha caía sobre sus cuerpos. Hasta que él acabó como un depredador soltando su propia presa interior y blanca en ella que se abría como una rosa blanca ante su hombre. Porque ya lo era.
Después de enjabonaron y entre risas y caricias y se aclararon. Él, le puso una toalla grande en su cuerpo.
-Nena, ya se va notando un poco.- y besó su vientre y lo tocó. La primera vez también.
Iba bajando la guardia.
Y así, después de cenar, se acostaron desnudos. Alejandro la quería desnuda.
-Cuéntame tus secretos Vero, -le dijo en la cama.
-Hay una condición- y él se rio.
-¿Cuál?
-No vas a enfadarte conmigo.
-¿Otro hombre?
-No es nada de eso. Solo estás tu-y él pareció descansar.
-Está bien, te prometo no enfadarme.
-Porque tú me elegiste como era.
-Porque te elegí sí, y no me arrepiento-le decía abrazado a ella.
-Estoy haciendo un máster, en ADE.
-¿Pero has hecho ADE?
-Claro, en Jaén… y me he apuntado a uno on line, aunque tengo los exámenes presenciales.
-Vaya, Vaya tengo una mujercita inteligente. ¿Y con qué dinero está haciendo usted el máster?
-Tenía cien mil euros y lo que gane un año en empaquetado. Bueno, lo que ahorré.
-¡Qué desperdiciada estabas!…-y ella se reía.
Y ahora te cuento por que tenía cien mil euros y por qué voy a tener más de cien millones de euros.
Y Alejandro salto de la cama.
-¿Será una broma?
-Nada de broma. Mateo lo sabe, Damián Martínez es mi abogado porque los que tenía allí los habían comprado.- y le contó lo que a su abuela…- y tendré que ir a las firmas el mes que viene. Voy con Damian. Y los dos abogados que tiene allí tasando ya las propiedades.
-Eres más rica que yo-se quedó pensativo.
-No digas tonterías, en cuanto tenga mi herencia, tu abuela te va a poner a tu nombre la empresa.
-¿Eso te ha dicho?
-Esta tarde. Y si quieres ampliarla puedo invertir, si no Hacienda me quitará… ya sabes.
-¿Quiere invertir en la empresa?
-Sí, puedes hacer mas cosas. Eso te corresponde a ti. Yo quiero trabajar cuando el bebé tenga un año. Mientras quiero terminar el máster antes de que nazca y estar con él un año.
-Entonces no eras pobre.
-No.
-Ni sencilla.
-Nunca lo fui, salvo en mi forma de ser. Estuve rodeada de lujos.
-Pero el tenedor en casa de mi abuela…
-Lo hice adrede.
-Con razón Luisa me dijo que tenías un gusto elegante, sofisticado y que sabias qué te gustaba. De hecho la boda… pero ¿con quien me he casado?
-Con un trato.
-No vuelvas a decir eso. No eres un trato para mí desde hace tiempo. Ni salgo los fines de semana sin ti. Vero, no sé… no me enamoro, de hecho nunca lo he estado. Pero sí que te prometo ser fiel y que nuestra familia sea bonita y aprendamos juntos.
Ella le acaricio la cara y lo besó.
-Me es suficiente con lo que tenemos. Pero piensa en qué podemos invertir.
-Y tenía algo en mente, pero nada era mío. Las decisiones, eso sí.
-¿Qué?
-Videojuegos.
-Eso es muy interesante, me gusta. Una buena inversión. Tendrás que crear una sala para ello, otra sección.
-Sí- se quedó pensando.
-Sí. Estás imaginando Alejandro- y este se reía porque ella lo iba conociendo.
-¿Y si jugamos y lo hablamos en otra ocasión?- y esta vez ella fue a su miembro y él la dejó.
-Nena ufff, que eso me gusta mucho…
-Lo imaginaba. Y lo lamía ,chupaba y movía . pequeños mordisquitos. Lo puso entre sus pechos y lo chupaba, luego, lo metió en su boca, y ahí, él gemía y aullaba como un lobo, como el hombre sexual que era.
-Oh dios Vero joder, voy a tenerlo…- y saltó por los aires.
-Ah dios nena!…- dijo mientras se reponía. No quiero que esto se lo hagas a nadie.
-¿Por qué?, si ese es el trato.
-Ven anda que voy a darte un trato en cuanto me recupere. Y Vero lo besaba y él la apretaba fuerte contra sí.
¿Qué necesitaba él salir a buscar nada?, si encasa tenía una mujer más joven que él, guapa y que lo deseaba y ahora no por su dinero, si ella era más rica…
Después la penetró de lado antes de quedarse dormidos, así.
Se iba a hacer costumbre abrazarla.